El éxito de La Sexta al haber conseguido arrancar al Gobierno la TDT de pago, en detrimento de Prisa que ve cómo desaparece el monopolio de pay per view que ostentaba Sogecable, sugiere inevitablemente una comparación entre ambos imperios mediáticos y entre los creadores de ambos, Jesús de Polanco, forjador de Prisa, fallecido en julio de 2007, y Jaume Roures Llop -versión catalanizada de Jaime Robles Lobo, sus apellidos anteriores-, propietario de la tercera parte de Mediapro y presidente de la compañía propietaria de La Sexta, del diario "Público" y de la recién surgida cadena digital de pago "GOL-TV".

Los dos personajes, Polanco y Roures, responden al modelo del self made man, del empresario hecho a sí mismo partiendo de cero. Pero son muy distintos en actitudes y posiciones ideológicas.

Jesús Polanco, nacido en 1929, creó en primer lugar Santillana, una gran editorial de libros de texto, a partir de la cual se lanzó al mundo de la comunicación, consiguiendo aglutinar a su alrededor la mayoría accionarial de Prisa, editora de "El País". Polanco hizo lo esencial de su fortuna durante el régimen anterior, y apenas después de 1982 adquirió su significación política afín al Partido Socialista, guiado en aquel viaje por el primer director de "El País", Juan Luis Cebrián, después consejero delegado de Prisa. En el ranking de Forbes de 2006, Polanco era la 258 fortuna del mundo y la quinta española.

Jaume Roures, nacido en Barcelona en 1950, empezó su vida profesional como periodista deportivo de TV3. Se dedicó luego a la producción de cine, en la que realizó una importante carrera y una fortuna significativa, que le permitió después fundar Mediapro y emprender la aventura audiovisual.

François Musseau, periodista del diario 'Liberation', recrea la figura de Jaume Roures en su trabajo titulado "Citizen Katalan" que se publicó el 22 de enero en el rotativo parisino.

Pese a que la 'batería mediática' bajo el control tanto de Roures como Polanco parece similar con la última medida aprobada por el Gobierno -un periódico generalista, una cadena análógica y una televisión de pago-, lo cierto es que la diferencia entre ambos es considerable.

Según recuerda 'Liberation':

En el círculo de amigos de Jaime Roures está el jefe del Gobierno de España, Zapatero; Allen, desde luego, a quién llama Woody; el futbolista Johann Cruyff (el gurú del F.C. Barcelona) o el patrón de la F1, Bernie Ecclestone, de quién ha conseguido la exclusividad de la retransmisión de los grandes premios de automovilismo a partir del próximo año.

"Yo no trabajo, yo milito"

En lo que se refiere al fútbol español, se ha convertido en el tenor con la obtención de los derechos de televisión.
Todo esto, claro, le convierte en un hombre muy ocupado. Pero atención, señala, "yo no trabajo, yo milito".

Lejos de renegar de su pasado trostkista en Barcelona -en su juventud militó en la Liga Comunista Revolucionaria y en la IV Internacional-, lo reivindica plenamente.

"Mis ideas no han cambiado nada. La crisis actual demuestra los fallos del capitalismo y da actualidad al mensaje de Marx".

"¿Por qué un comunista no puede pensar en comer?"

Jaume es vehemente cuando se habla del extraño cóctel entre "marxista impenitente-delfín de las finanzas". "¿Por qué un comunista no puede pensar en comer? Es curioso que no se someta a este tipo de paradojas a un católico.

Obviamente, el matiz ideológico severo al que está sometido Roures lo aleja profundamente de la figura de Polanco, un hombre más discreto en dichos pronunciamientos, seguramente porque su trayectoria empresarial estuvo inevitablemente marcada por distintos regímenes políticos que fueron sucesivamente marcando la historia de este país.

Polanco, siempre en la sombre, nunca hubiera hecho un pronunciamiento como el de Roures:  "Gano dinero para servir a mis ideas"

Como decía en dicha entrevista:

"De toda maneras, yo gano dinero para servir a mis ideas". Estos beneficios le han servido para lanzar un periódico de izquierdas, Público, aún deficitario, y le han permitido producir películas "ideológicas" con fibra social, desde "Comandante" de Oliver Stone (un documental sobre Fidel Castro), a "Salvador" de Manuel Huerga (sobre el anarquista catalán Puig Antich, ejecutado por Franco en 1974), pasando por "La vida secreta de las palabras", de la catalana Isabel Coixet (sobre las violaciones en Bosnia).

En el curso de su juventud marcada por la rebelión militante, Roures pasa "seis o siete veces", dos años en total, por las cárceles franquistas. "Allí aprendí mucho, devoraba libros, reflexionaba, jugaba a ajedrez y al frontón-tenis". Al fin, nuestro hombre introvertido sonríe. Pero se negará a posar para el fotógrafo

Iglesia y autodeterminación

Ni que decir tiene que, a nivel de pronunciamentos, Roures es una ?rara-avis?: no tuvo empacho en su entrevista con Liberation en pronunciarse sobre algunos de los temas más espinosos de la agenda política española ?la cuestión nacionalista y la tensión entre Iglesia y Gobierno? sin dejar lugar a dudas de cuáles son sus ideas al respecto:

"Defiendo el referéndum para la autodeterminación de Cataluña. Es importante pronunciarse, incluso si, al final, es probable que yo optara por mantenernos dentro de España". Como guiño, me dice: "La libertad es el conocimiento de la necesidad".

Dice que soporta con dificultad a la "derecha reaccionaria" y a la cultura política "marcada por la intolerancia, la ausencia de diálogo y el respeto por el otro". En buena parte , reconoce, es una herencia de la dictadura franquista. A sus ojos, la identidad catalana tiene netas diferencias con la del resto de España.


"Somos un pueblo de mil años de historia, dotada de una lengua literaria y de una gran obertura de espíritu". Y con un gran club de fútbol, el FC Barcelona, habría podido añadir este culé, fan del Barça convencido. Pero nadie ha visto nunca a este gran tímido en los palcos del Nou Camp. "Veo el fútbol por televisión". Nos saluda. Tiene que irse a militar.

En definitiva, tanto Polanco como Roures son dos fuerzas de la naturaleza, dos empresarios natos capaces de hacer crecer los capitales y de extender los tentáculos de su poderío con habilidad innata. Polanco lo hizo silenciosamente, sin estridencia, al menos hasta que llegó a la cima. Roures, en cambio, es más ruidoso, no oculta su filiación ideológica, un tanto chirriante en los ámbitos en que se mueve.

A la sombra del socialismo español

En cualquier caso, en ambos hay una afinidad evidente y posiblemente por ello esa especie de imagen de 'alter-ego' que puede emanar de sus trayectorias: el uno y el otro crecieron a la sombra del poder político socialista. Lo paradójico es que ese mismo poder que 'entronó' al grupo mediático de uno de ellos ayer es el mismo que ha encumbrado al segundo. Prisa, obviamente, ha reaccionado con virulencia y le ha declarado la guerra a Zapatero.

Sin embargo, el varapalo de la TDT de pago para muchos no deja lugar a dudas: ¿Larga vida a Roures?

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