Política

Thatcher tendrá una calle en Madrid sin la unanimidad de Sara Montiel y Sampedro

Madrid, 15 abr (EFE).- La primera ministra británica Margaret Thatcher dará nombre a una calle, espacio público o institución cultural de Madrid gracias a los votos del PP en el Ayuntamiento, mientras que Sara Montiel y José Luis Sampedro entrarán también en el callejero de la capital con la unanimidad de toda la corporación.

Las tres propuestas, que parten del Área de Las Artes, Deportes y Cultura, que dirige Fernando Villalonga, han sido aprobadas hoy en la comisión del ramo y serán ratificadas el próximo día 24 en el Pleno municipal, previsiblemente con el mismo resultado.

La oposición -PSOE, IU, que han votado en contra, y UPyD, que se ha abstenido-, han justificado su posición en la falta de vinculación de Thatcher con Madrid.

La portavoz socialista en la comisión, Ana García D'Atri se ha preguntado "si algún madrileño tiene alguna relación desde la ciudad y por la ciudad con Margaret Thatcher" y ha defendido que "el callejero de Madrid debe representar a Madrid y generar identificación en los madrileños".

La edil de IU Milagros Hernández ha planteado la contradicción que a su juicio existe entre la negativa del PP a dar a una calle el nombre de José Couso y el empeño en darle el de Thatcher, a la que ha incluido entre quienes "reprimen y castigan la libertad" y "abren la puerta a los recortes sociales".

Por su parte, la concejala de UPyD Patricia García ha dicho que Thatcher podría tener méritos suficientes para tener una calle en Londres pero "no es un personaje que tenga una relación directa con Madrid ni con España".

El secretario general técnico de Las Artes, Pablo Puyal, que ha leído la biografía de la "dama de hierro" en términos elogiosos durante varios minutos, ha mencionado los nombres de otras personalidades que están en el callejero madrileño sin tener vinculación con la ciudad, como Marie Curie, Gandhi, Sandro Pertini, Rosa Luxemburgo u Olof Palme.

Ha argumentado que en todos estos casos, aprobados por unanimidad, lo que se tuvo en cuenta fue la "relevancia histórica, cultural o social" del personaje, por encima de su vinculación con Madrid.

Al contrario que en el caso de Thatcher, las propuestas sobre Sara Montiel y José Luis Sampedro han sido aprobadas por unanimidad y sin debate.

Además, antes se ha aprobado, solo con el apoyo del PP, la ordenanza que regula la denominación y rotulación de calles, tras un debate en el que UPyD ha denunciado la "politización" del callejero de Madrid, lo que ha sido negado por el ejecutivo local.

La oposición, que ha votado en bloque en contra, ha pedido en este punto que la competencia permaneciera en el Pleno en lugar de en el Gobierno municipal, lo que no ha aceptado la mayoría absoluta del PP, e IU que se tuvieran que aprobar por unanimidad, contra lo que han votado el PP y UPyD

IU ha planteado además, aunque tampoco ha prosperado, crear una comisión para la aplicación de la Ley de Memoria Histórica al callejero de la capital.

En aplicación de esta ordenanza, el Ayuntamiento de Madrid podrá multar con 300 euros, que podrán llegar hasta los 3.000 en caso de persistir la falta, para las comunidades de propietarios que alteren o oculten los rótulos que identifican las calles o que no los mantengan en perfecto estado de conservación.

Esta ordenanza, que se denomina "reguladora de la denominación y rotulación de vías, espacios urbanos, así como edificios y monumentos de titularidad municipal y de la numeración de fincas y edificios", regula por primera vez los deberes y prohibiciones de los propietarios en este ámbito.

De conformidad con la Ley de Capitalidad, se reconoce a la Junta de Gobierno del Ayuntamiento como órgano competente para asignar nombre a las a calles y espacios de la ciudad.

Esta ordenanza mantiene en lo sustancial los criterios para la asignación de nombres y sustituye a la normativa municipal de 1981, que hasta ahora ha regulado tanto la nomenclatura y rotulación de las vías públicas como la numeración de los edificios.

Los nombres de las calles no podrán inducir a error, ser malsonantes, provocar hilaridad o ser discriminatorios y solo serán de personas vivas salvo que de manera "excepcional" así se considere "por su extraordinaria relevancia".

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