Música

Gregoriano para paliar la crisis: revivien el éxito de Silos gracias a Internet

El padre Wallner, de la Abadía de la Santa Cruz

Los monjes cistercienses de Heiligenkreuz reviven el éxito de Silos convirtiéndose en un fenómeno mundial gracias a Internet. La música es un regalo de Dios, un "singular elemento de evangelización". Lo dijo Benedicto XVI antes de iniciar su viaje a Australia, en referencia a los órganos de los templos, pero es también válida para el canto gregoriano y, por extensión, a la música sin más que mana de la propia Iglesia. 

Una de ellas, el canto gregoriano, ha tenido un eco extraordinario en la contemporaneidad, especialmente, como en los años 90, cuando la crisis arrecia. Y en Silos ya se piensan grabar veinte años después.

De los monjes de Silos a los de la Abadía de Nuestra Señora de la Santa Cruz, el monasterio cisterciense más antiguo del mundo, situado cerca de Viena y fundado en 1133, que se han convertido en el más vendido en el Reino Unido, en competencia directa con Amy Winehouse y Madonna, con las que se disputa el liderazgo en la lista pop.

Un fenómeno que imita el extraordinario eco silense, aunque aún están muy lejos de los cinco millones de discos, por ejemplo, que los monjes de la Abadía de Silos vendieron sólo en 1994 de "Las mejores obras del canto gregoriano" (Emi).

Prácticamente a la vez que el abad de Silos, Clemente Serna, insinuaba la posibilidad de grabar un nuevo disco de canto gregoriano surgía el éxito de los monjes de Heiligenkreuz. Desde los años 1956 a principios de los 70, cuando se grabaron dieciséis discos, los monjes de Silos no han vuelto a realizar nuevas grabaciones, y ahora el abad considera que con un coro de 33 monjes y varias voces nuevas es el momento "para mejorar la afinación".

Aunque, eso sí, no habrá reediciones de ninguno de los discos anteriores, sino nuevas grabaciones. Actualmente, los monjes mantienen a la venta 16 discos, entre ellos el "Libro gregoriano de Silos" (PPC-Jade), que reconstruye la época más esplendorosa del coro, entre 1956 y 1962, y sus cinco volúmenes: "El alma del Gregoriano", "Ave María", "La liturgia de la Semana Santa", "La liturgia de Navidad" y "Réquiem. El oficio de los muertos".

Cerca del cielo

Los monjes benedictinos de Silos vivieron un auténtico "boom", fueron número uno de ventas en los años 90 y coleccionaron multitud de discos de platino, tantos que Clemente Serna ha asegurado que no sabe cuántos son porque llegaron a pedir a la compañía discográfica que dejaran de enviarlos debido a que no sabían qué hacer con ellos.

Serna recuerda, por ejemplo, cómo aquellos anteriores discos fueron grabados con sistemas que hoy están obsoletos, todos ellos cantando durante la noche para evitar el trino de los pájaros e instalando semáforos en la carretera que pasa junto a los muros del cenobio para evitar el ruido de los coches. Hoy, por fin, Serna cree que es momento de situar el magisterio de Silos ante una mesa de grabación.

El gregoriano, según Serna, es una forma de oración, "un vehículo para hablar con Dios" que los monjes utilizan siete veces al día, desde las seis de la mañana hasta el final de la jornada. Pero, en tiempos de crisis, por lo que se ve, es también un consuelo, una presencia que habla al corazón de alegría, de serenidad, de arrepentimiento, de paz, de amor, es decir, todos aquellos sentimientos en los que los salmos son tan abundantes.

Y es una muestra de la vitalidad de la antigua música eclesiástica, arraigada en la primitiva música judía, cantada en la liturgia del Rito Romano y al que dio nombre el Papa Gregorio el Grande, San Gregorio Magno, autor hacia el año 600 de numerosas melodías pastorales, hagiográficas y homilíticas. El Gregoriano vivió durante siglos una permanente transformación, pasando de ser exclusivamente vocal a ver cómo en Occidente dialogaba con la presencia del órgano. Hoy, sin embargo, pervive como música monódica y a capella, como una auténtica obra de arte de espiritualidad y de fe.

El relevo austriaco

Los más de 300.000 discos vendidos por los monjes de Heiligenkreuz de "Chant. Music for Paradise" (Universal) emula el éxito de los monjes de la Abadía de Silos y repone al Gregoriano en un lugar primordial. "Creemos que esto ha sido un regalo de Dios, y encauzar la educación de los devotos de todo el mundo es nuestra forma de devolvérselo. Además, nosotros queremos seguir con nuestra vida de humildad y pobreza", asegura el padre Karl Wallner, encargado de la promoción mundial del disco.

Pese al éxito, los monjes cistercienses no harán gira de ningún tipo, sino que emplazan a sus seguidores a la abadía austriaca a partir de las cinco de la mañana "porque nuestra música es un rezo" y "porque no estamos ávidos de subirnos a un escenario, queremos seguir siendo monjes y no estrellas de la música", subraya Wallner, que estuvo en Madrid para presentar el disco y reflexionar acerca de un éxito que, según dice él mismo, homenajeando a los monjes de Silos, "se trata del mismo fenómeno, que es llegar al corazón de la gente que está muy vacío". De hecho, el 90 por ciento de la música que se canta en el convento, y la totalidad del disco, es gregoriano.

"Heilingenkreuz se traduce como la Santa Cruz, pero ponga el nombre en alemán -pide Wallner- porque si se busca la Santa Cruz en internet salen muchos enlaces y resulta más difícil encontrarnos". Y es que las nuevas tecnologías han sido fundamentales en el auge de los monjes cistercienses austríacos.

El contrato con la discográfica Universal, que abrió en febrero un concurso para lanzar un álbum de música sacra, lo obtuvieron gracias a un vídeo que colgaron en YouTube. Wallner, de hecho, fue el artífice como responsable de la página web del monasterio, tan atractiva y visitada como la de Silos.

Al día en nuevas tecnologías

"No sé por qué piensan que en los conventos seguimos anclados en el siglo XVII, siempre hemos estado en la vanguardia de la Teología, de las ciencias...Y las nuevas tecnologías son un regalo de Dios. ¿Por qué no usar el mail, los móviles, internet para comunicarnos y abrirnos al mundo? Nuestra página web la visitan dos mil personas, y nos ayuda a crear vocaciones y a que la gente pueda participar en nuestro día a día, sin molestar además nuestro ambiente de espiritualidad".

Los responsables de Universal escucharon cientos de maquetas, pero una grabación en mp3 y un vinculo a YouTube hizo que decidieran darle la oportunidad a la comunidad de 80 monjes de la abadía de Heiligenkreuz.

Wallner recuerda el proceso: "El 28 de febrero recibí un correo de un amigo mío con un enlace al concurso y un mensaje: «¡Rápido, rápido!» Yo, por disciplina, contesto a todos los correos, y al día siguiente envié a mi vez un enlace con la página web, donde había muestras en mp3 de nuestro canto. Y el 1 de marzo se volvieron a poner en contacto conmigo desde Universal; me hicieron muchas preguntas, desde cuántos éramos hasta la edad media de los monjes. Al principio me lo tomé a broma. Ni siquiera sabía qué era Universal, pero enseguida nos dimos cuenta de la dimensión", dice Wallner.

Y esa dimensión es inesperada. El disco se grabó en abril, con la participación de diecisiete monjes -en el monasterio hay, en total, ochenta, aunque la mitad de ellos realiza, como es costumbre en Austria, trabajos pastorales en parroquias, y no viven en Heilingenkreuz- y en junio ya era número 1 de los discos más vendidos en Austria, número 6 en Gran Bretaña, séptimo en Estados Unios, 17 ya en España.

"De cada uno de los 250.000 discos que hemos vendido, nos llevamos 50 céntimos, unos beneficios que dedicamos a subvencionar los estudios de teología de jóvenes procedentes del Tercer Mundo", explicó Wallner en Madrid, que pone en evidencia que el enriquecimiento no es el objetivo del salto a la fama.

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