Buscar

Boris Johnson, como un Goliat seguro de su victoria

EFE
5/09/2019 - 15:30

Londres, 5 sep (EFE).- El carismático y a la vez polémico Boris Johnson llegó al poder como un Goliat seguro de su victoria, con la certeza de ejecutar el "brexit" con o sin acuerdo, pero una oposición igual de firme le ha asestado ya todos los golpes.

Johnson, defensor de la ruptura con la Unión Europea (UE), asumió en julio como primer ministro tras un abrumador apoyo de los diputados y afiliados conservadores, que vieron en él a un político fuerte capaz de plantarse ante Bruselas y a un Parlamento dividido.

El líder conservador ha insistido en que está determinado a cumplir "a vida o muerte" con el "brexit" el 31 de octubre, pero las maniobras políticas utilizadas para llegar a ese objetivo, como la suspensión del Parlamento, han encendido todas las alarmas.

La semana pasada, Johnson pidió a la jefa de Estado, la reina Isabel II, que aprobase la suspensión de las sesiones parlamentarias a partir de mediados de septiembre y hasta el 14 de octubre, con el objetivo, según él, de presentar un nuevo programa de Gobierno.

Sin embargo, la oposición política lo interpretó como una táctica para "silenciar" al Parlamento y frenar cualquier intento de los partidos por impedir un "brexit" sin acuerdo este 31 de octubre.

Orgullosos de su Parlamento, donde reside el poder constitucional del Reino Unido, los políticos se movilizaron rápidamente para cortarle el camino a Johnson e impedir unas artimañas que consideraron antidemocráticas y hasta autoritarias.

Con apenas una semana de tiempo, los partidos de la oposición y más de veinte diputados conservadores "rebeldes" unieron fuerzas para introducir una moción destinada a impedir que Johnson llevase al país al "precipicio", a un "brexit" duro, con previsibles consecuencias económicas para el Reino Unido.

Así, el primer ministro ha perdido todas las batallas libradas esta semana en la Cámara de los Comunes (baja) después de una cruenta guerra dialéctica entre diputados de distintos bandos.

El mismo Johnson recurrió a un lenguaje inapropiado para criticar al líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, en los debates que se han celebrado esta semana en la cámara baja.

A pesar de sentirse seguro de sus tácticas, Johnson perdió esta semana tres votaciones en los Comunes y también la mayoría parlamentaria después de que el diputado conservador Phillip Lee se marchase al Partido Liberal Demócrata descontento con el "premier".

Incluso su hermano, Jo Johnson, no satisfecho con la gestión de su líder, ha dimitido como secretario de Estado para las Universidades, por "tensiones irresolubles" al sentirse "dividido entre la lealtad familiar y el interés nacional".

La oposición consiguió el martes ganar una moción para hacerse con el control de la agenda parlamentaria, reservada al Ejecutivo, y el miércoles pudo sacar adelante el proyecto de ley que exige al Gobierno solicitar una prórroga del "brexit" si Bruselas y Londres no llegan a un acuerdo para el 19 de octubre.

Tras la aprobación de los Comunes, ese texto legislativo ha pasado a la Cámara de los Lores (alta), que lo tramitará por la vía urgente entre hoy y mañana, para que pueda tener la sanción de la reina Isabel II el lunes, antes de la suspensión del Parlamento.

Anoche, Johnson no pudo tampoco conseguir que los Comunes aprobasen su moción en la que solicitaba la convocatoria de elecciones generales anticipadas el próximo 15 de octubre.

Johnson decidió incluso castigar a los más de 20 "tories" rebeldes expulsándolos del grupo parlamentario, medida que afectó a diputados con larga trayectoria de servicio público, como el veterano Kenneth Clark -llamado "el padre de la cámara"- y a Nicholas Soames, nieto del exprimer ministro Winston Churchill.

La retirada de Soames, diputado desde 1983, fue criticada por Guy Verhofstadt, negociador del "brexit" en el Parlamento europeo, que recordó que Churchill fue uno de los "padres fundadores" de la UE.

Johnson tiene ahora una dura batalla para encontrar alguna manera de sortear los obstáculos para ejecutar el "brexit", que, de no cumplir, podría poner en entredicho su continuidad al frente del Gobierno.

Viviana García