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Estudio asocia la salud de la flora intestinal con la respuesta infantil a las vacunas

Por C. Vidya Shankar

NUEVA YORK (Reuters Health) - Los bebés desarrollan unarespuesta inmunológica más potente a las vacunas por vía oral yparenteral cuando un solo género bacteriano domina la microfloraintestinal, según indica un estudio realizado en Bangladesh.

"Nuestra investigación no prueba que la asociación seacausal", aclaró el autor principal, doctor Charles Stephensen,del Centro Occidental de Investigación de la Nutrición Humana del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

"Pero los resultados sugieren que explorar cómo promover unacomunidad microbiana óptima sería una manera genérica de modularla función inmunológica", añadió.

La microflora intestinal "influye profundamente" en la saludde los bebés, principalmente a través de efectosinmunomodulatorios, según publica el equipo de Stephensen en larevista Pediatrics.

Su estudio sugiere que mientras que la diversidad bacterianaes positiva en los adultos, no lo sería tanto en los bebés.

Mientras que la variedad alimentaria en la edad adultaestaría asociada con los beneficios de una flora intestinaldiversa, la leche en la primera infancia sería mejor para unaflora dominada por las bifidobacterias.

Los principales tipos de bacterias y especies predominantesque colonizan los intestinos de los bebés son lasbifidobacterias (filo actinobacterias), los bacteroides (filobacteroidetes), los clostridium y distintos cocos (filofirmicutes) y la E. coli (filo proteobacteria).

El equipo de Stephensen, del Centro Internacional para laInvestigación de las Diarreas, en Dhaka, Bangladesh, analizó laflora intestinal bacteriana en las muestras de materia fecal de48 bebés nacidos a término a las seis, 11 y 15 semanas de vida.

Cuando los bebés tenían 15 semanas, se les evaluó larespuesta inmunológica a cuatro vacunas: oral contra la polio(OP), tétanos (TT), hepatitis B (VHB) y BCG. En todos los casos,se utilizó la prueba de proliferación de las células T para cadavacuna.

Se evaluó la inmunoglobulina G para las vacunas OP, TT yVHB, mientras que para la BCG se utilizó la prueba dehipersensibilidad cutánea demorada (PPD).

Los autores observaron que el predominio de lasactinobacterias (en especial, las bifidobacterias) en la floraintestinal potenció las respuestas a las vacunas orales yparenterales versus una flora bacteriana más diversa.

Las actinobacterias dominaron la flora intestinal en todaslas edades y superaron ampliamente a otras especies a las seissemanas de vida (más del 85 por ciento de la flora), aunque seredujo (75 por ciento) a las 15 semanas de edad, con un mayorequilibrio con las proteobacterias, los firmicutes y lasbacteriodetes, entre otras.

Los bebés con actinobacterias abundantes en la florapresente en la materia fecal a las 15 semanas lograron produciruna cantidad significativamente mayor de CD4 específicas para eltoxoide del tétanos y la prueba específica para la BCG.

Las respuestas de IgG específicas para la vacuna contra lahepatitis B y la polio (oral) fueron significativamentesuperiores cuando en la flora intestinal predominaban lasactinobacterias.

El aumento de la diversidad bacteriana en la floraintestinal estuvo correlacionado con una mayor cantidad deneutrófilos y una menor respuesta a la vacuna contra el tétanos.

Para los autores, la neutrofilia sería un marcador deinflamación inducida por la diversidad de la flora intestinal yla supresión inmunológica subsiguiente.

El equipo propone que "la microbiota intestinal afectaría larespuesta inmunológica a las vacunas de manera indirecta alinfluir en el desarrollo de las células T".

FUENTE: Pediatrics, 2014

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