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¿Mezcló Manu Leguineche realidad y ficción en su libro "El camino más corto"?

Bangkok, 18 jun (EFE).- Manuel Leguineche, uno de los periodistas españoles más galardonados, usó su imaginación para escribir el último capitulo de "El camino más corto", según el testimonio del hombre que lo embarcó en el viaje narrado en este libro emblemático.

En 1965, Leguineche se unió con 23 años a la expedición Trans World Record, encabezada por el periodista estadounidense Harold Stephens, que pretendía dar la vuelta al mundo en coche a través de Europa, Asia, Australia y América, y batir un récord mundial.

En un mesón cercano a Las Cuevas de Luis Candelas en Madrid, el reportero vasco cantó "Granada" con todo el "fuelle" de sus pulmones y Stephens no tuvo más remedio que aceptarlo entre tragos de porrones de vino de Valdepeñas, pinchos de tortilla y baile.

"Sabía jugar al mus y al fútbol, cantar canciones en euskera, escribir reportajes y otras cosas igualmente inútiles y nada prácticas para dar una vuelta alrededor del mundo", dejó escrito Leguineche.

Stephens o el "jefe" era, según el periodista español, "alto y vigoroso, descendiente de rusos", pero también de "formas suaves", "espíritu dionisíaco, vitalista y trotamundos".

Los otros componentes de la expedición eran el "mercurial" Albert Podell, el "hipocondríaco" Woodrow Stans y el fotógrafo suizo Wille Mettler, "terco y muy curioso", a bordo de un Totoya Land Cruiser y un Jeep que venderían en Nepal.

A pesar de que Leguineche defraudó al "jefe" porque no sabía conducir, fue ganándose su amistad y admiración gracias a su sentido del humor y sus charlas sobre historia, literatura y el oficio de escribir.

"Manu Leguineche era una de las mejores personas que he conocido (...) Era muy buen tipo, ¿sabes?", señala a Efe Stephens, que también destaca el encanto del español con las mujeres que se encontraban por el camino y a las que entretenía con sus bromas.

En "El camino más corto" (1974), el reportero español relata este periplo épico a través de países convulsos, conflictos, desiertos y montañas.

Enfermaría de disentería en Libia, seguiría las rutas de Alejandro Magno y Genghis Khan en Afganistán, caminaría por los Himalayas con el sherpa Tenzing Nogay, tomaría el té con Indira Gandhi y jugaría al fútbol con el futuro rey camboyano Norodom Sihanuk.

El periplo le llevaría también a Tailandia, donde un mono se comió su pasaporte y trabajó como vendedor ambulante de vitaminas por las aldeas.

Según el último capítulo del libro, también atravesó Australia desde Darwin hasta Sídney, pasando por el desierto, la tierra de los aborígenes, Alice Springs, Adelaida y Melbourne, junto con el "jefe" y Podell a bordo del Toyota.

Sin embargo, Stephens y Podell relatan en otro libro publicado en 1968, "Who Needs a Road?" ("¿Quién Necesita una Carretera?"), que el corresponsal español no participó en la travesía australiana, sino que se quedó en Asia.

Podell tampoco se unió a esta parte del viaje y se reincorporaría a la expedición en Panamá, mientras que el periodista estadounidense inició la etapa australiana en Sídney, donde volvió a embarcar el Toyota tras recorrer Alice Springs, Perth, Adelaida y Melbourne, entre otros lugares.

"No quiero pillarle en una mentira, pero... Él quería venir conmigo (a Australia), pero no lo hizo", asegura Stephens, de 91 años, en su residencia en Bangkok.

"El quería ir después y me preguntó cómo era y le di mi manuscrito", agrega el periodista, autor de más de 25 libros, principalmente sobre sus viajes y experiencias en Asia y el Pacífico.

Leguineche (1941-2014), que escribió numerosos libros de viaje, ensayos y la novela "La tribu" sobre un grupo de enviados especiales en Guinea Ecuatorial, recibió numerosos premios como el Cirilo Rodríguez y el Ortega y Gasset por su trabajo como corresponsal en países como Argelia, Líbano o Vietnam.

También viajó al continente austral pero más tarde de la publicación de "El camino más corto"; lo hizo con motivo de los Juegos Olímpicos en el año 2000 y narró sus experiencias en el libro "La tierra de Oz: Australia vista desde Darwin hasta Sidney".

"De los veinte libros que he escrito, 'El camino más corto' es el que más satisfacciones me ha procurado", dijo sobre esta obra, que ha servido de inspiración para tantos otros periodistas.

La supuesta invención del capítulo sobre Australia introduce, sin embargo, un elemento de ficción que recuerda el caso de otro eminente corresponsal, el polaco Ryszard Kapuscinski, al que también se atribuye haber introducido detalles ficticios en sus libros.

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