Música

Zapata, "la bruja" de "Hansel y Gretel", se transforma en Salieri en "Amadé"

Madrid, 31 ene (EFE).- El tenor José Manuel Zapata, "la bruja" en la producción de "Hansel y Gretel" que el Real ofrece desde el 20 de enero, se meterá en la piel de Salieri para "El hombre que se llamaba Amadé" en ese teatro el 7 y 8 de febrero, un programa pedagógico "muy divertido" protagonizado por la música de Mozart.

"Esta Navidad ha sido la más triste de mi vida: frutas y verduras a cascoporro. ¿Por qué no soy yo en vez de la bruja, Gretel y así puedo comer, por lo menos, esa chocolatina que se come cada noche?", bromea en declaraciones a Efe el artista para explicar el "tremendo" plan físico al que se han tenido que someter para interpretar la obra de Engelbert Humperdinck.

Zapata (Granada, 1973) y sus compañeras, Sylvia Schwartz (Gretel) y Alice Coote (Hansel), han tenido que someterse a un intenso entrenamiento para resistir las exigencias de un montaje que les tiene "saltando y brincando" cada noche.

Él, además, tiene que ponerse un "cuerpo" de cinco kilos sobre el suyo para simular las "orondeces" de la bruja.

"Para resistirlo me han puesto a régimen, como el que llevo haciendo desde que tengo uso de razón porque es que yo soy 'drogadicto' del carbohidrato, que es lo que me hace sentir felicidad. Soy un gordo anónimo y babeo ante una bolsa de patatas fritas", asegura entre risas.

Ha "intentado" no comer carbohidratos, solo proteína, frutas y verduras y eso le ha "afinado" el perfil y le ha dado más agilidad, la que necesita para "el momento crítico" de su caída al vacío desde la casita-supermercado de "la bruja".

"Tengo que tirarme de espaldas y la primera vez se me saltaban las lágrimas del miedo atroz que estaba pasando. Hay una goma espuma pero está puesta muy abajo, a dos metros y medio, para que desde el paraíso no se vean. Es todo un ratito cayendo. Tengo que colocar muy bien los pies y un especialista de cine está cada noche conmigo pendiente. Solo gracias a él soy capaz de saltar", revela.

El día 7 por la mañana cambiará completamente "el chip" y se transmutará en Salieri para "El hombre que se llamaba Amadé", una obra que le encargó el anterior intendente del Real, Gerard Mortier (1943-2014) y que solo se había representado una vez, hace un año y medio.

"Me inventé que el fantasma de su archienemigo Salieri se le aparecía a una limpiadora del Real y a través de su conversación desgranaban la vida del salzburgués, desde sus giras europeas como niño prodigio, hasta su dramático final, pasando por sus estrenos, la muerte de su madre, los amores y su ingreso en la masonería".

Oyendo los parlamentos de Salieri, Susi (Eugenia Enguita) se va haciendo fan de Mozart y, mientras tanto, interpretan obras suyas para piano, orquesta y voces: conciertos, sinfonías, serenatas, oberturas, cantatas y arias de ópera.

"Es un espectáculo para familias, muy divertida y con golpes constantes de humor", asegura su protagonista.

En cuanto termine en el Real, Zapata interpretará en los Teatros del Canal "El Pimiento Verdi", será copresentador de la gala de los Premios Líricos del Teatro Campoamor, de Oviedo, hará "Il pagliacci", con al ABAO en Bilbao, y después el papel de Monostatos en "La flauta mágica", en el nuevo festival de ópera de A Coruña.

"Mi ambición es crear cosas que estén llenas de música y poder seguir viviendo y alimentando a mi familia de mi profesión", asegura modesto.

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