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Justo Navarro: Si escribo del pasado es para ver mejor el presente

EFE
17/01/2019 - 15:32

Barcelona, 17 ene (EFE).- "Si escribo del pasado es para ver mejor el presente", asegura el escritor granadino Justo Navarro, que retoma el personaje del comisario Polo de "Gran Granada" en su nueva novela, "Petit Paris", ambientada en el París ocupado por los nazis de 1943.

"Gran Granada" estaba ambientado en 1963 y entonces el comisario imaginaba que en el futuro todo el mundo tendría un teléfono pegado a la mano, mientras que en "Petit París" Polo visiona en un cine "El infierno del juego", en el que aparece un banquero que dirige el juego en Macao y que vigila a todos a través de un sistema de cámaras y "él imagina que esa es su imagen de la policía del futuro".

En "Petit Paris", el comisario Polo investiga el posible suicidio de un hombre de la "escuadra española" que con otra identidad había robado tiempo atrás cuatro kilos de oro a un industrial que quizá le encargó sacarlos clandestinamente de España.

En la presentación de la novela, Navarro ha dicho este jueves que le interesaba "la red de videovigilancia público-privada, que cubre hoy ya la realidad, así como la conexión entre policía, prensa y publicidad, con una policía que forma parte del mismo ambiente de los criminales a los que persigue, y que remiten a algunos episodios de nuestra historia actual".

Para Navarro, "la novela negra es como un visor para ver mejor la realidad, porque otorga una especie de distanciamiento de las cosas, que permite percibir aspectos de la realidad que sin esa lente que es el género negro se nos escaparía".

Entiende Navarro que "las novelas negras no son un subgénero por ser negras, sino porque tendrán otros defectos, y sólo hay buenas o malas novelas", pero además, "al haberse repetido tanto como un cliché, la novela negra propicia que puede ser utilizada como una vía de divertimento y de parodia, algo que también está en 'Petit Paris' y en 'Gran Granada'".

Navarro tranquiliza a su manera al lector al decir que en "Petit Paris" encontrará la solución del crimen que ofrece el comisario Polo, pero "esa solución es como la mancha de la pared que parece un camello, pero que otros verán como las almenas de un castillo".

Viajar al pasado es también "un modo de extrañamiento de esa realidad", añade el escritor.

Confiesa el autor de "El espía" y "Finalmusik" que "Petit Paris" (Anagrama) fue escrita a partir de la lectura de periódicos de la época, que le daban las pautas para desenmarañar la historia.

"Escribir no puede ser tener un esquema en la cabeza, sino que tienes que ir inventando cada día lo que pasa; y escribir, al final, es como dormir, cuando nos acostamos no sabemos lo que vamos a soñar".

En la investigación previa, el autor granadino pudo comprobar que la información que daban en 1943 los periódicos de Granada (Patria, Ideal) y de París (Le Matin, Le Petit Parisienne) era la misma, porque tenían los mismos informadores. "De ahí, recordé que en la guerra de Iraq hubo una reflexión crítica de que las noticias que se difundían se basaban en la información oficial".

Esos paralelismos entre el pasado y la actualidad más o menos reciente la encuentra Navarro investigando los métodos de la Gestapo, que idearon los 'verschärfte vernehmung' (interrogatorios agravados), muy similares a los 'interrogatorios reforzados' que los norteamericanos hicieron a principios de los años 2000 cuando "descubrieron que la tortura era algo bueno".

Como en la Viena de "El tercer hombre", Justo Navarro describe un París ocupado por los nazis negro y lleno de sombras, en el que pululan espías, falsificadoras y policías de Alemania, Italia y España, y en el que abundan los guiños a Simenon, Léo Malet o Patrick Modiano.

El Polo de "Petit Paris" es, a decir de su autor, "un hombre mucho más joven, al que todavía no lo han operado de cataratas, más dinámico que el de 'Gran Granada', que sigue distanciado de todo y a la altura de las peores bajezas, pero al que le da igual el dinero, porque cree que puede sacar mayores ventajas de lo que sabe".

Preguntado por el nuevo gobierno de Andalucía, Navarro ha asegurado que no tiene pavor, porque "tanto Vox como Ciudadanos son de una incoherencia absoluta" y añade: "Las cosas seguirán básicamente igual, salvo que se renovarán las redes clientelares, pero la política de bravatas quedará en nada, pues, por ejemplo, es imposible expulsar a 50.000 personas, aunque eso sea una muestra del nivel político sentimental barato" de los nuevos dirigentes.