Música

El cantante, el asesino de Marie Trintignant

La portada de la revista francesa VSD dedicada a Bertrand Cantat.

El mismo día en que se conmemoraba la joranda en contra la violencia de género, el último número de la revista francesa VSD dedicaba su portada al cantante Bertrand Cantat, del grupo Noir Désir. Debía haberse titulado "El retorno sin vergüenza del asesino" porque acribilló a golpes hasta matarla a su compañera, la actriz Marie Trintignant.

Hace pocos días, el mismo día en que se conmemoraba la jornada en contra de la violencia de género, me disponía a tomar un tren hacia Niza, y en el estanquillo de periódicos de la terminal de Lyon en París, me topé con el último número de la revista VSD, muy popular en Francia. En la portada aparece el cantante Bertrand Cantat, del grupo Noir Désir, un grupo de rock comprometido, bastante mediocre a mi juicio, pero muy seguido por numerosos fanes jóvenes en los años noventa.

Bertrand Cantat copia, no sólo el estilo, además el físico de Jim Morrison. Los componentes de Noir Désir son malos músicos, pero tampoco son el nec plus ultra. A principios de este siglo empezaron a decaer y, entonces Cantat aprovechó una entrega de premios para caerle públicamente a insultos a la disquera que lo había dado a conocer, y que le había hecho ganar dinero hasta por los codos.

La revista VSD titula el artículo "Noir Désir pone dos canciones en línea (en internet). El retorno de alto riesgo de Bertrand Cantat". Debieron haberlo titulado "El retorno sin vergüenza del asesino". Pero como se trata de un cantante de izquierdas, pues no pudieron llamar de otro modo a quien acribilló a golpes hasta matarla, en julio del 2003 a su compañera, la actriz Marie Trintignant. Conozco los pormenores del crimen por la prensa, y un poco más, por boca de su madre, la cineasta Nadine Trintignant; y por el libro que ella misma escribió.

Inmenso esfuerzo por contener la ira

Fui amiga de Marie, y lo sigo siendo de su familia, no niego que me ha costado un inmenso esfuerzo contener mi ira ante esta portada, pero sobre todo ante lo que se propone Bertrand Cantat, quien fue acusado a 8 años de cárcel y sólo cumplió 4, quien pudo vivir mejor que otros presos en la cárcel por el mero hecho de ser un artista, quien, no lo neguemos, recibió una correspondencia descomunal y se hizo aún más célebre después de cometer tan horrendo asesinato.

Marie Trintignant recibió 17 golpes por todo el cuerpo, su rostro quedó irreconocible -según me cuentan sus familiares-, pero además de eso, pudo haberse salvado del coma, si no hubiera sido porque su verdugo decidió acostarla en el sofá, hacer unas cuantas llamadas a París (desde Vilnius, ciudad donde Marie filmaba como protagonista la película Colette, dirigida por su madre, y cuyo guión era de ambas), a sus amigos, para contarles que había golpeado a Marie y que ésta no se despertaba.

A las siete de la mañana llamó a Vincent, el hermano de Marie, para contarle lo sucedido, ya era demasiado tarde. Cantat mintió en múltiples ocasiones, no tuvo el valor de ser sincero, y de contar la verdad de los hechos, escudado detrás de su miedo, para defenderse de lo que es una realidad, de las acusaciones de criminal.

El avance del nuevo disco

Pues ahora Bertrand Cantat y su grupo, Negro Deseo es la traducción del nombre que llevan, bien puesto, por cierto, acaban de colgar dos canciones en la red, de lo que será un disco, ya en preparación o ya grabado (no queda claro), es probable que hasta den conciertos; y parece que dos editoriales se disputan los derechos de un libro escrito en la cárcel por este hombre que para mí y para muchos es un criminal y un sinvergüenza.

Marie Trintignant dejó cuatro niños con sus parejas anteriores. Era una mujer trabajadora, bella, alegre, y una de las más grandes actrices del cine francés, con sus cuarenta y cuatro años ya tenía detrás una obra sólida como actriz, y como guionista. Empezó muy niña en las películas de sus progenitores, hizo dos memorables actuaciones teatrales junto a su padre, el magnífico Jean-Louis Trintignant.

Volver a ver el rostro de su asesino en la cubierta de una revista da asco, y la lectura para aquellos que maltratan a las mujeres, y para los asesinos de mujeres, es un mensaje de aliento para que lo sigan haciendo. ¡Qué mundo en el que vivimos!

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Comentarios 3

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Ruppert
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Ocho anos eran pocos. Y cumplio la mitad. Bien dices, un asco.

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#1
scgo
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y eso sucede en Europa... en América Latina es tan cotidianoo....

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#2
sandra
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con esa condena no me extraña q hoy dia sigan maltratando y asecinando mas mujeres, q decilucion

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#3