Política

Madrid buscará la forma de no gastar 300.000 euros por el mantenimiento del obelisco de Calatrava

Madrid, 26 ene (EFE).- El Ayuntamiento de Madrid quiere buscar una fórmula para no tener que afrontar, al menos en solitario, el pago de los 300.000 euros que calcula que costaría al año el mantenimiento del obelisco o columna diseñado por el arquitecto Santiago Calatrava que se erige desde 2009 en la plaza de Castilla.

El vicealcalde de la capital y portavoz del Gobierno municipal, Miguel Ángel Villanueva, ha admitido hoy, en rueda de prensa tras la reunión semanal del gabinete de Ana Botella, que ese coste es "muy elevado" y el Ayuntamiento no puede asumirlo.

Por eso ha anunciado que el Ayuntamiento mantendrá contactos con la Fundación Caja Madrid, que donó el monumento a la ciudad, para buscar fórmulas para "amortiguar" ese coste de mantenimiento que en estos momentos de crisis no puede asumir la ciudad.

Tras conocer estas declaraciones, la concejala socialista Ana García D'Atri ha anunciado que su Grupo Municipal pedirá la paralización del concurso abierto por el Ayuntamiento para adjudicar el mantenimiento de la columna de Calatrava.

"Si se lo replantean, si de verdad no quieren hacer ese gasto, habrá que paralizar el concurso", ha dicho a Efe García D'Atri, que considera "carísimo" el mantenimiento del monumento, que aunque supuestamente fue donado a la ciudad por Caja Madrid, ha destacado, ya obligó al Ayuntamiento a hacer un gasto de 5,5 millones para su puesta en marcha.

Según cálculo de la concejala socialista, poner en marcha el mecanismo de la torre durante solo cuatro horas diarias supondría un coste para el Ayuntamiento de 350.000 euros al año.

El obelisco de Calatrava fue inaugurado por el Rey el 23 de diciembre de 2009.

Venía a conmemorar el tercer centenario de Caja Madrid y era la primera obra diseñada por el arquitecto valenciano que se llevaba a cabo en la capital.

Se trata de un gigantesco cilindro de acero y bronce de 93 metros de altura -algo más baja que sus vecinas, las torres KIO-, dos metros de diámetro y 572 toneladas de peso.

Anclado sobre un trípode de acero que salva el túnel de tráfico de la Castellana, su base está constituida por un cono truncado elevado en su vértice más alto hasta seis metros sobre la rasante de la plaza.

Toda la superficie de la columna o mástil, forrada por barras de bronce revestidas de pan de oro, está dotada de un suave movimiento de basculación que se transmite a través de la vinculación existente en los extremos de las 493 lamas o costillas ancladas al fuste, lo que da lugar a un aparente movimiento de ascensión de una onda a lo largo del mástil vertical.

Santiago Calatrava explicó entonces en un comunicado -no pudo estar presente en la inauguración- que el obelisco "es una pieza única, nunca antes concebida, que cabalga entre la arquitectura, la escultura y la ingeniería".

El arquitecto -ganador del Príncipe de Asturias de las Artes en 1999- definió esta obra como "un obelisco móvil que participa de la masculinidad de la vertical y de la delicadeza y la feminidad del movimiento".

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