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¡Tenías que haber vivido en los 90!: Las cosas del día a día que hoy nos parecen imposibles

12:10 - 17/01/2020
  • Cosas de los 90 que han quedado ya muy anticuadas
  • La velocidad de transferencia de los archivos de la época
  • O escoger uno de los pocos estilos del WordArt
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Persona escuchando una radio. Imagen: iStock.

Si miramos años atrás podemos asegurar que la vida de una persona que ha vivido en los 90, es totalmente diferente a la vida en la actualidad. La forma de vestirse, de comunicarse, de divertirse, todo era diferente por aquel entonces y si lo comparamos con la vida cotidiana actual hay cosas que nos parecen hasta imposibles.

Los años 90 fueron como el tránsito de estilos de vida totalmente diferentes. En aquellos años comenzaron a salir muchos aparatos electrónicos que marcaron el estilo de vida de esa época pero que en la actualidad, ya cuentan con versiones mucho más desarrolladas y que nos parece imposible haber sobrevivido tantos años sin ellas.

Aunque ya existían los ordenadores, la velocidad de carga de aquel tiempo sacaría de quicio a muchos en la actualidad.

Los calcetines clásicos de los 90 eran tan largos que se podían usar a capas.

Los SMS eran el Whatsapp de entonces y había que usar los caracteres justos para que no nos lo cobraran por 2.

Para comunicarte con tus amigos tenias que usar el fijo de casa y preguntar antes a tus padres si podías hablar con él.

Si una memoria USB de 32 gigas no es suficiente para ti, tenías que probar a almacenar tus archivos en disquetes.

Encontrar una canción entre miles pudiendo usar sólo un botón era todo un milagro.

Los amigos de Ronald McDonald eran tan famosos que incluso se regalaban como juguete en el Happy Meal.

Una de las decisiones más difíciles era escoger uno de estilos del WordArt.

La máxima felicidad que suponía encontrar un cromo especial en el paquete que acababas de comprar.

Una gran biblioteca de películas en VHS eran nuestro propio Netflix.

El ratón del ordenador funcionaba gracias a una bola y había que limpiar su interior para que funcionara correctamente.

Cuando un profesor nos llevaba a la sala de ordenadores era uno de los mejores momentos.

Lo molesto que era querer ver una película pero tener que rebobinarla primero.

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