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Contador trata de apagar, a duras penas, la polémica con su equipo

Montauban (Francia), 7 jul (EFE).- El español Alberto Contador no quiere inflar una polémica evidente en el seno del equipo Tinkoff, donde no se siente suficientemente respaldado y arropado para la pelea por la general.

El jefe de filas de la formación, solo ayer en las primeras rampas del Tour, mermado por las heridas no cerradas de las caídas de los dos primeros días, considera que el equipo no ha estado lo suficientemente a su lado en los malos momentos.

Pero de puertas para afuera el discurso es de limar asperezas: "Lo hablamos, eso es lo importante, ha quedado todo claro. Ahora hay que pasar pagina, recuperarnos de un día de mucho calor y a ver mañana qué tal se nos da", aseguró el madrileño tras atravesar la meta de la sexta etapa en Montauban.

Su discurso tranquilizador no apaga las llamas que parecen rodear a la formación Tinkoff, en pleno proceso de desaparición e incapaz de dar la imagen de unidad en torno a su líder.

La etapa del Macizo Central escenificó la ruptura total del equipo.

Mientras el polaco Rafal Majka, que formaba parte de la escapada del día, proseguía su aventura en solitario pese que ya no tenía opciones de victoria, mientras que su líder sufría en el último puerto del día.

El checo Roman Kreuziger entraba en el pelotón de los mejores, ajeno al desfallecimiento de su líder, que se dejaba 33 segundos en la meta, lo que eleva la cuenta al minuto y 21 segundos.

La noche fue caliente en el hotel del Tinkoff y la discusión franca, según revelan fuentes próximas a la formación rusa.

El danés Michael Valgren, uno de los gregarios del español, reconoció que el ambiente no era bueno, que había tensión, pero al igual que Contador aseguró que todo quedó resuelto.

Uno de los directores deportivos, Sean Yates, sin embargo, negó cualquier problema, aseguró que el Tinkoff sigue teniendo a Contador como su primera opción, aunque dejó entrever que si las lesiones le impiden luchar por el maillot amarillo no se cebarán en su defensa.

Yates reconoció que en la etapa de ayer, miércoles, "hubo un problema de comunicación" que impidió a Kreuziger bajar a esperar a su jefe de filas. Una versión que queda en evidencia por una fotografía en la que se ve al checo mirando hacia atrás en el momento en el que Contador perdía contacto con el grupo de los favoritos tras un ataque del francés Romain Bardet.

Kreuzuger por su parte prefirió escapar silbando de las preguntas de la prensa española sobre su actitud en ese momento.

En el equipo reconocen que la etapa de ayer era complicada, con Majka luchando por la etapa y Sagan agotando sus últimas opciones de mantener el maillot amarillo, a lo que se sumaron los problemas de Contador.

"No creo que haya ningún tipo de confusión en la estrategia. Estábamos en una situación dura para mantener el maillot amarillo, Rafal en la escapada, es un gran corredor y tenía opción de ganar la etapa", afirmó Yates.

El director del Tinkoff aseguró que el resto de los equipos endurecieron la carrera, lo que les hizo perder en todos los frentes. Majka se quedó sin etapa, Sagan no pudo aguantar el ritmo del pelotón de favoritos y Contador perdió tiempo.

Yates aseguró que, pese a todo, "se limitaron las pérdidas", aunque reconoció que "las caídas han comprometido las opciones en la general de Contador".

"Desde fuera muchos lo vieron como un desastre. Nosotros lo vimos como una situación difícil en la que, si no puedes pelear por el amarillo, tienes que tratar de salvar el verde", aseguró.

Unas palabras que suenan a que la paz en el Tinkoff es tan frágil como lo sea la salud de su jefe de filas.

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