Moda

"Creativamente estamos a la altura de las pasarelas internacionales, pero no nos sabemos vender"

Foto: web oficial Jesús del Pozo

Jesús del pozo ha presentado una colección primavera/verano 2011 que es pura geometría, y donde el ángulo recto marca el efecto visual de todas y cada una de sus prendas. Veterano con una larga trayectoria a su espalda no ha perdido ni un ápice de la visión vanguardista que le hizo merecedor de la Aguja de Oro en 1982, la segunda que se concedía en lo que serían 27 años de convocatoria donde se premiaría el buen hacer del diseño internacional. Quisimos aproximarnos a la visión que el maestro tiene del panorama actual de la moda nacional.

¿En qué se ha inspirado para esta colección?

Esta colección, como las anteriores, ha sido resultado de un proceso de trabajo, intuitivo, reflexivo y espontáneo. Hemos vuelto a trabajar nuestras señas de identidad como son la combinación de texturas rústicas o los drapeados y otros temas, que ya venimos desarrollando en colecciones anteriores, como son los contrastes y los efectos gráficos. La colección ofrece también un viaje de colores, con blancos por el día, cadmio y naranjas por la tarde hasta terminar con morados al atardecer. El resultado ofrece un verano fresco y suave con prendas fluidas y relajadas.

La moda española está en una continua lucha buscando su lugar dentro de la industria internacional, pero hay aún muchos obstáculos para el reconocimiento de Cibeles a nivel internacional, ¿no cree?

El mayor obstáculo es que competimos con tres pasarelas muy fuertes: París, Milán y New York. Aunque pienso que cada vez estamos siendo más valorados en el extranjero, pero aún nos queda mucho camino que recorrer. Me gusta pensar que cada vez hay menos obstáculos y opino que la gente se va dando cuenta que comparativamente hay menos diferencia. Por ejemplo, nuestro último desfile, OI 2010/11, recibió muy buenas críticas en el New York Times.

Pues yo creo que es más nocivo que Cibeles coincida con la Semana de la Moda de Londres. A su juicio, con la experiencia de su larga trayectoria, ¿qué necesita la moda española para hacerse un hueco real en la agenda de los editores de moda y compradores internacionales?

Pienso que creativamente estamos a la altura, pero no nos sabemos vender. Falta la marca "España" y el respaldo de proyectos empresariales y financieros de nivel para poder competir con otras marcas internacionales.

Usted es un clásico de la escena nacional, con un estilo muy definido, pero a la vez siempre asumiendo riesgos e incorporando vanguardia en sus colecciones. ¿Cómo consigue mantener ese espíritu de vanguardia?

Lo hago de forma natural. Respiro la misma atmósfera que los demás. Como todos, vivo el momento de mi sociedad y trato de dar el servicio que de mí se espera. Cuando la tendencia coincide, es estupendo. Pero si no, tampoco me molesta. Lo que ocurre es que para mí es inevitable que todo lo que hago tenga una misma visión estética.

¿Qué piensa cuando ve chicos jóvenes que dan sus primeros pasos en la moda y realizan colecciones totalmente conservadoras y carentes de imaginación (y me refiero a escala internacional, ocurre en todas partes)?

Yo creo que es difícil. No se puede generalizar. No todos los jóvenes son iguales, y por supuesto los veteranos tampoco. Precisamente, lo que más me gusta de los jóvenes es esa espontaneidad, esa ingenuidad en muchos momentos, y esa osadía que se pueden permitir cuando realmente no existen responsabilidades. Eso no solamente lo admiro, sino que lo envidio. La juventud tiene que arriesgar, jugar y pasarlo bien creando, sin dar explicaciones, pero eso es algo innato, espontáneo, no se aprende en las escuelas.

¿Qué significa para usted la oportunidad de colaborar con el mundo de la ópera, el ballet, el teatro??

Me encanta, porque soy un gran amante del ballet y el teatro. Además suponen proyectos apasionantes que requieren gran creatividad. Tienes menos limitaciones y puedes dejar volar tu imaginación. Estos trabajos son un gran alimento para las colecciones.

¿Qué implicación personal mantiene con el proyecto de formación a jóvenes diseñadores que es la Fundación Jesús del Pozo? ¿Qué es lo principal que les aporta a los jóvenes que toma bajo su ala? ¿Y qué es lo principal que le aportan ellos a usted?

En un momento dado la administración me propuso crear una escuela de diseño. Esa idea la rechacé, sin embargo, de ahí nació la Fundación. Pensé que la mejor forma de enseñar es que me vieran trabajando. La Fundación sirve como primera toma de contacto con el mundo empresarial y profesional a través de proyectos reales.

¿Qué le queda por aprender a usted?

Mucho. Todos los días espero aprender algo. Me gusta rodearme de gente que sabe más que yo. Me gusta que me sorprendan. Cuando me reúno con mi equipo, siempre pido que cuestionen el trabajo, estoy abierto a lo nuevo. En eso, no he cambiado, sigo igual que al principio.

¿Con qué conocimientos básicos se ha de pertrechar un diseñador hoy en el siglo XXI para triunfar?

Como ya dije antes, es importante rodearse de gente que sepa más que tú, no sólo para sacar adelante las colecciones, sino también la empresa y la marca. También es importante mantenerse siempre fiel a uno mismo.

¿Nunca ha tenido tentaciones de desfilar fuera de España, en alguna gran capital de la moda como Milán o París?

En nuestros comienzos lo hicimos en varias ocasiones: París, Tokio, New York, Colonia, etc. Pero en estos momentos creo que estamos en una fase de la pasarela Madrid Fashion Week ambiciosa y apasionante.

Como empresario-creador son muchos los proyectos que ha emprendido en estos 35 años, ¿ha sentido alguna vez que algún proyecto se le ha ido de las manos, ha sentido que los criterios empresariales se han impuesto a los creativos?

Somos una empresa de diseño, por lo tanto tenemos la suerte de poder integrar la creatividad en todo lo que hacemos. Lamentablemente, reconozco que hemos tenido que rechazar varias propuestas porque las fechas eran incompatibles con otras ya adquiridas. A veces, es difícil encajar proyectos que requieren dedicación entre una colección y otra.

¿Cuál es el proyecto más extraño que ha emprendido o le han propuesto? (¡Agatha ha diseñado puertas de seguridad blindadas!)

¡Uy! Muchísimos, pero siempre hemos intentado elegir tan sólo aquellos que tengan coherencia con nuestra identidad de marca.

Pero seguro que tiene anécdotas surrealistas atesoradas en estos más de 35 años de profesión. ¡Hay tantas que se me van! Pero creo que nunca olvidaré mi primer desfile. Éramos todos amigos, y claro, justo unos minutos antes de que empezara el desfile todos mis ayudantes llegaron borrachos? ¡Imagínate! Me hace gracia cuando lo comparo con el rigor y la profesionalidad de ahora.

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