Buscar

Toni Hill lleva el acoso escolar a la novela negra en "Tigres de cristal"

EFE
3/06/2018 - 12:43

Barcelona, 3 jun (EFE).- El acoso escolar cuando aún no se hablaba de él, el sentimiento de culpa, la venganza y el perdón se combinan en "Tigres de cristal", última novela del escritor barcelonés Toni Hill.

"Tigres de cristal" (Grijalbo/Rosa dels Vents), se despliega como un thriller psicológico en dos planos temporales, los años 70 y 2015 y con esta novela, ha dicho a Efe en una entrevista el autor, quería "rendir homenaje a las oleadas de emigrantes que llegaron a Cataluña en los años 60 y 70".

Tras publicar la trilogía del inspector Héctor Salgado, Hill quería escribir "una historia gótico fantasmal" y fue así como surgió "Los ángeles de hielo" (2016), pero tras esa disrupción el autor quería "volver al asfalto".

La novela es, reconoce Hill, la historia de una época y un lugar, "finales de los 70 en La Ciudad Satélite, un barrio de Cornellà tan alejado del centro que era un mundo en sí mismo, que formaba parte del llamado cinturón rojo barcelonés".

Para el autor fue "una recuperación de espacios": "Hacía tiempo que tenía en mente dos tramas, la de unos niños marcados por el acoso escolar y la de un paisaje que en parte es mío, pues yo llegué con 14 años a Ciudad Satélite, hoy San Ildefonso, para estudiar en el instituto".

La novela narra la historia de dos amigos que cometieron un terrible error, que le costó la vida a un compañero del colegio, y de cómo ese error destruyó una familia, "también de cómo las historias, por más que nos empeñemos en evitarlo, se repiten, porque mientras sigan existiendo los verdugos, habrá víctimas".

Hill tenía claro que quería "tratar el tema del acoso escolar en una novela negra", y lo sitúa además en los dos planos temporales, los años 70, cuando no se hablaba de ello, y la actualidad, con una sociedad más sensibilizada, pero "el trasfondo es el mismo, el acosador fastidia al que es diferente o al que le cae mal".

El género negro es, a su juicio, muy amplio y en "Tigres de cristal" se mezcla el crimen con el sentimiento de culpa.

"Utilizo el crimen para reflexionar sobre una época y sobre una gente, un grupo de personajes, una familia y ahí está la raíz negra de la novela", señala Hill.

Para escribir el libro, el autor ha hablado con alguna víctima de acoso, sobre todo de las de antes, porque "de las de ahora, tengo capacidad para imaginármelo, y en cualquier caso el acoso era durísimo entonces y ahora".

La única diferencia, precisa Hill, es que "entonces la familia era un espacio protegido, mientras que ahora no, porque el ciberacoso no tiene fronteras frente a unas víctimas que tienen necesidad de estar conectadas".

Con "Tigres de cristal" Hill ha querido "reivindicar todo un grupo social que plantó cara a un destino horroroso e iniciaron una vida en otro lugar lejos de donde habían nacido, y en el 85% de los casos salieron adelante y además pudieron desarrollar una idea de grupo de lucha social, pues los obreros de los 70 eran los autónomos de hoy".

Esos emigrantes, continúa Hill, "amaban la tierra de acogida, pero sin dejar de querer el pueblo de donde habían salido, al que volvían cada año en verano, hasta el punto de que muchas fiestas mayores se trasladaron al período vacacional para facilitar el reencuentro".

Asegura Hill que la novela no es autobiográfica, aunque comparta espacios vitales y ni siquiera se identifica con Ismael, el narrador de lo que sucede en los años 70, "un personaje inventado, al que le concedí que fuera escritor de novela negra".

Sin embargo, el autor recuerda "un período de miedo de salir de clase por si me estaban esperando, algo que además no cuentas".

Admite Hill que "Tigres de cristal" se podría considerar "una novela negra costumbrista", pues no faltan referentes de la cultura popular como la serie Mazinger Z, Los libros de aventuras de "Sandokán, el tigre de Malasia", y la serie de televisión basada en ellos que protagonizaba el actor Kabir Bedi o las colecciones de cromos de Panrico.