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Agbar 'limpia' la bahía de Río de Janeiro para los Juegos Olímpicos

La Bahía de Guanabara desde el pico del Corcovado,en Rio de Janeiro.

Río de Janeiro es la ciudad organizadora de los Juegos Olímpicos del año 2016. La imagen de la urbe desde el Cristo Redentor, en el pico del Corcovado, es una de las más espectaculares del mundo. La ciudad, la Bahía de Guanabara, los veleros y el monte del Pan de Azúcar configuran un paisaje único. Sin embargo, esta postal idílica esconde algo que no se ve: la alta contaminación de las aguas de la bahía.

Aunque por tierra sólo está separada por unos centenares de metros de la idílica playa de Copacabana, las aguas de la Bahía de Guanabara nada tienen que ver con las que empuja con bravura el océano Atlántico. Resguardada por el Pan de Azúcar, la ciudad de Río creció a orillas de las aguas mansas de la bahía. Sobre ellas ubicó primero el puerto y los astilleros, luego el aeropuerto y la zona industrial y, finalmente, perforó el subsuelo para colocar plataformas y extraer el petróleo que también escondía. No se puede pedir más a unas aguas que cada día cruzan cientos de barcos y que reciben cientos de vertidos industriales.

Por este motivo, la contaminación de la Bahía de Guanabara y la organización de pruebas olímpicas están siendo uno de los principales retos de la Ciudad, el Estado y el Comité Organizador de las olimpiadas de próximo año. La presencia en los medios es casi diaria, con imágenes de basura de todo tipo flotando en las aguas o de delfines nadando arrastrando plásticos con la cola.

Sin embargo, esa es la contaminación que se ve, pero la más grave es aquella que no se ve. Exceso de materia orgánica y nutrientes, hidrocarburos y todo tipo de aceites y grasas, mercurio y otros contaminantes químicos y biológicos llegan hasta la bahía desde cada uno de los 91 ríos y canales que drenan la que es la tercera zona metropolitana de Iberoamérica y el segundo polo industrial de Brasil (tras Sao Paolo). Refinerías de petróleo, grandes empresas químicas y farmacéuticas, automoción, alimentación y siderurgia son los sectores de mayor potencial de contaminación de esta cuenca hidrográfica.

Para controlar y reducir esta contaminación menos visible, la Secretaria de Estado do Ambiente (a través del Instituto Estadual do Ambiente- INEA) ha contratado a dos filiales de Aguas de Barcelona, Aqualogy y Labaqua, la ejecución del proyecto de Mejora de la Calidad de los Cuerpos Hídricos de la Bahía. El objetivo de este contrato es actuar sobre el 80% de las fuentes de aguas negras que contaminan la Bahía de Guanabara, en la que se disputarán las pruebas olímpicas de vela.

En concreto, el proyecto de Aqualogy y Labaqua establece "el diseño e implementación de un plan de control ambiental para las 150 industrias de mayor potencial contaminador" de la bahía. De igual modo, también fija un "plan de control para la reducción de la contaminación por hidrocarburos y mercurio en determinadas áreas altamente afectadas por actividad industrial irregular".

Las filiales de Aguas de Barcelona también han realizado una "revisión metodológica e incremento de las rutinas de control de la calidad de las aguas superficiales y los vertidos industriales, como herramienta de detección temprana de episodios de contaminación". Finalmente, adecuarán "los procesos de control ambiental de post-licenciamento y legislaciones asociadas, con el objetivo de aumentar la eficiencia y fiabilidad de las acciones de inspección y mejorar la calidad de la información disponible para la planificación hidrológica".

Los trabajos, que tienen previsto arrancar durante el próximo mes de junio, se realizarán con fondos aportados por el Banco Iberoamericano de Desarrollo. Este proyecto, en el que participan decenas de profesionales españoles y brasileños, consolida la proyección internacional de Aqualogy y Labaqua como compañías líderes en campo ambiental.

Aguas de Barcelona creó su filial Aqualogy a finales de 2011, cuando la multinacional francesa Suez ya había tomado una participación mayoritaria en el capital de la compañía. Aunque a priori la integración en una multinacional podría haber supuesto la pérdida de la proyección internacional de Agbar, la compañía que preside Ángel Simón, apostó por la creación de una nueva empresa en la que se integraron todos los negocios relacionados con la gestión del agua que el grupo tenía en América .

Hoy Aqualogy es la marca global de soluciones integradas del agua para un desarrollo sostenible que utiliza Aguas de Barcelona en todo el mundo. Con una plantilla de más de diez mil profesionales, la empresa lleva a cabo sus actividades en más de veinte países. Desarrolla proyectos de consultoría, diseño, ingeniería y construcción, equipamiento, mantenimiento y formación. Aqualogy ejecuta sus proyectos mediante la colaboración público-privada o en colaboración con otras empresas.

Chile un mercado estratégico

De la lista de los últimos proyectos realizados por Aqualogy en Latinoamérica destacan los logrados en Chile. La filial de Agbar gestiona la operación y el mantenimiento de la nueva planta de desalinización por ósmosis inversa (RO) de la mina Mantoverde, propiedad de la compañía Anglo American Chile. Dicha planta desaladora tiene una capacidad para producir 120 litros por segundo de agua para uso industrial y se encuentra ubicada a 40 kilómetros de la operación minera.Las instalaciones tienen como objetivo garantizar la continuidad del abastecimiento hídrico de las operaciones mineras de Mantoverde y liberar el uso de agua fresca desde la cuenca del río Copiapó.

Aqualogy también gestiona la planta de tratamiento de agua por ósmosis inversa de Mina Sierra Gorda SCM (Chile), ubicada a 1.626 metros de altitud, en la región más importante de Chile en materia de producción de cobre y una de las zonas más áridas del planeta.

Por su parte, Labacua es filial de Aqualogy, La compañía se constituye en 1991 como una empresa de servicios que ofrece soluciones de consultoría medioambiental y laboratorio de análisis a la industria y a la administración.

Aguas Andinas

Sin embargo, la principal filial que Agbar mantiene en Latinoamérica continúa siendo Aguas Andinas en Chile. Se trata de una de las empresas sanitarias más importantes de América Latina que gestiona el ciclo integral del agua y satisface las necesidades de más de un millón y medio de clientes en la Región Metropolitana de Santiago de Chile. La compañía está dirigida por Jordi Valls, el ex presidente del Puerto de Barcelona y ex alcalde socialista de Manresa (Barcelona).

Una de las mayores instalaciones que gestiona Aguas Andinas es la planta depuradora de La Farfana, que es el principal centro de tratamiento de aguas de Santiago que asume el 60% de las aguas residuales de la región metropolitana. También gestiona otras dos grandes plantas depuradoras (El Trebal y Mapocho) cuyo complejo tiene previsto ampliar para entrar en servicio en 2017. A estas grandes depuradoras hay que sumar otras 13 plantas en localidades periféricas. El agua descontaminada y desinfectada por todas estas depuradoras riega más de 130.000 hectáreas destinadas al cultivo agrícola en la zona.

Con fecha del pasado 14 de noviembre, Aguas Andinas llegó a un acuerdo con la Superintendencia de Servicios Sanitarios de Chile para pactar el aumento de tarifas entre los años 2015 y 2020. Tras la negociación, las empresas del grupo Aguas Andinas y Aguas Cordillera (que representan el 97 por ciento de la facturación), mantendrán congeladas sus tarifas, mientras que la tercera filial, Aguas Manquehue (que representa un 3% de los ingresos del grupo) pactó una rebaja de las tarifas del 5% ante el aumento sufrido por la demanda. Las nuevas tarifas entraron en vigor el 15 de mayo de 2015.


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