Bajo perfusión financiera, la crisis griega regresa al primer plano

Nueve meses después del acuerdo entre Grecia y sus acreedores sobre un plan de ayuda de 86.000 millones de euros, los desacuerdos entre Atenas, la UE y el FMI regresan al primer plano.

Atenas y sus acreedores --Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional-- se encuentran finalizando la primera revisión del programa de rescate, sellado en julio pasado luego de dramáticas negociaciones.

Esto permitirá desbloquear préstamos por al menos 5.400 millones de euros que le permitirá a Atenas saldar importantes vencimientos con el BCE en julio.

De los 86.000 millones de euros en préstamos del rescate que corre hasta agosto de 2018, el tercero en seis años, a cambio de ajustes y reformas, Grecia recibió de momento 21.400 millones.

Hasta el fin de semana pasado, las negociaciones para finalizar la revisión avanzaban sin el dramatismo que conocieron en el primer semestre de 2015 antes del acuerdo sobre el tercer rescate que evitó la salida de Grecia de la zona euro.

- Medidas de 'contingencia' -

Pero la conclusión de esta primera revisión está en suspenso, en parte por las las disensiones entre los acreedores europeos y el FMI.

Las proyecciones de los acreedores europeos apuntan a que las medidas que adopta Grecia le permitirán alcanzar un excedente fiscal primario (sin los intereses de la deuda) de 3,5% del PIB en 2018.

Pero para el FMI, que aún no decidió si participa en el rescate, este objetivo es irrealista.

Los acreedores europeos y el FMI convinieron por lo tanto a mediados de abril en Washington pedirle a Grecia un nuevo paquete de medidas llamadas de "contingencia", que sólo se implementarían si Atenas no alcanza el objetivo fijado.

Pero esta condición enfureció a Tsipras que dijo que no forma parte del acuerdo sobre el tercer rescate y pidió una cumbre extraordinaria.

- La sostenibilidad de la deuda -

Con la primera revisión del programa finalizada, esto es con las medidas reclamadas a Atenas puestas en marcha, la discusión sobre la astronómica deuda de Grecia, que alcanza 180% del PIB, podría comenzar.

La discusión sobre la "sostenibilidad" de la deuda griega fue una de las pocas concesiones que logró Tsipras en las negociaciones sobre el tercer rescate.

Es además uno de los reclamos del FMI para participar en el rescate.

El viernes en Amsterdam, al llegar a una reunión del Eurogrupo, la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, afirmó que para que funcione el programa de Grecia "tiene que andar sobre dos piernas. Tiene que haber reformas suficientes (...) y tiene que haber una deuda sostenible".

Las discusiones sobre este punto se anuncian difíciles. Para el gobierno de Tsipras es políticamente difícil impulsar nuevas medidas de austeridad, mientras que Alemania no considera necesario un alivio de la deuda, aunque sí pide una participación del FMI en el programa.

Para Lagarde, la sostenibilidad de la deuda es "crucialmente importante", pero estimó el viernes que "no se necesita una quita y el valor nominal (...) no debe alterarse".

En Amsterdam, el presidente del Eurogrupo, Jeoren Dijsselbloem, dijo que las "medidas de contingencia" eran una condición para comenzar con estas negociaciones.

El próximo vencimiento importante de Grecia es el 20 de julio. Atenas deberá pagar al BCE casi 2.300 millones de euros.

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