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Ginés Sánchez: Escribir desde la mirada femenina es un descanso de ser hombre

Barcelona, 27 sep (EFE).- El escritor murciano Ginés Sánchez, que acaba de publicar "Mujeres en la oscuridad", considera que "escribir desde un punto de vista y mirada femenina, es un descanso de ser hombre".

"Mujeres en la oscuridad" (Tusquets) narra la huida de tres mujeres distintas, cuyas vidas están entrecruzadas sin saberlo, y que comparten algo en común: una vida deslustrada y la búsqueda de luz en el amor, en el deseo.

Las tres protagonistas son Julia, catedrática universitaria, atraída por los muchachos jóvenes; Miranda, latinoamericana que trabaja en clubes selectos, que padece de una profunda nostalgia por su tierra; y la más joven, Estefanía, veinteañera e incurablemente romántica.

Las tres se verán empujadas por sus respectivos fracasos a viajar a Amsterdam en un mismo coche y, sin saberlo, llevan una mochila de color azul cuyo contenido desconocen y que deben entregar al hermano de Julia.

Para un escritor hombre, confiesa Sánchez, "no es tan distinto hacer un personaje femenino que hacer un asesino en serie, ambos pueden ser extraños o ajenos, pero, en realidad, construir un personaje masculino te limita más que uno femenino, en el que el autor puede abrir los brazos de otra manera".

Sánchez desliga la historia de su novela del actual movimiento feminista. "Cuando yo empecé a escribirla, hace tres o cuatro años, no estaban en boga estas campañas" y añade orgulloso: "De los diez personajes principales de mis novelas, tengo paridad, cinco y cinco".

En "Mujeres en la oscuridad", Ginés Sánchez reúne elementos de sus obras anteriores, en las que figuran novelas como "Lobisón", "Los gatos pardos" o "Entre los vivos", y en esta ocasión da protagonismo a tres mujeres que "conviven en una ciudad e interactúan, sin darse cuenta, con amigos en común".

Sánchez califica su novela como "un juego de espejos, con el foco puesto en ellas, mientras que el resto está como desdibujado, es subjetivo".

Son tres chicas, señala el escritor murciano, pero no esconde que tiene más cariño por una de ellas, Miranda, que fue el primer personaje que yo creé: "Un día decidí escribir algo más largo, y salieron unas 50 páginas, y esa fue la preconfiguración de la novela con un universo propio".

Posteriormente, decidió escribir "una novela más ambiciosa, porque los personajes me arrastraban. Al cruzar las tres historias surgieron secundarios que me obligaron a hacerlas crecer a ellas.

Para los otros dos personajes protagonistas el autor buscó "un sesgo diferente de Miranda, otros dos cortes, por ejemplo, con otras edades".

En su opinión, el sustrato que se deduce al final de la novela es que "la Tierra ha estado en manos de los hombres durante los últimos 4000 años y el mundo está hecho un desastre", y este pensamiento lleva a esas mujeres a preguntarse "por qué los hombres son como son y no hacen nada para mejorar las cosas".

Esas cuitas llevan a "una rebelión final", en las que las mujeres, empoderadas, deciden no jugar más ese juego.

Ginés Sánchez suele escribir en las terrazas de Murcia, donde no desaprovecha, cual "vampiro", el tiempo si una conversación cercana inspira algún diálogo.

Las protagonistas no están inspiradas en personas concretas, asegura, pero sí las secundarias, y una de ellas, Estefani 'Tiff', ha nacido, confiesa, de "buscar líneas de pensamiento en Instagram".

La ciudad de la novela no aparece con su nombre, porque el autor no quería deliberadamente hacerlo explícito, y, de hecho, sólo se conoce el nombre de los barrios, porque "en definitiva, la ciudad es muy fantasma y sólo se describe a través de las impresiones que ellas manifiestan de lo que ven a su alrededor".

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