Política

Margallo amenaza a EEUU con romper la confianza

James Costos. Imagen de EFE

España solicitó ayer a Estados Unidos más información sobre el presunto programa de espionaje masivo destapado por varios medios de comunicación y le pidió "equilibrio" entre la seguridad y la privacidad. Mientras, en Varsovia, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, iba más allá: de "confirmarse" el supuesto espionaje masivo a ciudadanos españoles, podría suponer la "ruptura del clima de confianza" entre ambos países.

El diplomático estadounidense James Costos y el secretario de Estado para la Unión Europea, Íñigo Méndez de Vigo, se reunieron ayer, el mismo día que se supo que la Agencia para la Seguridad Nacional de EEUU (NSA, por sus siglas en inglés) espió más de 60 millones de llamadas telefónicas en España en poco más de un mes.

"De momento España no tiene constancia oficial de que se haya producido un espionaje en nuestro país. No obstante, la magnitud de las informaciones aparecidas nos han llevado a solicitar inmediatamente las correspondientes aclaraciones", dijo García-Margallo, de visita oficial estos días en Polonia, Lituania y Estonia.

"Hemos pedido al embajador, como hemos hecho en dos ocasiones anteriores, que facilite al Gobierno la información necesaria", añadió el ministro.

Restricciones adicionales

Al otro lado del Atlántico, la Casa Blanca movió ficha. Su portavoz Jay Carney reconoció ayer que "es necesario que haya restricciones adicionales sobre cómo recopilamos y utilizamos los servicios de inteligencia". Declaraciones que se producen una semana después de que el presidente fuera duramente criticado ante las acusaciones de que la NSA había pinchado el teléfono móvil de la canciller alemana, Angela Merkel, y espiado a España, Francia e Italia, entre otros países europeos.

De momento, como explicó Carney, hay una serie de iniciativas en marcha que están diseñadas para aumentar la transparencia, trabajar con el Congreso para considerar la reforma a la Ley Patriota (aprobada tras los atentados del 11 de septiembre de 2011) y ver cómo se puede aumentar la supervisión y restringir los poderes otorgados a estos programas.

No hay que olvidar, como bien señaló Carney que los programas de espionaje, hechos públicos a través de los documentos de la NSA filtrados por el exempleado de inteligencia Edward Snowden, son legales bajo el amparo de la Ley Patriota.

A la espera de resultados concretos, el presidente norteamericano Barack Obama ha encargado una revisión de este tipo de programas que se completará a finales de año. Pese a la polémica y malestar suscitado en el viejo continente, el presidente tiene plena confianza en el director de la Agencia Nacional de Seguridad, Keith Alexander, y otros funcionarios de la NSA, pero reconoce que es necesario que haya un equilibrio entre la recopilación de información por parte de los servicios de inteligencia y la necesidad de proteger la privacidad de las personas.

El Wall Street Journal aseguró que la NSA puso fin al programa que involucró a Merkel después de que la operación fuera descubierta en una revisión iniciada durante el pasado verano.

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