Política

Navantia 'camufló' en su memoria de 2012 los problemas de sobrepeso del submarino

Recreación del submario S-80 frente a la costa murciana. Imagen: Archivo

Navantia camufló en su Memoria Anual 2012 los problemas de sobrepeso y de error de diseño de su nuevo submarino S-80. Pese a que la compañía presidida por José Manuel Revuelta ya era conocedora de la complicada problemática de su nueva joya de la corona, disimula este contratiempo en su informe anual y evita dar ningún dato esclarecedor.

Cuando se aprobó el documento, las cuentas están firmadas el 14 de marzo de 2012, ya se conocía el peso excesivo. De hecho, salta a la opinión pública en mayo y ha supuesto el rediseño del programa y el retraso de la primera entrega.

En una entrevista con este periódico el pasado mes de julio, el secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles, adelantó el nuevo calendario del submarino -trasladando la primera entrega a 2017 aprovechando la fabricación del prototipo número 2- para que tuviera el menor impacto posible tanto para el Ministerio como para los planes del astillero público.

Provisiones y contingencias

Pero Navantia intentó solaparlo hasta el último momento y en la Memoria, dentro de la sección de provisiones y contingencias, despacha el problema con el siguiente texto literal: "Fruto de este seguimiento de las obras en ejecución, la compañía estima que una de dichas obras sufre una previsible desviación significativa de costes respecto al presupuesto inicialmente establecido". Este texto hace una clara referencia al problema del S-80 sin citarlo expresamente.

Más adelante añade que la posible desviación "ha sido puesta en conocimiento del cliente (que es el Ministerio de Defensa, pero que tampoco lo cita), a quien ha requerido, y él ha aceptado, llevar a cabo la necesaria revisión de los aspectos principales del contrato, tanto en lo relativo a costes/precios, como a plazos, alcances y demás consideraciones relevantes".

Información clasificada

Preguntado por esta información tan ambigüa, un portavoz oficial de Navantia justifica el contenido de la memoria asegurando que "se trata de información clasificada y no puede darse más detalle al ser la memoria un documento público". Así lo explica la asesoría jurídica del astillero público, quién añade que es algo que se realiza habitualmente cuando se trata de una documentación tan delicada.

Sin embargo, no se entiende esta falta de información cuando desde la compañía se sabe que el retraso del programa se tiene que hacer público porque, entre otras cuestiones, puede afectar al presupuesto que todos los años asigna el Estado a programas de Defensa.

De hecho, el Ministerio de Industria destinará una partida en 2014 de 208 millones para corregir las desviaciones del peso del submarino y realizar un nuevo diseño que le permita ser totalmente operativo y exportable en el mercado internacional.

Información clasificada

Pese a que Navantia asegura que esta información es clasificada, fuentes solventes de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) explican a este periódico que analizarán la memoria detenidamente y si ven cualquier anomalía la denunciarán.

La IGAE es un organismo que aunque pertenece al Ministerio de Hacienda es totalmente independiente y sirve de escrupuloso auditor interno tanto para las cuentas de las empresas públicas como para las de todos los organismos locales, autonómicos y estatales.

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Comentarios 1

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Jose Luis Garcia
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En Contra

Eso lo haces con un contrato internacional, por los que tanto clama Navantia, y supone la ruina. Solo al Ministerio de Defensa se le puede sacar más dinero indefinidamente. Un cliente extranjero te lleva a los tribunales y se acabó.

Por otra parte, que un submarino tenga exceso de peso parece peligroso de la leche. Debe ser como el de Gila, que se sumerge y ya no sale más...

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