Política

Margallo: "Si se confirma el espionaje, se podría romper la confianza entre EEUU y España"

El supuesto espionaje masivo de EEUU a España, "de confirmarse", podría suponer la "ruptura del clima de confianza" entre ambos países, ha advertido el ministro español de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo. El embajador de EEUU subraya que las escuchas benefician también a los aliados

Desde Polonia, donde está de visita oficial, el ministro ha indicado que el Ejecutivo sigue sin tener "constancia oficial" de que EEUU haya recopilado información sobre millones de llamadas de ciudadanos españoles o haya espiado las comunicaciones de miembros del Gobierno.

No obstante, ha explicado que "la magnitud" de las informaciones aparecidas en la prensa en los últimos días han llevado al Ejecutivo a solicitar a EEUU "las correspondientes aclaraciones".

García-Margallo, que mañana visitará Lituania, actual presidencia de turno del Consejo de la UE, y el miércoles Estonia, prevé discutir con Polonia y con Lituania el escándalo en torno al ciberespionaje de EEUU, han indicado a Europa Press fuentes diplomáticas.

Las explicaciones del embajador

El ministro español ha hecho estas declaraciones después de que el secretario de Estado para la UE, Iñigo Méndez de Vigo, pidiera información sobre este asunto al embajador de EEUU en Madrid, James Costos, convocado a una reunión esta mañana en el Palacio de Santa Cruz.

En ese encuentro, el Gobierno español pidió a la Administración estadounidense que mantenga en sus prácticas de espionaje el "necesario equilibrio" entre "la seguridad y la defensa de la privacidad e intimidad de las comunicaciones, tal como recoge claramente la legislación española".

Méndez de Vigo también ha instado a las autoridades de Estados Unidos a que faciliten "toda la información necesaria sobre las supuestas escuchas realizadas en España", informa en un comunicado el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación.

El embajador se ha comprometido a trasladar a sus autoridades esta preocupación y ha mostrado su convencimiento de que, en el marco de la colaboración existente en todos los ámbitos entre ambos países, el Gobierno de Estados Unidos "despejará las dudas que han surgido sobre este asunto", señala la misma nota.

Méndez de Vigo reiteró al embajador la "preocupación" del Gobierno español por las informaciones aparecidas en los medios de comunicación en los últimos días, le transmitió la importancia de "preservar el clima de confianza que rige en las relaciones bilaterales" y le advirtió de que, de confirmarse el alcance del espionaje del que habla la prensa, serían unas prácticas "impropias e inaceptables entre socios y países amigos".

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Comentarios 8

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pepe
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Si señor, ya es hora de que pensemos que " el ser superior" no es EEUU ni solo ni con su aliado de siempre : El reino unido.

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alejo
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Ante semejante reacción en EEUU habrán empezado a temblar, digo yo.

Y cuando analicen de verdad el fondo de la amenaza, igual hasta lloran, de la emoción ...

Que mierda de políticos hay en este país. Pero que mierda de políticos.

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Uno
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No digas esas cosas, Margallo, que vas a asustar a los norteamericanos, tontolaba.

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paco
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Merkel: Bueno, Mariano.. cuelga tu

Rajoy: No, gordita mia... cuelga tu

Merkel: pero que tonto eres... cuelga tu

Rajoy: no... tu

Merkel: que no... tu

Obama: joder! cogad los dos de una put.a vez"

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#4
paco
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USA no es nuestro amigo. Tampoco lo es el Reino Unido. La UE tiene que tener conciencia de si misma y pensar que la amistad tanto de USA como de cualquier otra pais del mundo es por interes.

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#5
yo
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"El viejo arte de deshojar margaritas"

Bien sabemos "”quien no lo sepa aún, es tiempo de que lo haga"” que la Naturaleza nos ha regalado la capacidad de conocer el estado afectivo que tienen otras personas respecto de nosotros. Así, cada uno puede saber quién lo quiere y quién no, con el solo uso del instinto, la reflexión, el sentido común. Los hechos concretos y las palabras un apoyo constante "”no siempre"” y útil "”hasta necesario"” para el advertimiento de afecto, odio, indiferencia. También para distinguir grados de afecto y odio. Pero, lejos "”quizás no tanto"” de este modelo de comprensión, existe lo que se ha dado en llamar "el arte predictivo de las margaritas". Mediante su empleo, se puede conocer el estado o grado afectivo que mantiene determinada persona respecto de uno, y esto sin requerir de la presencia inmediata de la persona en cuestión en el momento y el lugar del experimento. ¿Cómo es esto? Antes de contestar a la pregunta referiré la historia de este arte, o cómo se descubrió que las margaritas son herramientas brindadas por la Naturaleza al hombre con una función explicativa o "”más bien"” reveladora.

En alguna región de habla hispana, a mediados del siglo XVI "”según algunos historiadores; a mí no me consta"”, un joven caballero tímido y enamorado de una muchacha llamada Margarita, afondado en su carácter vergonzoso, se halló perdido ante la imposibilidad de reprimir el sentimiento y ante su obvia incapacidad de presentarse ante la muchacha para declararle su amor. Tenía temor; temor de perder su chance, pero también temor de ser rechazado. ¡Si tan sólo supiera que ella lo quería"¦; o que no lo quería!

Caminando por un floreado sendero, pensando en la bella Margarita, el joven observó un grupo de margaritas que descansaba al borde del camino. Muchas veces había imaginado metáforas y poemas que relacionaban a la dulce joven con aquellas flores de pétalos blancos y corazón amarillo. Encontrando en las metáforas apoyo emocional, el muchacho tomó una margarita como si fuera su Margarita y le preguntó: "¿Me quieres, o no me quieres? Dime. Si te confieso mi amor, ¿abrirás tus brazos y me recibirás con besos, o darás la vuelta y me rechazarás fríamente, con el frío de la espada que mata por accidente y pierde su brillo con la opacidad de la sangre sin dejar de relucir ante los ojos de los vivos que ignoran o conocen impersonalmente el infortunio?".

Arrancó un pétalo y repitió "¿Me quieres?". Arrancó otro y preguntó "¿No me quieres?". Luego otro pétalo y "¿Me quieres?"; y otro y "¿No me quieres?". El siguiente pétalo fue acompañado de una afirmación en vez de una interrogación: "Me quieres". Luego "No me quieres". El proceso continuó con el mismo orden reiterativo y cuando el muchacho arrancó el último pétalo que le quedaba a la margarita, diciendo "No me quieres", comprendió con amargura que Margarita no lo amaba. Su pena fue grande. Su tristeza y consecuente sufrimiento lo llevaron al extremo de la depresión. Decidió que ya no quería vivir y bebió la cicuta de la muerte.

La noticia de su suicidio produjo fuerte dolor entre sus familiares y hay quienes dicen que particularmente fue una muchacha la que lo sufrió más: Margarita, la joven enamorada del fallecido caballero.

Este remate, créanme, es tan ridículo como aquel que afirma que luego de quedarse sin pétalos la margarita perdió su cabellera la propia Margarita. Estos argumentos no son más que viles estrategias de los Ministros del Amor Espontáneo, que procuran refutar el papel revelador de las margaritas. Estos estudiosos, que rechazan cualquier tipo de intervención indirecta en el desarrollo del sentimiento, instan a creer que las margaritas no inciden ni son implicadas por la realidad afectiva entre las personas. Se atreven a acusar de "mera casualidad" a la relación existente entre las margaritas y el sentimiento de las personas; así es que agregan a la historia del siglo XVI la condición "falsa" del resultado de la quita de pétalos a la margarita, destacando que este resultado corresponde a un "no me quiere" cuando finalmente se descubre que Margarita sí amaba al muchacho. Esto desvincula totalmente a una cosa de la otra. Pero es sabido que la historia original concluye con la indiferencia de Margarita frente al suicidio del joven; ella no lo amaba, como había revelado ya la flor. Y este hecho es el que permitió descubrir el poder de las margaritas y su función oracular. Los jóvenes enamorados comenzaron a recurrir a ellas y de sus respuestas dependían sus ulteriores acciones: sus aventuranzas, sus resignaciones.

Se tiene constancia de que los oráculos nunca fallaron. Su verdad es irrefutable, indudable, irrebatible. Los Ministros del Amor Espontáneo seguirán inventando razones para desmentir la función de las margaritas, pero jamás podrán contradecir la realidad.

Ya que conocemos la historia, podemos dedicarnos al análisis de las margaritas.

Existe un interesante ensayo sobre el tema que, dicho sea de paso, motivó la realización del presente trabajo. Me refiero a "Margaritas", de Alejandro Dolina, compilado en El libro del fantasma. Si bien es una lectura que recomiendo, considero necesario discutir algunos puntos.

Por empezar, y casi en completo acuerdo, citaré las palabras con las que Dolina describe el proceso de consulta a las margaritas:

"El enamorado curioso debe apoderarse de una margarita cualquiera. Acto seguido, pensará en aquella persona cuya disposición deseare conocer. Luego, arrancará los pétalos de la flor uno a uno. A cada pétalo corresponderá un dictamen recitado en voz alta.

"Me quiere mucho, para el primero; poquito, para el segundo; nada en el tercero.

"Allí termina la exigua serie de resultados posibles, que deberá reiniciarse una y otra vez hasta llegar al último pétalo: la elocución que a ésta correspondiere, será la respuesta oracular de la flor".

Aquí es donde entra la primera observación. No son pocos los que, como Dolina, atribuyen tres posibles resultados al proceso: me quiere mucho, poquito, nada. No obstante, y de acuerdo con la historia de este arte, los resultados posibles no son más que dos: me quiere, no me quiere. Esto influye y cambia notoriamente el sentido de los oráculos. Según esta segunda concepción "”que yo amparo"”, una flor con número par de pétalos significa no me quiere; con número impar, me quiere. Mientras que, en la concepción doliniana, nada (o no me quiere) es la respuesta cuando el número de pétalos es múltiplo de tres; asimismo, los otros dos conceptos comparten la misma suerte.

Así, si un joven enamorado toma una margarita cualquiera "”supongamos, una que tiene veintiséis pétalos"”, llegará a distintas conclusiones según el método que emplee: no me quiere (birresultadista), me quiere poquito (trirresultadista), me quiere mucho (tetrarresultadista). Esta noción es algo confusa, y no me cabe la menor duda de que su único objetivo es "”como ya aventuró Alejandro Dolina"” reducir el porcentaje de probabilidad de una respuesta nada. Quienes pensaron que reduciendo el margen de probabilidad de la respuesta nada obtendrían respuestas favorables, o que, más aun, afectarían la situación real en beneficio personal, se habrán visto, seguramente, decepcionados.

Si acaso el método tetrarresultadista fuese fiable, la respuesta no dependerá del grado de probabilidad; la respuesta es una, y la margarita cumplirá siempre su función natural de informar fielmente lo que uno desea saber, sin importar la respuesta que uno prefiera escuchar "”y recitar, por cierto.

Antes de proseguir, quisiera hacer una crítica al nombre que han dado los primeros estudiosos al proceso que estamos analizando: arte predictivo de las margaritas. Una definición común de predicción es: "Acción y efecto de predecir lo futuro". La palabra futuro resume aquello a lo que quiero llegar. Cuando hablamos del arte de las margaritas no nos referimos a un arte predictivo "”las margaritas no hacen referencia al futuro"”, sino más bien a un arte informativo, descriptivo, revelador de lo presente. Por eso lo llamaremos de ahora en adelante arte descriptivo de las margaritas.

En cuanto al nombre de arte, lo dejaremos con la justificación de que es un arte de la Naturaleza, extendido a los seres humanos.

Alejandro Dolina, en su ensayo, enumera cuatro posibles explicaciones para la naturaleza y forma del arte descriptivo de las margaritas:

1) La elección que hace el enamorado curioso determina el sentimiento que acogerá a la persona evocada, cumpliendo la margarita "”de acuerdo a su cantidad de pétalos"” una acción directa "”o por medio de la Naturaleza"” sobre la persona pensada.

2) El sentimiento ya existente de la persona evocada determina la cantidad de pétalos de la flor.

3) El Destino es el único protagonista y hace que la elección del enamorado corresponda a una flor que cumpla con los requisitos para que la respuesta refleje la realidad.

4) No hay correspondencia entre las margaritas y los sentimientos, no hay conexión, es una burda mentira.

Mi teoría, como habrán presumido, se refleja en la explicación 2, aunque con un posible agregado: el sentimiento ya existente de la persona evocada determina la cantidad de pétalos de la flor o bien la elección que hace el enamorado. A veces suele pasar que uno recoge una margarita y, al hacerlo, un pétalo cae accidentalmente, sin que uno haya actuado con brusquedad. Eso no es, pues, un accidente, sino un acto sabio de la Naturaleza. La Naturaleza sabe de antemano en quién va a pensar uno a la hora de deshojar la margarita, pues de hecho uno ya está pensando en esa persona antes de recoger la flor. Por eso actúa como actúa, sabiamente, refutando una vez más al Azar.

Es así que la flor se adecua, en el momento de ser recogida, al real sentimiento que el enamorado desea conocer. Pero, como ya expuse, el sentimiento puede directamente actuar sobre la elección de la margarita que posea los atributos que la hacen fiel reflejo de la realidad. Esto no parece muy congruente dentro de nuestra concepción birresultadista, pues la elección de una flor con número impar de pétalos en una situación en que la persona amada y evocada no nos quiere, se resuelve fácilmente con la caída natural de un pétalo en el acto de ser recogida la flor. ¿Resulta necesario, acaso, recurrir a la acción directa sobre el enamorado en el momento de la elección de la flor? No. De hecho, es mucho más simple el asunto del pétalo, suficiente como para optar solamente por la adaptación de la flor al sentimiento. Pero no podemos negar "”como tampoco afirmar"” que cuando hacemos una elección y no cae ningún pétalo de la margarita, la Naturaleza fue la que se encargó de motivar nuestra decisión.

Al respecto, algunos psicólogos sugieren que no es la Naturaleza quien motiva nuestra elección, sino nosotros mismos; un poder subyacente, inconsciente, que nos permite intuir lo que otros sienten hacia nosotros; y a partir de este conocimiento seleccionamos la flor correcta, sin ser conscientes de ello.

Debo decir que es ésta una teoría interesante pero confío más en la Naturaleza que en el inconsciente humano.

Avanzando en nuestro análisis, quiero citar dos preceptos formulados por los espíritus leguleyos: 1) las consultas pierden su validez si se agregan o quitan pétalos intencionalmente "”exceptuando la pura acción de la Naturaleza, que puede o no considerarse intencional"” y si se altera el orden de las respuestas; 2) se prohíbe determinantemente la consulta sucesiva y vana de diversas margaritas en vista de una misma persona amada.

El examen de Dolina a este respecto es vago y ambiguo, por lo cual es menester considerar los dos preceptos tal como los he presentado.

Para finalizar este ensayo, creyendo haber desarrollado con claridad el arte descriptivo de las margaritas, compartiré con Alejandro Dolina la noción de que este arte se halla en proceso de extinción. Pocos son los que recurren a él, y pocos son los que saben, siquiera, de él. Se ha extendido la voz de que el arte descriptivo de las margaritas es puro cuento, una fantasía absurda y ridícula. Y, lo que es peor, se está haciendo costumbre que ni siquiera se hable de él. Las generaciones que vienen nunca aprenderán sobre este arte, y pronto, un importante contacto entre la Naturaleza y el Hombre se desvanecerá.

No hay que menospreciar el enorme tesoro que significa una pista de la Naturaleza, un guiño del Cosmos. Pues nuestra imaginación por sí sola "”hablen lo que hablen los científicos"”, no conducirá jamás al entendimiento universal. Es claro lo que concluye Haldane: "El universo no es sólo más extraño de lo que imaginamos, sino más extraño de lo que podemos imaginar.

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#6
Obama
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Uff...vaya charla que te has pegao número 6.

Al lío.



Obama y sus secuaces deben estar cagaditos de miedo tras las palabras de nuestros políticos...igual que la Kichrner y demás políticos argentinos tras lo de REPSOL...



Somos el hazmereir y lo seguiremos siendo.



Es como mi antiguo jefe del despacho de abogados, se creía Perry Mason y no era más que un triste personaje heredero del negocio de su padre...así le va. EN picado y no se da cuenta.

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#7
beltenebrós
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6 tu:

Así me gusta, que seas breve, escueto.

¿Tu crees que te ha leido alguien?.

¡¡Que cruz!!.

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#8