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Lisa McInerney: No me interesa una némesis entre buenos y malos

EFE
3/02/2019 - 11:22

Jose Oliva

Barcelona, 2 feb (EFE).- La escritora irlandesa Lisa McInerney, que en 2015 ganó el premio Desmond Elliott con su primera novela, "Los pecados gloriosos", ha dicho que no le interesa "una némesis entre buenos y malos", ni tampoco escribir sobre policías, "sencillamente, porque en Irlanda no tienen una gran presencia".

McInerney participa esta semana en el festival de novela negra BCNegra, adonde ha llegado con su segundo libro, "Los pecados gloriosos", en el que continúa con algunos de los personajes de su ópera prima, entre ellos el protagonista, Ryan Cusack, entonces un adolescente y ahora un veinteañero.

"Al final del primer libro sabía que el personaje Ryan podía dar más de sí y no estaba preparada para soltarle. Lo conocía muy bien y continué con él", ha señalado McInerney a EFE en una entrevista.

Admite McInerney (Galway, 1981) que sus novelas "no discurren como una novela negra al uso, no hay policías, no hay personajes claramente buenos, y la escasa moral que aflora en la historia se refiere al propio funcionamiento interno de unos personajes que viven en una sociedad autocontenida".

Añade que sus personajes "existen al margen de la sociedad" y explica: "Ryan ve perfectamente que Cork, la ciudad donde transcurre la novela, funciona estupendamente sin él. Ve que la sociedad irlandesa es feliz y productiva, pero él no puede acceder, porque su mundo es muy distinto del mundo del resto de irlandeses estándares".

Esas diferencias se ven incluso entre Ryan y su novia Karine: "Ambos proceden del mismo lugar, pero mientras él es huérfano de madre y ha vivido siempre con un padre alcohólico, ella creció con el apoyo de una familia, que le ayudó a corregir los errores que cometió; y los servicios sociales tampoco se ocuparon de él, por lo que abandonó la escuela y nunca fue a la universidad".

McInerney decidió ambientar sus novelas en Cork, una ciudad en la que vivió durante muchos años, porque "la historia funciona muy bien en esa pequeña ciudad, y en cambio en una gran ciudad será imposible hacer confluir todas las coincidencias de la trama; pero además es una ciudad portuaria, como Barcelona, que da mayor consistencia y plausibilidad a una historia de tráfico de drogas".

La autora añade todavía otro aliciente, pues "el argot, la manera de hablar y el acento propio de Cork han sido inspiradores".

En "Los milagros de la sangre" (AdN), que la crítica considera una combinación de las novelas clásicas de gángsters y la literatura juvenil de drogas y heroinómanos al estilo de "Trainspotting", McInerney describe "una parte de la sociedad" de la que él procede, "dominada por la clase trabajadora" y argumenta que por esa razón los lectores ven a Ryan tan real.

"No quería que la novela fuera ni sensacionalista ni poco realista", repone la escritora.

Originariamente, McInerney había escrito su novela en primera persona, pero no acababa de cuadrarle del todo, y al final pasó la narración a la tercera persona porque le permitía "cierta distancia de Ryan, y que él pueda decir cosas a través del narrador ya que no tiene el lenguaje apropiado para expresarse".

Frente a su novela de debut, en la segunda McInerney no incluye tantas subtramas, pero aprovecha los orígenes italianos por parte de madre para "explotar una conexión de los traficantes con la mafia italiana".

La idea de la autora es construir una trilogía, "con una primera novela que fue expansiva, con cinco protagonistas y diversas subtramas; una segunda con Ryan en el corazón de la historia, como si fuera un primer plano; y una tercera, nuevamente expansiva, en la que probablemente seguirá Bryan con unos 24 años. Es decir siguiendo una secuencia de paisaje-retrato-paisaje".

Que los títulos de sus dos novelas tengan elementos religiosos ("Los pecados gloriosos" y "Los milagros de la sangre") contrasta, según McInerney, con "el momento interesante para ser escritor en Irlanda, porque en poco tiempo ha pasado de ser muy religioso a ser un país seglar".

Antes de escribir la tercera novela de esta trilogía, McInerney dedicará este año a la adaptación para una serie televisiva de "Los pecados gloriosos".