Política

La tragedia del Madrid Arena liquida políticamente al núcleo duro de Botella

Ana Botella y Miguel Ángel Villanueva. Imagen de EFE

La muerte de cinco jóvenes en lo que en principio no iba a ser más que una fiesta de música electrónica en el Madrid Arena se convirtió en todo un terremoto para el Ayuntamiento de Madrid y su alcaldesa, Ana Botella, quien tuvo que hacer frente a ceses, dimisiones de los principales concejales que conformaban su equipo y baile de sillas en poco más de tres meses. Flores: "No soy el único responsable de la tragedia"

No se había cumplido un año desde que Botella ocupaba la Alcaldía con la marcha de Alberto Ruiz-Gallardón al ministerio de Justicia cuando se encontró con una de las crisis más duras de afrontar, la muerte de Rocío, Cristina, Katia, Belén y Teresa.

La primera edil se puso al frente, encargó una investigación interna y defendió que dio "la cara y los ojos" cuando "el kilo de político" estaba "muy barato". Siempre ha lamentado que en demasiadas ocasiones se haya desviado la atención sobre el hecho esencial, que el "principal culpable" de lo sucedido fuera alguien que "con ánimo de lucro vendió más del doble de las entradas" permitidas.

Nada hacía suponer que la rápida reacción del Ayuntamiento tras conocer que varias jóvenes habían sido aplastadas mortalmente pasaría factura al que hasta entonces era el hombre fuerte de Botella, el entonces vicealcalde de Madrid, Miguel Ángel Villanueva.

El edil formaba parte del núcleo duro de los gallardonistas pero supo ser el brazo de hierro en el que se sujetaba Botella en sus primeros meses al frente de Cibeles. Las declaraciones de Villanueva pocas horas después de la tragedia en las que aseguraba que, según la información recopilada, no hubo exceso de aforo -"Madrid Arena tiene capacidad para 10.600 localidades y se vendieron (según la organización del promotor Miguel Ángel Flores) 9.650"- le costaron su carrera en el Ayuntamiento.

Su dimisión llegó con el nuevo año. El 9 de enero Villanueva se la presentaba a la alcaldesa y dejaba atrás todos sus cargos en el Ayuntamiento, incluido el acta de concejal. Lo hacía "con la conciencia tranquila", asegurando que el tiempo "pone a cada uno en su sitio" y que las únicas víctimas fueron las que no salieron con vida del aplastamiento del Madrid Arena. Atrás quedaba el respaldo de Botella pocos días después de la tragedia, cuando destacó de él su "rigor y responsabilidad".

El primer paso

Sin embargo, la salida de Villanueva fue la penúltima. El primero en dar un paso al frente y presentar la dimisión de sus cargos como delegado y presidente no ejecutivo de la sociedad municipal Madridec fue Pedro Calvo, actualmente concejal raso. La propia alcaldesa le pidió que conservara el acta de edil.

Lo hizo trece días después de la avalancha mortal, con la imputación que hizo el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) del "responsable de la concejalía con autoridad para ceder el Madrid Arena". A día de hoy, casi un año después, no se ha concretado a quién se refiere. Muchos de sus compañeros de filas alabaron la decisión, como la presidenta del PP madrileño, Esperanza Aguirre, quien dijo que era un gesto que le honraba, en la misma línea que lo manifestado por el hoy presidente autonómico, Ignacio González.

Crónica de una dimisión anunciada

Dos meses antes de que se produjera la siguiente dimisión, todo hacía presentir lo que podría suceder en el Ayuntamiento: durante la comisión de investigación del mes de diciembre el entonces delegado de Medio Ambiente, Seguridad y Movilidad, Antonio de Guindos, adelantaba que cesaría si le imputasen. Eso sucedió el 4 de febrero.

Si Villanueva, Calvo y De Guindos tomaron la decisión de dimitir, muy diferente fue el caso de altos responsables de la empresa Madridec, que se encontraron con su cese fulminante firmado por Botella por "pérdida de confianza".

Esta fue la situación con la que se encontraron el que fuera consejero delegado, José Rivero, y el exdirector gerente de la sociedad, Jorge Rodrigo. ¿La causa? Un documento con un compromiso de fidelización a favor de Flores que no se puso en conocimiento ni de la alcaldesa ni de la instructora de la investigación interna, la delegada Concepción Dancausa. Sus salidas no fueron las únicas en el organigrama directivo de Madridec.

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