La CUP decide si apoya un gobierno catalán dirigido por Artur Mas

Los militantes de la formación de izquierda anticapitalista CUP deciden este domingo en asamblea si apoyan la formación de un nuevo gobierno en Cataluña dirigido por el presidente en funciones, Artur Mas, para avanzar hacia la independencia.

Los independentistas consiguieron mayoría absoluta en el Parlamento catalán tras las elecciones autonómicas del 27 de septiembre (72 de los 135 escaños), que les permitió aprobar una polémica moción que declaró el inicio de un proceso de secesión y su insumisión a las instituciones españolas.

Pero fueron incapaces de formar gobierno por las discrepancias ideológicas entre la coalición Junts pel Sí, formada por la Convergència Democrática de Catalunya (CDC) de Artur Mas y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), con 62 diputados, y la Candidatura de Unidad Popular (CUP), con diez.

Junts pel Sí necesita al menos dos diputados de la CUP para reelegir a Mas, pero la izquierda radical exige un plan de medidas sociales y una figura de consenso para liderar el Gobierno.

Esta semana, la coalición presentó su propuesta con medidas para luchar contra la pobreza infantil y los desalojos y paralizar algunas privatizaciones.

Pero mantuvo la candidatura de Mas, criticado por la CUP por las políticas de austeridad y los escándalos de corrupción en CDC.

Este domingo, la formación anticapitalista, antieuropeista y anti-OTAN someterá la propuesta a la votación de más de 3.500 militantes reunidos en una asamblea en la ciudad barcelonesa de Sabadell.

"Si la asamblea vota que no a esta propuesta, no hay posibilidad de acuerdo", señaló el portavoz de la CUP, Albert Botran, subrayando que los diputados electos no votarán para no influir en la decisión.

El imprevisible resultado mantiene en vilo a una Cataluña que, si hasta el 9 de enero no consigue dotarse de un nuevo gobierno, deberá celebrar unas nuevas elecciones, las cuartas desde 2010.

En cambio, si la CUP validara la propuesta, Mas podría ser investido antes de final de año y empezar a desplegar su plan para declarar la independencia en un plazo máximo de 18 meses.

Todo ello coincidiría con un momento de incertidumbre en España por las dificultades para formar gobierno del todavía presidente Mariano Rajoy, tras la corta victoria del Partido Popular en las elecciones generales del 20 de diciembre.

Los independentistas sufrieron en ellas cierto retroceso, ante el empuje del partido izquierdista Podemos, que se opone a la secesión pero defiende un referéndum sobre la independencia, como los realizados en Escocia o en la provincia canadiense de Quebec.

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