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El Tour bordea la locura en el final de los Pirineos

Laruns (Francia), 27 jul (EFE).- Aunque tras 200 kilómetros apenas han pasado cosas entre los cuatro primeros de la clasificación general del Tour 2018 ha sido necesario que se bordease la locura en uno de los recorridos más tradicionales de la carrera para que todos proporcionasen un más que notable espectáculo de ciclismo.

El que el ganador de cuatro Tours, el británico de origen keniano Chris Froome (Sky), haya cedido por un puñado de segundos la tercera plaza en favor del esloveno Primoz Roglic (Lotto Jumbo) bien puede entrar en la categoría de anécdota para la jornada de ciclismo que han protagonizado unos y otros.

Las rampas del coloso pirenaico Tourmalet, presentes desde que en 1910 la organización decidiese incluir por primera vez la ascensión a un gran puerto, han vuelto a sentir sobre lo que entonces era un sendero ganadero la lucha por triunfar en la carrera gala y hacerse con el maillot amarillo que distingue a su vencedor.

El Tourmalet es el puerto por el que más veces ha transitado el Tour en sus 105 ediciones con 82 veces, y al que siguen de cerca el Aubisque con 74 y el Aspin con una menos. Todos ellos se ascendían en una jornada en la que se partía desde la milagrera Lourdes y en la que más de uno confiaba en el que milagro se pudiese producir en su favor.

El milagro, finalmente, no ha llegado a producirse o al menos nadie lo ha publicitado, pero las emociones vividas han sido de un elevado nivel de intensidad entre Lourdes y Laruns.

Tal y como estaban las cosas en la clasificación general y que estaban ante la última oportunidad en territorio montañoso, todos tenían claro que los intentos de asalto al maillot iban a abundar y cualquier sitio podía ser bueno para intentarlo.

El galés Geraint Thomas (Sky), que lleva defendiendo con éxito el maillot amarillo que conquistó en territorio alpino en la cima de La Rosiere, lo tenía claro antes de comenzar.

"Nos van a atacar toda la etapa, tanto en las subidas como en los descensos. Habrá muchos puertos y será un día difícil", había anticipado en un análisis de lo que ha terminado siendo un calco de lo acontecido.

La premonición del galés se ajustó a lo que cada uno de sus rivales ha terminado intentando y no porque no se lo hubiesen mantenido en secreto, como el caso del alavés Mikel Landa (Movistar) que había dicho: "hay que atacar de lejos, no queda otra oportunidad". Y lo ha cumplido.

A 100 kilómetros de meta, en el gran Tourmalet, junto al ruso Ilnur Zakarin (Katusha Alpecin) ha lanzado una etapa que a partir de ese momento no ha vivido ni un segundo de relajación en las alrededor de tres horas que todavía les quedaban por delante para seguir pedaleando.

Los más retrasados en la general pero todavía con capacidad para soñar, han cumplido su palabra. Los más próximos a Thomas, como Roglic y el holandés Tom Dumoulin (Sunweb) a 35 kilómetros del final lo han probado.

"Creo que mis posibilidades de ganar el Tour son escasas, pero si veo una oportunidad, por supuesto, la aprovecharé. Pondré a prueba a Thomas y veremos qué es posible", había dicho el holandés y ha cumplido su palabra.

El peor parado, no tanto por el tiempo perdido sino por haber dado unos síntomas de flaqueza que hasta ahora no se le habían visto, ha sido Chris Froome quien también parece no haberse recuperado por completo de su Giro de Italia victorioso del pasado mes de mayo.

Al final el único que ha recortado unos segundos ha sido Primoz Roglic con un descenso impecable y al límite de casi 20 kilómetros del Aubisque en el que parecía haber trazado una línea imaginaria perfecta de la que no se ha salido en ningún momento. Parecía como si hubiese cambiado las tablas de su anterior especialidad deportiva, el salto de esquí, por la bicicleta.

Los cuatro hombres de los tres que ocuparán el podio de los Campos Eliseos de París el domingo se lo jugarán todo en 31 kilómetros complicados y duros en los que no se verán las caras, ya que serán en lucha individual contra el cronómetro.

Geraint Thomas defenderá su maillot amarillo con una ventaja, amplia pero para nada definitiva, que supera la barrera de los dos minutos frente a tres consumados especialistas como Tom Dumoulin, Primoz Roglic y Chris Froome. La suerte quedará definitivamente echada este sábado entre Saint Pée sur Nivelle y Espelette.

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