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El auge de otros deportes y el recelo europeo: el trasfondo de los cambios

Mónaco, 10 dic (EFE).- La competencia de deportes nuevos bien aceptados por los jóvenes, el temor de los países europeos a emprender la aventura económica de acoger unos Juegos Olímpicos y el deseo de hacer del olimpismo un referente social ayudan a entender los cambios adoptados esta semana por el COI en las 127 Sesión que concluyó el martes en Mónaco.

Thomas Bach, un abogado de 60 años pero cuya edad como presidente del COI se reduce a quince meses, ha tenido tiempo suficiente de entender que el concepto de sostenibilidad que rige las relaciones políticas y económicas del siglo XXI le viene como anillo al dedo a los Juegos Olímpicos.

Las 40 reformas aprobadas en Mónaco van todas en la dirección de conseguir unos Juegos más baratos, nada agresivos con la ciudad sede, poco contaminantes, con un legado plenamente aprovechable... sostenibles, en suma.

Pero esa idea ya la tuvieron hace años algunas ciudades candidatas, que no consiguieron que entonces triunfara el concepto.

"La sostenibilidad ahora buscada coincide con la línea en la que trabajaron Jaca 2010 y más recientemente Madrid 2020: la de diseñar unos Juegos a la medida de la ciudad candidata, respetando sus características", afirma Luis Perales, con una larga experiencia como 'aspirante' tras trabajar en dos candidaturas de Jaca (2002 y 2010), dos de Sevilla (2004 y 2008) y una de Madrid (2020).

"Si Jaca era una ciudad pequeña, no podía hacer unos Juegos de invierno comparables a los de una gran ciudad como Turín. Por eso se trabajó mucho en el concepto de territorio, pensando también en el día después", señala el que fue secretario general de Jaca 2010.

También la posibilidad ahora aprobada de que algunas pruebas se disputen en un país distinto al de la ciudad sede rondó la cabeza de aquel equipo.

"Precisamente pensamos en la posibilidad de llevar a Francia los saltos de trampolín y el bobsleigh, pero ni lo llegamos a plantear porque sabíamos que no saldría adelante. Lo mismo pasó con la idea de una candidatura conjunta con Andorra. Eso ahora sería más fácil", opina Perales.

"Las reformas aprobadas por el COI nos han dado la razón. Madrid también intentó aprovechar al máximo lo que ya tenía, pensando en el día después, y ahora se va por esa vía. Los cambios han venido por su propio peso", subraya quien también fue director de deportes de Sevilla 2004 y 2008 y gerente de documentación de Madrid 2020.

Respecto a la flexibilidad para meter y sacar pruebas deportivas de los Juegos, este experto anticipa que "para llevarlo a la práctica harán falta muchas negociaciones con las federaciones internacionales".

"Lo que está claro", destaca, "es que hay modalidades deportivas no tradicionales que el público joven demanda. En Londres 2012 me sorprendió", recuerda, "la alta ocupación de los estadios en pruebas como el ciclismo BMX. Al final, lo que los jóvenes demandan tendrá que irse admitiendo poco a poco".

Luis Perales considera que el interés del COI por poner al día su programa deportivo tiene que ver también con "el deseo de proteger a los Juegos Olímpicos de la competencia de citas alternativas, como los X Games (juegos de deportes extremos), que resultan muy interesantes para los patrocinadores y las televisiones".

Los saltos de trampolín de gran altura, el surf, el fútbol playa o el skateboard son algunos ejemplos de deportes de creciente popularidad que no son olímpicos.

Entre los miembros del COI parece haber acuerdo en que un elemento acelerador de los cambios ha sido la reducida lista de ciudades, solo dos (Pekín y Almaty), interesadas en organizar los Juegos de invierno de 2022. Y, sobre todo, la retirada a última hora de un proyecto serio como el de Oslo, ante la negativa del gobierno noruego a apoyarlo económicamente.

"No creo que nos vuelva a pasar esto de tener solo dos aspirantes, después de las reformas encaminadas a simplificar las candidaturas", afirmó el miembro español del COI Juan Antonio Samaranch.

Hay que recuperar para la causa olímpica, incide en este sentido Luis Perales, "a los países que han dado un paso atrás".

Los territorios que actualmente acaparan la organización de competiciones deportivas, Rusia, Oriente Medio y el eje Japón-Corea del Sur-China, "son los que tienen ahora dinero para el deporte y optarán a los Juegos sí o sí, pero los países con más tradición en el olimpismo, los europeos", añade, "tienen que volver a estar entre los aspirantes".

"Europa debe volver a engancharse al juego de las candidaturas. Los propietarios del producto necesitan clientes de todo tipo y Europa sigue siendo Europa", mantiene Perales.

Por último, el COI ha tenido la sensibilidad de incluir entre los aspectos evaluables al conceder los Juegos Olímpicos que el país en cuestión respete el medioambiente, tengan unas buenas condiciones laborales y esté atento a los derechos de las minorías. Una reacción a la polémica que rodeó a los Juegos de Sochi por las leyes rusas contra la propaganda homosexual, o a la que aún afecta a los organizadores del Mundial de fútbol de Catar, por el trato dado a los trabajadores que construyen sus estadios.

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