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El Real Madrid prolonga la era dorada de Laso en una Liga bipolar y casi cerrada

Madrid, 23 jun (EFE).- El Real Madrid se proclamó campeón de la Liga Endesa por trigésima tercera vez en su historia, sumando su duodécimo título bajo la dirección de Pablo Laso y asestando un duro golpe al Barcelona, que partía con ventaja de campo, en una Liga bipolar, ya que en su cinco últimas ediciones se ha dirimido entre estos dos equipos, y casi cerrada, sin ascensos ni descensos.

La victoria blanca del miércoles, por 91-84, en el cuarto partido de la final, permitió a los jugadores madridistas sentenciar la serie con un marcador global 1-3, convirtiéndose en el décimo equipo que rompe el factor cancha en una final y sentenciando en el Palacio de los Deportes madrileño, lo que les permitió celebrarlo con su afición como ya hicieron con la Euroliga el año pasado.

La serie, que comenzó con un encuentro que batió récords de anotación (100-99) y que se llevó el Barcelona gracias a una canasta sobre la bocina del alero griego Stratos Perpeoglou, se jugó en los cuatro encuentros al ritmo veloz con el que ha hecho escuela el técnico del Madrid Pablo Laso, que rompió esa regla no escrita según la cual el equipo que gana el primer partido se impone en la serie.

El entrenador vitoriano, que sumó el miércoles su duodécimo título en cinco años entrenando al equipo madridista, ha firmado una auténtica era dorada en el Real Madrid, con tres Ligas -dos de ellas consecutivas, la del curso pasado y la actual-, cuatro Copas, tres Supercopas, una Euroliga -20 años después del anterior título- y una Copa Intercontinental.

El conjunto blanco, que no fue tan dominador como la temporada pasada -en la que ganó todas las competiciones que disputó- y se quedó fuera de la Final a Cuatro europea, llegó al momento de la verdad en la Liga Endesa habiendo superado lesiones como las de Rudy Fernández y en el mejor momento de forma de jugadores como Sergio Llull o el pívot mexicano Gustavo Ayón.

Para el subcampeón, el Barcelona de Xavi Pascual, que llegaba como el mejor equipo de la fase regular y presentando como principal credencial su gran defensa, la reacción llegó demasiado tarde, en un cuarto partido en el que comenzó dominando (19-30 al arranque del segundo cuarto) pero que luego se vio superado por Llull y la aportación de Jeffery Taylor, entonado al final de temporada.

Los efectos colaterales de la derrota podrían recaer en el técnico Xavi Pascual, que acumula ocho campañas dirigiendo al Barça desde que asumió el relevo del preparador montenegrino Dusko Ivanovic y cuya continuidad se pone en entredicho. El exbase lituano Sarunas Jasikevicius encabeza el abanico de sustitutos.

La fase final de la Liga Endesa fue la misma de los últimos cinco años, un duelo Barcelona-Real Madrid que se ha convertido en síntoma de una Liga bipolar. Hace seis años que no gana la Liga ACB un equipo fuera de los dos grandes: el último fue el Caja Laboral, en la temporada 2009-10, que derrotó al Barça.

No obstante, durante la campaña regular sí que pareció haber un claro favorito: un Valencia Basket que rompió récords en la primera mitad de temporada, sumando 28 victorias consecutivas entre todas las competiciones. Su marca mejoró incluso a los Golden State Warriors de la NBA, que acumularon 24 triunfos seguidos.

Un mal mes de enero, con eliminación por el Limoges francés en la Eurocopa y el fin a su racha triunfal en Vitoria ante el Laboral Kutxa en febrero, rompieron el buen inicio de los 'taronja', que si bien culminaron la fase regular terceros, sufrieron varias bajas en el 'playoff' (Sikma, Shurna, Martínez, Diot) y cayeron ante el campeón por 3-1 en la semifinal.

En la otra semifinal quedó el Laboral Kutxa, en el año de su recuperación para la elite nacional y europea después de varias temporadas muy inestables. Con el croata Velimir Perasovic en el banco, el Baskonia logró la mejor versión del pívot griego Ioannis Bourousis, que fue el auténtico líder de un equipo que llegó a la Final a Cuatro de la Euroliga y a la semifinal de la Liga Endesa.

La temporada 2015-16 fue la de la confirmación de proyectos como el del Gran Canaria, que en la temporada de la despedida de Aíto García Reneses llegó a plantarse en la final de la Copa del Rey, en la que luchó hasta el último instante con el Real Madrid (81-85 para los blancos).

También fue la ratificación de la trayectoria del UCAM Murcia, que se quedó a las puertas del 'playoff' el año pasado, y en esta campaña, con un inicio dubitativo, hicieron historia al entrar en las eliminatorias por el título y lograr plaza para la Eurocopa, lo que sería su debut en una competición continental.

La sorpresa del curso fue el modesto Montakit Fuenlabrada, que había sido último la pasada campaña y acreedor de un descenso que finalmente no fue tal en los despachos; pero en esta logró recomponer su proyecto, y de la mano del croata Zan Tabak primero y Jota Cuspinera desde noviembre, participó tanto de la Copa del Rey como de los 'playoff', en una campaña inolvidable para el club.

Por la zona baja, el Retabet.es GBC fue el colista durante casi todo el campeonato y ocupó junto al Movistar Estudiantes -que tuvo en su mano salvarse ante los donostiarras y falló- las dos plazas del descenso que en los últimos años no están teniendo su efecto deportivo, dando lugar a una Liga casi cerrada.

Esta temporada, tanto Palencia -líder de la liga LEB- como Melilla -ganador del 'playoff' de ascenso- pidieron posponer el pase a la ACB para la campaña 2017-18 por no cumplir las exigencias económicas. El Ourense, que tenía el ascenso acordado después de quedarse a las puertas el curso pasado por no pasar la auditoría a tiempo, tampoco pudo lograr en un año los requerimientos previstos.

Esta situación de bloqueo, provocada por la distancia económica entre la primera y la segunda categoría del baloncesto nacional, ha provocado que no haya prácticamente ascensos ni descensos en las últimas cinco campañas.

Desde la campaña 2010-11, en la que descendieron Granada y Menorca para dejar paso al Murcia y al Obradoiro, la tónica ha sido la misma año tras año, con las excepciones del Iberostar Tenerife, que logró su plaza comprando la plaza del Lucentum Alicante, y el Morabanc Andorra, que sí ascendió deportivamente en la campaña 2013-14 y ocupó la plaza del colista Valladolid.

Salvando esos casos, Estudiantes (2012 y 2016), Gipuzkoa (2013, 2015 y 2016), Manresa (2013 y 2014) y Fuenlabrada (2015) deberían haber perdido la categoría en el último lustro. Consecuentemente Burcos (2013, 2014 y 2015), Menorca (2013), Ourense (2015), Palencia (2016) y Melilla (2016), deberían haber ascendido. Una circunstancia que obliga a reflexionar al conjunto del baloncesto español.

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