Música

El Teatro Real se enfrenta a un futuro incierto tras su polémica gestión interna

Tras varios años de una más que polémica gestión interna, el Teatro Real se enfrenta a una nueva prueba de supervivencia con la entrada en enero de 2010 del director belga Gérard Mortier, como futuro responsable artístico, en sustitución de Antonio del Moral, una contratación que ha sido respaldada por el Ministerio de Cultura, la Comunidad de Madrid y el propio Patronato.

Desde que en octubre de 1997 se reinaugurase como teatro de ópera, el Real ha ido superando sus diferentes temporadas dentro de un clima marcado por cambios de gobierno, ceses en la junta directiva y las continuas discrepancias entre los miembros de su patronato. Unos hechos que han contribuido a que su imagen como gran centro operístico de referencia internacional no haya logrado alcanzar niveles tan elevados como los obtenidos por otros teatros europeos, quienes cuentan con un importante respaldo tanto de público como de las ayudas recibidas de sus respectivos gobiernos e instituciones.

Un tandem poco avenido

Las malas relaciones entre el director del Teatro Real, Miguel Muñiz, y el director musical, Jesús López Cobos, que ya se hicieron evidentes durante la presentación de la temporada 2009-2010, así como la gestión realizada por ambos en estos últimos años, pone en manos de la nueva directiva del Real un examen difícil de aprobar, si se tiene en cuenta la buena marcha de otros centros operísticos como el Gran Teatro del Liceu o bien, el 'Palau de les Arts' de Valencia, que con apenas unos pocos años de actividad tiene en su haber una de las programaciones más sólidas, con la prestigiosa dirección musical del maestro Lorin Mazzel.

Ajustes presupuestarios en tiempos de crisis

La financiación de la temporada 2009-2010, con un total de 54,7 millones de euros, está marcada con la reducción de las aportaciones recibidas por el Ministerio de Cultura y la Comunidad de Madrid, mientras que el Ayuntamiento de Madrid ha aumentado en un 4,6% su participación respecto al 2008. De este modo, la financiación pública pasa a representar el 50,7% de los ingresos totales, un 1,2% menos que en el ejercicio anterior.

Por su parte, la financiación privada constará con el 49,3 % de su presupuesto, correspondiente a la venta de abonos y localidades, patrocinio y otras actividades.

En el caso del Gran Teatro del Liceu de Barcelona, el presupuesto destinado a la financiación de la próxima temporada asciende a un total de 59 millones euros, un 50,89% provenientes de las instituciones privadas.

Aun así, la programación concentrará un total de 100 representaciones de ópera, 11 óperas en concierto, 13 de ballet y 6 recitales de grandes voces, apostando por su actividad formativa con un total de 62 iniciativas, muchas de ellas destinadas al público más joven. No obstante, la ausencia de las más grandes figuras del panorama artístico internacional, será un reto que la nueva directiva, capitaneada por Mortier, tendrá que llevar a cabo estableciendo entre el Real y los cantantes y las batutas más reconocidas, una relación sostenible y duradera.

¿Ópera para todos?

La ópera se define como el espectáculo más completo que existe, en el que música y el teatro se combinan junto con otras materias que deben de estar al servicio del gran público, cuya asistencia al mismo, en muchos casos se ve limitada entre otros por el elevado precio de sus localidades y abonos (entre 260 euros la más elevada y 19 euros la más económica con visibilidad muy reducida), en el caso del Real.

Una temporada operística debería abarcar todos los estilos musicales, si dejar de lado los grandes títulos de repertorio que deben estar soportados por unas producciones escénicas, que se sirvan de este medio como herramienta para obtener una notoriedad abusiva y perjudicial para la lírica.

Sacar la ópera a la calle para el público desconocido es una iniciativa que debe estar igualmente respaldada por los conservatorios, escuelas superiores de teatro, centros de formación en incluso colegios e institutos que transmitan a los jóvenes el gusto por la música culta, dándoles la oportunidad de elegir hacia que ámbito musical quieren dirigir su atención.

La ópera en España

Si bien la situación actual de la ópera en España ha mejorado en las últimas décadas, todavía queda un largo camino por recorrer. Mientras que en países como Alemania, Austria o en los Estados Unidos cada noche se levantan más de medio centenar de telones, en nuestro país, no es suficiente la afluencia de público y la venta masiva de localidades.

Existe la necesidad de dar un impulso definitivo con el aumento de la financiación los centros operísticos y salas de conciertos, la creación de escuelas oficiales formativas para futuros cantantes y la perdurabilidad de los festivales de música y danza de de verano, entre otros.

La cantera de cantantes surgida en España en los últimos 50 años (De los Ángeles, Domingo, Kraus, Berganza, Caballé, Carreras) se ha visto reforzada por nuevas promesas que paradójicamente se ven obligados a salir al extranjero en busca de oportunidades que no encuentran en su propia casa.

Un ejemplo claro es el de la soprano vasca Ainhoa Arteta, quien tras haber triunfado el los escenarios de todo el planeta con un reconocimiento internacional, teatros como el Real se niegan a incluirla en sus programaciones en contra del deseo del público de poder verla en escena.

Centros docentes como la Esuela Superior de Música Reina Sofía o la Escuela Superior de Canto de Madrid ven cada año reducido el número de alumnos matriculados en sus aulas ya que los cursos destinados a la enseñanza del canto no cuentan con un contenido sólido que le permita a un joven cantante obtener una beca profesional o bien un contrato por temporada para realizar su debut nacional o internacional.

comentariosforum3WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
FacebookTwitterlinkedin

forum Comentarios 3

En esta noticia no se pueden realizar más comentarios

Una pena!
A Favor
En Contra

Efectivamente, como siempre en España nos creemos los mejores y no somos capaces de echar un vistazo a alrededor para ver que nuestros programas operísticos dejan mucho que desear. Además, siempre dirigidos a una élite. Los problemas internos en el Teatro Real no contribuyen ni a dar una buena imagen para el público ni para motivar a artistas y a productores. Una pena!

Puntuación 0
#1
Migufer
A Favor
En Contra

Coincido plenamente con el criterio del periodista. Sin duda, para los amantes de la ópera el Teatro Real de Madrid no cubre las expectativas conforme a la demanda del público madrileño.

Igualmente, los medios de comunicación deben aportar su grano de arena para promocionar este arte.

Les propongo un "blog" dedicado a la música clásica y a la ópera.

Un saludo,

Puntuación -1
#2
Marí­a
A Favor
En Contra

Como decía Kraus, "no hay que llevar la ópera a la calle, sí a la gente al teatro".¿No sería más lógico rebajar los sueldazos de los cargos que gestionan y repartir equitativamente los recursos? Que miren las programaciones de Jerez y Málaga, que la comparen con Sevilla.

Puntuación 1
#3