Política

El análisis| El 'sentarse y esperar' de Rajoy no calmará la tempestad

Mariano Rajoy. Imagen: EFE

Muy probablemente, cuando Rajoy decidió celebrar el debate sobre el estado de la nación a finales de este mes de febrero, pensaba que la ocasión le permitiría alardear de un buen resultado del déficit público de 2012 y lanzar, además del primer mensaje optimista de la legislatura -el anuncio del punto de inflexión en el segundo semestre y del fin de la recesión el año que viene-, una primera batería de acciones tendentes a la reactivación económica: medidas activas de empleo, unas primeras inversiones selectivas, quizá algún nuevo modelo de contrato parecido a los minijobs, etc.

Sin embargo, el 'caso Bárcenas' ha estropeado estas expectativas y todo indica que, si Rajoy no da un golpe de timón, el debate será monográfico sobre la corrupción, con serias dificultades para plantear otros asuntos.

En esta ocasión, la estrategia favorita de Rajoy, el "Wait and See", el sentarse a esperar hasta que se calmen las olas de la tempestad, no daría seguramente resultado porque el mar se encrespa día a día un poco más.

Sin estos gestos rotundos y de cierta solemnidad que permitan entrever que la clase política está recibiendo los mensajes airados y hastiados de la ciudadanía, nada será creíble, y mucho menos los supuestos avances en la lucha contra la corrupción que, al parecer, piensan anunciarse en el debate para que sean introducidos en la tramitación del proyecto de ley de Transparencia.

La publicación de las declaraciones de la renta y patrimonio de Rajoy ha sido un elemento de transparencia valioso en el medio plazo pero, de momento, ha abierto más interrogantes que los que ha cerrado: no se ha desmentido por esta vía la existencia de doble contabilidad (por definición, el dinero negro no se confiesa en la declaración de la renta) y se han suscitado preguntas sobre el porqué los políticos deben cobrar a la vez un salario público y otro del partido.

Además, el 'caso Bárcenas', que ha resucitado y traído a primer plano de nuevo el 'caso Gürtel', arroja sombras sistemáticas sobre la financiación ilegal del PP en el pasado. Y, por supuesto, el embarazoso informe de la UDEF sobre las relaciones entre la ministra Mato y la trama Gürtel, abre un frente muy difícil de cerrar si no es mediante una remodelación ministerial.

Rajoy, dicen, es obstinado y no consiente que otros le hagan la agenda, pero, sin esta crisis de gobierno, el futuro del Ejecutivo y de su presidente puede llegar a ser muy tormentoso. En primer lugar, porque sólo un gesto rotundo convencerá a los ciudadanos de que Rajoy y su equipo han entendido los últimos mensajes de la opinión pública, bien expresados a través de diversas encuestas.

Y en segundo lugar, porque Mato y Montoro ?autor de la amnistía fiscal que ha terminado de agravar los 'casos Bárcenas y Gürtel'- muestran un desgaste personal difícilmente subsanable a estas alturas.

Urge, en definitiva, una revulsión que modifique la percepción que posee la ciudadanía de lo público, del gobierno. Los ministros tienen hoy problemas para salir a la calle porque son abucheados a la primera oportunidad. Hay un hastío lógico, mezcla de irritación por la mala coyuntura personal de la mayoría a causa de la crisis y de indignación por la proliferación de casos delictivos en el entorno gubernamental.

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Comentarios 2

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rajoy amortizado
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Está clarisimo que a este hombre sin carácter, gris y sin energía le viene muy grande la presidencia de gobierno.

Por el bien de todos que deje de jugar a ser presidente y se retire.

Que siga el ejemplo que le está dando el papa.

Puntuación 4
#1
Rajoy por amortizar.
A Favor
En Contra

No tienes ni p. idea de lo que se cuece en este país. Lo siento

Puntuación 3
#2