Moda

'Ojo Crítico': Los históricos de Cibeles cierran la primera jornada

Victorio & Lucchino en la Cibeles Madrid Fashion Week. Foto: Reuters

Jose Víctor y Jose Luís, Victorio & Lucchino, demuestran una vez más que son de los diseñadores españoles que están más en la onda internacional. Cuando muchas de las tendencias que nos llegan de Cibeles lo hacen con meses de retraso, ellos son de los pocos que están en la sintonía de las pasarelas internacionales.

Cuando vemos su colección no podemos evitar recordar la presentada por Donna Karan en Nueva York unos días antes, y eso es síntoma de que Victorio & Lucchino no se resignan a ir a la zaga de las grandes firmas internacionales, recogiendo migajas de tendencias y estilos, sino que se esfuerzan por estar en la vanguardia codo con codo con esas grandes firmas.

Esta colección llevaba por título 'Le Pavillon' en clara referencia a su nuevo espacio de trabajo. Justo tras la anterior presentación en Cibeles realizaron la mudanza a su nueva sede en la Isla de la Cartuja de Sevilla, donde estuvo emplazada la Expo'92 y que ahora alberga un centro empresarial y tecnológico. Dejaban entonces su ubicación en la casa natal de Velázquez en pleno casco histórico de Sevilla para convertirla en un hotelito con encanto.

El nuevo espacio cuenta con avanzados recursos tecnológicos en un edificio moderno, funcional, con espacios luminosos diseñados por los arquitectos Viguier, Jodry y Seigneur. Y esta colección es fruto de ese nuevo entorno.

Los volantes dejan el folclorismo

Los vestidos son protagonistas en esta propuesta en la que los volantes se alejan irremediablemente del folclorismo para constituirse en un recurso estilístico sofisticado y cosmopolita. Ya hace muchas temporadas que los diseñadores habían emprendido ese camino de ruptura con sus raíces, que dejan de ser una referencia evidente para permanecer en detalles sólo perceptibles al ojo entrenado.

Pero si algún aspecto del universo creativo de los sevillanos ha cobrado una dimensión inusitada en los últimos tiempos esa es su moda masculina, que abrió el desfile, y que revela el gusto por el hombre de verdad, nada de sucedáneos de tallas infantiles. Un hombre que se regodea en el clasicismo pero desde una visión muy mediterránea (en tejidos y colores), y que se deleita con la sastrería de toda la vida sin renunciar a la vanguardia en tejidos y terminaciones.

Futurismo y fibra óptica

Amaya Arzuaga sigue demostrando que mantiene ese toque de vanguardia londinense que la llevó un día a la pasarela del Reino Unido. En esta ocasión se deleita en las estructuras de las prendas, estructuras que parten de lo imposible para hacerse posibles.

Macrovolúmenes que por el contrario a lo que pueda parecer a simple vista son muy ligeros, una visión escultural que convierte a sus prendas en objeto de exposición y cierta concepción 'espacial', es decir, una mezcla entre astronautas y platillos volantes que quizás viniera del hecho de que la complejidad técnica de esta colección la ha obligado a recurrir a tecnología muy avanzada para realizar los cortes en el material más novedoso de su puesta en escena: la fibra óptica.

Así que podemos afirmar, sin que sea tomado como metáfora, que esta colección brilla con 'luz propia' textualmente. Aunque hay que hacer notar que la fibra óptica ya salió a la pasarela hace seis meses de la mano del joven Joan Fabregas en la futurista colección debut que presentó en El Ego de Cibeles.

La vieja escuela de Ángel Schlesser

La vieja escuela volvió a tomar la pasarela cuando llegó el turno de Ángel Schlesser que presentó una sucesión de básicos en tejidos etéreos sin riesgo ni emoción. Corrección y formalidad. Calidad y elegancia. Pero falto de corazón y pasión.

Schlesser denota tener una 'autoconciencia' muy remarcada, es decir, sabe quién es su clienta, sabe lo que vende, y no se mueve un ápice del estilo que define su lado más comercial como diseñador. Y en cierta medida podemos encontrar un homenaje implícito al desaparecido Yves Saint Laurent, pero sin la lucidez del creador francés.

Conciencia ecológica

El broche final de la jornada lo pone el contrapunto de Ágatha Ruiz de la Prada que volvió a desplegar la magia de su universo en tecnicolor. ágatha toma esta temporada como punto de partida a la supermujer del comic como respuesta a ese interés suscitado en el mundo de la moda por la pasada exposición del Metropolitan de Nueva York sobre la relación superheroes/moda.

Para la próxima primavera Ágatha se aleja de sus iconos más reconocidos y se centra en su lado más comercial trabajando desde largas túnicas a vestidos cortos siempre con la comodidad por bandera y haciendo una importante apuesta por el reciclaje y los tejidos ecológicos, evidenciando su conciencia medioambiental que ya pudimos vislumbrar cuando vimos a la diseñadora asistiendo a las jornadas sobre cambio climático impartidas por Al Gore en Sevilla en octubre del año pasado.

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