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Gurría advierte sobre un aumento de la pobreza en América Latina

EFE
29/11/2009 - 17:54

Lisboa, 29 nov (EFE).- El secretario general de la OCDE, Angel Gurría, advirtió hoy sobre el riesgo de que en 2010 un total de 39 millones de personas vuelvan a caer por debajo de los umbrales de pobreza en América Latina si la recuperación económica no se consolida.

Gurría planteó esta posibilidad durante su intervención en el V Encuentro Empresarial Iberoamericano, que se celebra hoy en Lisboa y que precede a la inauguración de la Cumbre de jefes de Estado, que se desarrollará hasta el martes en la ciudad portuguesa de Estoril.

"La pobreza en América Latina está volviendo a crecer a raíz de la crisis", afirmó Gurría, al indicar que según la CEPAL, 9 millones de personas entrarán en esa franja este año.

Pero la OCDE va más allá al considerar que la pobreza podría aumentar 7 puntos porcentuales para fines de 2010, lo que supondría que 39 millones de personas se sumarían a los actuales 190 millones de personas que la CEPAL estima que se encuentran en esa situación en la actualidad.

Esto anularía "casi por completo el progreso realizado en el periodo 2003-2007", dijo Gurría.

Resaltó que pese a los menores efectos de la crisis en América Latina, donde la OCDE y otros organismos sitúan las perspectivas de crecimiento en un 3 por ciento, el "impacto social de esta crisis" en la región, advirtió, es mucho mayor de lo que el comportamiento de la producción refleja.

Gurría indicó que para este año se estima que el PIB latinoamericano habrá caído entre un 1,5 por ciento y un 2 por ciento, frente al descenso de un 3,5 por ciento en las economías de la OCDE.

Asimismo indicó que la deuda de los países de la OCDE superará en conjunto su Producto Interno Bruto (PIB).

Pese a los indicios generalizados de recuperación económica en el mundo, el desempleo seguirá aumentando entre los próximos 6 a 12 meses, pronosticó Gurría.

En el caso de América Latina citó estimaciones de la CEPAL y de la Organización Internacional del Trabajo en el sentido de que el desempleo alcanzará a un 8,5 por ciento en 2009, lo que llevaría el número de desempleados urbanos a 18,4 millones.

Para Gurría, América Latina tiene que "esforzarse más" para conseguir un mayor crecimiento, y para conseguirlo sugirió las medidas de consolidación fiscal de los Gobiernos, el fortalecimiento de la gobernanza corporativa, la competencia y transparencia del empresariado latinoamericano y garantizar la aplicación efectiva del estado de derecho en las economías.

Asimismo, consideró necesario promover la investigación y desarrollo y la innovación y "crear las condiciones para que estas actividades sean buen negocio", lo cual está intrínsecamente vinculado a la mejora de los sistemas educativos latinoamericanos.

"A América Latina le urge la innovación para aprovechar mejor la globalización", dijo Gurría al señalar que la participación de la región en el comercio mundial ha estado estancada en los últimos 30 años, en los que pasó de un 4 a un 5 por ciento, mientras que la de Asía subió de un 6 a un 23 por ciento.

El secretario general de la OCDE abogó también por desincentivar, tanto en América Latina como en el resto los países de su organización, el uso de energías fósiles y que al mismo tiempo se promueva la innovación y utilización de energías renovables.

En el Encuentro Empresarial Iberoamericano también intervino la secretaria general de la CEPAL, Alicia Bárcena, quien resaltó que los países de América Latina actuaron con rapidez ante la crisis financiera mundial, a la vez que advirtió que la recuperación económica "no necesariamente se traduce en una recuperación social".

La directora regional del PNUD para América Latina y Caribe, Rebeca Grynspan, también alertó en su intervención de la situación actual con la frase de que "el paciente, que es la economía mundial, salió de cuidados intensivos pero aún no está sano".

Grynspan se mostró contraria a que se retiren demasiado rápido las medidas de estímulo económico adoptadas por los gobiernos para hacer frente a la crisis.

Aunque dijo ser optimista sobre el papel que ha jugado el G20, Grynspan consideró que ese grupo de países "debería liderar una reestructuración financiera integral que converja con las instituciones financieras internacionales".