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Cibeles se sube al tacón de aguja con su cara más genuina

Agustín Velasco
20/09/2009 - 11:17

La colección Agatha Ruiz de la Prada salió cual locomotora a escena, imparable, arrolladora, con el sonido de un tren de fondo, con un vestido gusano que marcó la declaración de intenciones: no se ha vendido a la comercialidad, aún podemos disfrutar de sus vestidos-conceptos que tanto nos gustas aunque sean imponibles para el día a día.

Pero la diseñadora sabe dar una de cal y otra de arena, y sobre la pasarela se pudieron ver looks que bien podrían ser llevados por una señorona del Barrio de Salamanca sin que por ello Ágatha comprometa su integridad creativa. Es muy gratificantes que aún se puedan ver chicas 'alegres' sobre una pasarela, como nos mostró Ágatha, porque por norma general parece que solo se puede desfilar con cara de amargada: basta con poner una sonrisa.

Contradicciones sobre la pasarela

Lo de Ailanto fue una contradicción. Su música decía Forever Young, pero sin embargo su propuesta resultó la más madura y sofisticada presentada por estos hermanos, que dejan atrás ese cierto toque naif que los caracterizaba. El peligro que corren -que por el momento no es el caso- es el de caer en la categoría de 'diseñadores de fondo de armario' de los que crean prendas bonitas, ponibles y atemporales, pero sin identidad.

Sí que es el caso de Ángel Schlesser que hizo un ejercicio de elegancia en blanco y negro donde el Little black dress sigue siendo una pieza fundamental. El color llegó de manos del turquesa, verde agua... Una colección muy poco real con nuestro tiempo donde las mujeres necesitan prendas versátiles para el día y no tanto vestido de noche. Error en el que lo apoyó Miguel Palacio que no disimula su querencia por las grandes damas de tacón y casco de peluquería.

Originalidad, by Lomba

Puestos a vestirlas, qué menos que ser un poco más original y proponer patrones especiales sobre siluetas comunes, como hizo Modesto Lomba -Devota & Lomba- que jugó a crear figuras de origami sobre los vestidos y a descomponerlos en placas geométricas, sobre todo hexágonos, que se combinaban dando la falsa impresión de conformar vestidos modulares.

El gran pero de Lomba se lo ponemos a sus looks masculinos, en concreto a los pantalones, que no sentaban bien ni a chicos tan delgados como el modelo Jon Kortajarena, y es que intuimos que el modisto aplicó el patronaje femenino a la estructura corporal masculina.

Victorio&Lucchino...resultado delicioso

Los sevillanos Victorio&Lucchino sorprendieron con su colección 'Alquimia' porque rompen con su asepsia estética mezclando tejidos y estampados de forma caótica pero controlada. Sus prendas se convierten en un collage visual que roza el patchwork, con resultados deliciosos. En cuanto a los hombres V&L cabe destacar que se alejan de esa silueta formal a la que nos tienen acostumbrados para proponer un toque oriental, en especial en pantalones de inspiración Jaipur. También en el caso de Juanjo Oliva los tejidos son protagonistas, en concreto los de inspiración africana, esos estampados coloristas que tanto éxito han tenido internacionalmente en esta temporada primavera/verano que abandonamos.

Y llegamos a las dos mejores colecciones del día de la mano de, por un lado, José Miró, uno de los mejores arquitectos del vestir que tenemos en España, que se inspiró en Nueva York para recrear una estética sensual pero urbana, en un blanco y gris muy de asfalto. Y por otro lado la magistral Amaya Arzuaga que con 'Metamorfosis' creo un efecto hipnótico en la audiencia. Su desfile se fue en un vuelo? en un vuelo de mariposa. El origami más delicado de micropliegues se mezcló con estructuras y volúmenes a base de arrugas esculturales. La diseñadora burgalesa supo reflejar ese momento en que la crisálida eclosiona a través de la sutileza de sus tejidos y la complicación orgánica de sus patrones.


Comentarios 1

#1
20-09-2009 / 14:27
Puntuación 0

Yo estuve en el desfile, me gustaron los shorts de cuero de chico y los chalecos de chica que parecían de patchwork, rematados con volantes muy estructurados.

Un beso.