Música

El Cara B y su cártel bipolar se erigen en el "festival macarra" de Barcelona

Barcelona, 15 feb (EFE).- Con un cartel casi bipolar, una jornada del viernes dedicada a la nueva ola de música urbana encabezada por el trap de Dellafuente, y otra, la del sábado enfocada al heterodoxo pop de Pony Bravo e Hidrogenesse, entre otros, el Cara B alcanza su cuarta edición convertido en el festival "macarra" de Barcelona.

Este certamen ha sabido encontrar su hueco entre las decenas de citas que abarrotan el calendario musical de la capital catalana, explica a Efe Adrián D. Bóveda, codirector de un festival que tiene su cuartel general en el antiguo recinto fabril de Fabra i Coats, que lo acoge mañana viernes y el sábado 17 febrero.

"Barcelona llevaba tiempo pidiendo a gritos un espacio diferente, que diese voz a tendencias y sonidos más emergentes. El Cara B ha logrado introducirse en el engranaje musical de la ciudad", defiende Bóveda.

En su cuarta edición continúa la estela marcada por sus primeros pasos: "dar voz a lo que se está cociendo aquí y ahora", con una programación independiente pero multigénero, desgrana el codirector.

"No es un festival de género, pero tampoco quiere perder el sentido estético global. Está pensado para pasárselo bien, un festival macarra que te saca de tu espacio de confort o que lo pretende, que busca sorprender y excitar a partes iguales", comenta.

Viendo la quincena de propuestas musicales que incluye el cartel para estos dos días, el Cara B podría definirse, sin pretensiones de esnobismo, como una especie de cita "anti OT".

"Me gusta mucho cómo lo define Dellafuente, que actúa en la jornada del viernes. Él habla del 'undermainstream', lo que está por debajo del gusto global. Muchos artistas han conseguido superar ese techo de cristal y han llegado a audiencias masivas sin utilizar los canales e infraestructuras de las multinacionales", añade.

Si en 2017 la responsabilidad de estrella del certamen recayó en el ahora omnipresente C Tangana -"que ha fichado por una multi imponiendo sus condiciones y no dejando que le utilicen como una marioneta"-, en éste Dellafuente lidera la primera jornada.

Para Bóveda, el granadino Dellafuente es "una de las puntas del iceberg de esta nueva ola de música urbana", al que acompañarán los raperos canarios Locaplaya; la deslenguada argentina Ms Nina; Steve Lean, ex miembro de los PXXR GVNG y "uno de los grandes productores de música urbana en español"; el trap de Afrojuice 19; los multiétnicos Damed Squad o el dúo barcelonés Mueveloreina.

El menú del sábado cambia de tercio y sirve una selección de pop- rock "de amplio espectro", en palabras del propio Bóveda.

Los sevillanos Pony Bravo, que preparan material nuevo y actuarán "tras un montón de años" sin subirse a un escenario barcelonés son, junto a los locales Hidrogenesse, los reclamos del cartel de esta jornada junto a El Último Vecino, que presentan nuevo disco, los siempre divertidos Los Ganglios y Mujeres.

"Están además Esteban y Manuel, dos chavales que recuperan un poco el concepto de verbena, de hacer música para que la gente se lo pase bien, con sonidos latinos, bachata y merengue a lo loco", revela Bóveda sobre este dúo que fue uno de los fenómenos del 2017.

La elección de Fabra i Coats, un recinto alejado del centro -está ubicado en el barrio de Sant Andreu del Palomar- como sede del festival puede asimismo interpretarse como la reivindicación de todo aquello que se sale de las caminos más transitados, también en lo referido al paisaje urbano.

"La idea es descentralizar un poco los núcleos de exhibición cultural, llevarlo a un barrio porque, al final, es la cara B de Barcelona, aquello que no aparece en las guías, como ese Eixample tan recto y lineal. Nos parece muy bien que tenga lugar en la Barcelona menos conocida", argumenta Bóveda sobre esta ubicación.

"Creemos en los festivales que llegan desde abajo y tienen un ritmo de crecimiento natural. El Cara B nació hace cuatro años con un único día y un aforo más reducido y poco a poco ha ido haciéndose más grande. Crecerá según exija el público y el propio festival. Nuestros objetivos nos los marcamos año a año, no son a largo plazo", revela el director sobre las ambiciones futuras.

En este sentido, no temen la tendencia expansiva de los festivales "portaviones" barceloneses, Sónar y Primavera Sound.

"Me alegro muchísimo de que escenarios como el XS del Sónar incluyera el año pasado a muchos artistas que habíamos programado en Cara B. Nosotros tratamos de contar lo que está pasando y lo que va a pasar, que otros certámenes sigan nuestra estela de concepto nos parece fenomenal", asegura con ironía.

De todas formas, el Cara B tiene plan B, por si las moscas. "Ahora estamos programando este tipo de música pero no tiene que ser así el próximo año, a lo mejor damos un bandazo", advierte Bóveda a los que les gusta aposentarse.

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