Opinión

Días clave en el PSOE: González propone, Sánchez dispone

  • Los socialistas deben decidir si apoyan o no la investidura de Rajoy
El expresidente socialista, Felipe González. Imagen: Luis Moreno

Un hervidero. Esa es la comparación más exacta sobre lo que está viviéndose estos días en el seno del Partido Socialista, que celebra un Comité Federal en pocas horas decisivo para su futuro y el de este proyecto común de vida que conformamos los ciudadanos españoles.

A falta de un líder que haya mostrado una voz y una posición claras asumiendo los pobrísimos resultados electorales del día 26, los socialistas discurren sobre el sentido que debe adoptar la decisión del partido en los mentideros, en las esquinas, en las televisiones. Nadie se calla, todos dicen lo que piensan salvo la dirección a la que hay que adivinarle las intenciones a través de una y mil voces más o menos representativas.

El último pronunciamiento público no va a dejar un sólo metro cuadrado del PSOE sin agitar. Felipe González pide que la formación que él dirigió durante décadas no sea un obstáculo para una investidura rápida y urgente de Rajoy. No se olvida de sus votantes ni de los intereses del partido, al que recomienda que no entre en un gobierno de coalición que nadie entendería, pero antepone lo más importante para que se salve esta tremenda situación de bloqueo: el país y su normal funcionamiento. Sentido de Estado. Eso que plantea el ex presidente no tiene otro nombre.

Pero quien dispondrá la decisión el sábado será el secretario general. Y Pedro Sánchez tiene a sus espaldas un pasado reciente que ayuda poco a confiar en su instinto como estadista. Podrá ser una resolución sólo provisional, se podrá corregir más adelante en sucesivos cónclaves y todo lo que quieran añadir, pero el momento es ahora.

Adoptar una posición de responsabilidad institucional no perjudicaría al PSOE, pese a lo que piensan las mentes cortas de muchos de sus dirigentes. A la larga, los votos moderados que han vuelto a ser mayoritarios en las recientes elecciones volverían a sus arcas y confiarían en quien haya dado estabilidad a España. Ya está bien de partidismo y de lucha despiadada por defender los intereses de tus siglas aunque perjudiquen al interés general. Ya está bien de pequeñeces políticas y de nula altura de miras. El PSOE se merece ser un partido centrado, equilibrado, serio, de gobierno, que defienda un futuro mejor para España y no actúe en función de cómo influirán sus actos en las urnas.

Varios líderes de esta formación política se han manifestado a favor del último caramelo envenenado que les lanza Pablo Iglesias desde Podemos: reeditar el pacto nonato con Ciudadanos, que sería ésta vez sí apoyado por los morados en un nuevo alarde de su transformismo de palabra. La única valoración que se puede hacer a esta oferta realizada al estilo Iglesias es que forma parte de una nostalgia falsa, impostada, que no arrastrará a los socialistas a ningún precipicio semejante. Las cifras dan lo que dan, los votos dijeron lo que dijeron y cualquier subversión de los resultados obtenidos en las urnas sería rechazada por la mayor parte de los españoles. Eso sí que condenaría al PSOE a vagar por el limbo durante años.

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Comentarios 2

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yomismo
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Enternece ver a alguno preocuparse tanto últimamente por el futuro del PSOE. No sé para que perder el tiempo en comités, reuniones, consultas a bases, debates, votaciones, etc., hágase la voluntad del señor Arribas y el PSOE volverá a ser el partido que siempre fue.

Puntuación 1
#1
IDOIA
A Favor
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Al 1:

Pues:

O da un giro de 180 grados, o lleva camino de ser lo que nunca fué.

Pero, ¡en fin!.

Hay etapas históricas en que la necedad y la ceguera lleva por sendas de:

A NINGUNA PARTE.

Puntuación -1
#2