Moda

Cibeles: del desierto a la pista de hielo

Un diseño de Devota & Lomba en Cibeles. Imagen: Reuters

La apertura del 'nuevo' Cibeles corrió a cargo de un histórico, Modesto Lomba, diseñador de Devota y Lomba, que por llevar la contraria al espíritu novedoso del evento se ciñe a los viejos parámetros.

El gusto de la pasarela madrileña siempre se ha decantado por una mujer sofisticada, elegante, poco urbana, vestidos para ocasiones especiales y no tanto uniformes para el día a día? Y eso es precisamente lo que ofreció Modesto Lomba en una colección rica cortes complicados pero que no dejaba de ser un clasicismo 'experimental', a medio camino entre el gusto zen de Jesús del Pozo y la arquitectura imposible de Víctor & Rolf.

Modesto se ha decantado en esta ocasión por las asimetrías y un complicado estudio de las formas, no siempre favorecedoras para la silueta femenina, donde las estructuras clásicas se aderezan con pequeños experimentos arquitectónicos muy localizado, como en solapas u hombros.

Puro placer de la experimentación

Especialmente interesante es su aplicación del concepto del origami a la colección, pero que llega ya unas cuantas temporadas tarde, aunque de todas formas es una tendencia que con mayor o menor intensidad va perviviendo en el tiempo.


Tras la silueta de esta colección no hay más que el puro placer de la experimentación por más que la nota de prensa haga reflexiones del tipo "el desequilibrio encuentra lugar en lo irracional, donde se libera en busca de un nuevo estado estético", que no son más que frases rimbombantes para dotar de significación a lo que no lo tiene, o si lo tiene no lo han sabido transmitir con galimatías tales.

Y menos significación tiene la pequeña propuesta masculina que realiza a modo de atrezzo, porque ya se sabe, el mejor complemento que una mujer puede lucir es un hombre a la altura de su vestido, y en este caso a pesar de ser un hombre muy correcto, muy urbano y algo aventurero, no es nada apasionante, y por supuesto, no llegará a ser comercializado.

Duyos se adentra en el patinaje artístico

Duyos por su parte sí qué tenía un claro referente que ha inspirado su colección: el mundo del patinaje artístico. Cual estrellas del hielo las modelos podían fácilmente pasar por patinadoras como Kimmie Meissner y Michelle Kwan. El diseñador refleja fielmente la fascinación por los maillots de competición.

Prácticos y sofisticados, donde elementos clásicos como el strass y las lentejuelas se mezclan con motivos gráficos como los rayos y la estrella escarchada tan característica en la indumentaria de las patinadoras.

Pillar el sentido no estaba difícil tanto en cuanto la propuesta ha sido titulada 'Desliz'. Quizás no fuera tan acertados los look "patinadora envuelta en bandera", pero lo importante realmente de una colección no es su puesta en escena, sino las piezas que la conforman, y en este caso había realmente prendas asombrosas e ingeniosas aunque difíciles de llevar.

Ailanto, tierra de bombachas y túnicas

Igualmente claros estaban los recursos creativos de los hermanos Ailanto que nos llevan a un viaje por tierras marroquíes a través de las siluetas bombachas, las saharianas y gabardinas militares masculinas, las túnicas drapeadas, los overalls con recogido en el tobillo al estilo harén y los pequeños chalecos, que nos transporta del zoco al desierto.

La inspiración marroquí, confiesan los diseñadores, está sacada de las fotografías de José Ortiz Echagüe, considerado en 1935 por la revista American Photography uno de los tres mejores fotógrafos del mundo. Ailanto también afirman estar influidos en esta colección por el mundo creativo de Henri Matisse, muy en consonancia con el estilo ciertamente naïf de la firma. En definitiva, toda esta mezcla de referencias derivan en un estilo neo-hippy con muchos guiños a los años 70, configurando una odalisca contemporánea, una mujer inquieta y viajera, pero muy urbanita a la vez.

Así mismo Lemoniez nos retiene en el desierto en su vertiente más sofisticada, girando de nuevo hacia el Cibeles clásico de señoras y señoritas del Barrio de Salamanca. Cortes geométricos que nos retrotraen al Londres de los años sesentas, la década del Swinging London y el movimiento Mod. Parece cada vez más claro que para ciertos diseñadores cualquier década pasada siempre fue un tiempo mejor y que son incapaces de pensar en la moda de hoy si tomar inspiración del pasado.

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