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Mis amigos los animales

Luis Miguel Ariza
5/06/2008 - 20:48
Aquí tenemos a un arrendajo Garrulus glandarius, con una bellota en el pico. Fotografía: Erwin van Laar

Un estudio de un ecólogo español que recoge Science demuestra que las especies arbóreas que se sirven de los animales para dispersar sus semillas sobreviven mejor a las condiciones difíciles de la deforestación.

La asociación entre organismos resulta beneficiosa, pero hasta el momento no se había probado científicamente las ventajas que confiere a un árbol en un bosque el 'uso' de un animal para dispersar sus semillas, en comparación con otros competidores que dejan que el viento les haga la faena.

Las ventajas

El ecólogo Daniel Montoya, del departamento de Ecología de la Universidad de Alcalá en Madrid, y su equipo, publican en el último número de la revista Science un estudio que muestra la ventaja de tener a un animal como correo de las propias semillas, especialmente cuando las cosas se ponen difíciles en un bosque que sufre deforestación.

En un trabajo de campo en el que se han examinado 90.000 datos recogidos en diversos tipos de bosques españoles, Montoya examinó 34 especies arbóreas y su respuesta a la deforestación. De ellas, encontró que 24 especies de árboles y arbustos acusaban los efectos negativos de la pérdida de bosque, pero sorprendentemente, había seis especies que competían mucho mejor. Entre ellas, el Rhus coaria, conocido como 'zumaque', un arbusto que puede crecer hasta los tres metros y que se suele emplear en el curtido de cuero; o el nogal, ambos especies exóticas.

En la lista también figuran árboles autóctonos como la sabina o la encina. En todos los casos, la dispersión de sus semillas corría a cargo de los animales, bien aves o mamíferos. El arrendajo, por ejemplo, suele alimentarse de bellotas de encina, mientras que otras aves y mamíferos comen de los frutos de la sabina, y transportan lejos sus semillas.

Frutos atractivos

"Los árboles que utilizan animales para dispersarse invierten más recursos para crear frutos atractivos para los animales, recursos que las especies dispersadas por viento pueden invertir en otros procesos", explica Montoya. Esta estrategia resulta un poco más "cara" que dejar que sus semillas se las lleve el viento. "Sin embargo, en un contexto de pérdida de hábitat como la deforestación, nuestro estudio muestra que la dispersión animal confiere una ventaja muy importante a los árboles: se reduce su vulnerabilidad a esta pérdida de hábitat". En otras palabras, "son más resistentes a la deforestación que las especies dispersadas por el viento".

Lo que no quiere decir que sean invulnerables. Si los animales "dispersores" se extinguen en el ecosistema, las especies dispersadas pierden esta ventaja, advierte este experto. "La conclusión es que las interacciones entre la planta y el animal son muy importantes en la naturaleza, y hay que esforzarse en mantenerlas", asegura Montoya.


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