Libros

Soler:"El machismo nos ha convertido en poco hábiles en gestión de emociones"

Irene Dalmases

Barcelona, 5 ene (EFE).- Aunque se pase el día escribiendo, bien como guionista del programa de TV3 "Polònia" o como articulista del diario "Ara", el hecho de que Toni Soler haya fichado por Anagrama para publicar su obra en catalán "El tumor" ha generado controversia en los círculos literarios y que se hayan proyectado dudas sobre su texto.

En una entrevista con Efe, el periodista dice ser muy consciente de la mochila que lleva y no obvia que, aunque lleva publicados una docena de libros y ha hecho otros trabajos fuera de la televisión, el ser conocido por sus programas "es algo que influye para bien y para mal, pero lo tengo asumido y, por tanto, ningún problema".

En "El tumor" confiesa todo lo que se ha guardado en su interior desde el momento en el que, cuando tenía 12 años, a su padre le diagnosticaron un tumor cerebral del que falleció cuando él tenía 16, cursaba tercero de BUP, y no quería ser "el niño al que se le ha muerto el padre".

Sostiene el también productor que ha pergeñado un texto, que no tiene voluntad de novela, aunque sí literaria, "una parte de mi vida, en el que abordo el duelo, la paternidad, la adolescencia y lo que supone ser hombre".

"Creo que los lectores verán cómo el machismo se nos ha vuelto en contra, convirtiéndonos en seres poco hábiles en la gestión de las emociones y estoy seguro de que habrá muchos padres e hijos que podrán compartir esto, las muchas dificultades que han tenido para relacionarse entre ellos", apunta.

Toni Soler precisa que en el libro ha querido explicar su "vivencia castrada, porque mi padre muere cuando tengo dieciséis, pero se pone enfermo cuando tengo doce y yo soy muy criatura y hago lo posible para bloquear su recuerdo por miedo a que me haga daño, pero a la vez, en mi casa, especialmente gracias a mi madre, se produce la glorificación de su figura y llega un momento en el que no sé bien quién era él".

Sin embargo, 35 años después y cuando cuenta la edad que tenía su progenitor cuando enfermó, pasada la cincuentena, siente la necesidad de sentarse ante el ordenador y escribe de corrido una treintena de páginas que da a leer a la editora Ester Pujol, quien le anima a continuar en la misma línea.

Soler desliza que ha sido una obra "muy placentera de escribir", detalla que llegó a escribir algunos párrafos en el camerino que ocupa antes de aparecer en la televisión catalana para presentar el informativo satírico, "Està passant", y que se siente satisfecho en su resultado final.

"Ahora -prosigue Soler- estoy muy contento de estar en una editorial como Anagrama y con mi padre fotografiado en la portada del libro".

El escritor rememora que después de la muerte de Antoni Soler el 5 de marzo de 1982, un hombre que era "muy recto, muy de principios básicos, muy honesto", optó por "parar el golpe y decirme que eso no había pasado".

Desde el primer momento pensó que "no quería ser el niño al que se le ha muerto el padre, quiero ser yo, me decía, y entonces hice un stop y pensé que el tumor se tenía que quedar allí, pero el tumor y el duelo se han ido filtrando durante estos 35 años y han ido saliendo de mil maneras que soy incapaz de saber".

En este punto, reflexiona que nunca sabrá "cómo hubiera sido si mi padre no hubiera muerto y hubiera vivido veinte años más", y tampoco esconde que ha pensado mucho en que "si niegas la existencia de la muerte y no hablas nunca sobre ello, no vives realmente de verdad".

Padre de dos hijos adolescentes, ha llegado a la conclusión de que una muerte como la de su progenitor "hay que encararla, explicarla, decir que es una putada. Vivir consiste en esto y no se puede estar vivo a medias, es absurdo coger solo lo bueno".

Paradójicamente, ve el libro como "una expresión de vitalidad" y cómo la oportunidad para expresarse, porque en una conversación normal no lo hubiera hecho nunca.

"Hay gente -desvela- que ha leído 'El tumor' y me dice que me he sincerado mucho y es cuando empiezo a pensar que igual sí lo he hecho demasiado, pero es que es un libro sincero y a veces es duro conmigo mismo, con mi madre, o con mi padre, pero desde el amor hacia mí mismo y hacia mi familia".

Toni Soler considera que ha contado "todo lo que hicimos mal, pero creo que es muy fácil hacerlo mal, porque la muerte es devastadora y en mi casa fue una devastación total, de la que cada uno salió como pudo, pero no hay reproches hacia nadie", concluye.

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