Política

El Gobierno ensalza a Quiroga para defenderse de 'los duros' y de los críticos con la política antiETA

Soraya Sáenz de Santamaría respalda a Arantza Quiroga. Foto: EFE

Primero las beligerantes víctimas de ETA, luego la renuncia de Jaime Mayor Oreja y por último el aldabonazo de María San Gil y el plante de Aznar al presidente Mariano Rajoy en la Convención Nacional del PP, en Valladolid. Génova 13, azuzada también por la irrupción de Vox, tiene un problema con su política antiterrorista -precisamente ahora que la banda está diezmada- y lo tiene a pocos meses de enfrentarse a las urnas en los comicios europeos.

Tanto el partido conservador como el Ejecutivo han apostado por desmarcarse de su pasado, ya sea a la fuerza o como elección personal. Así, antes los desplantes del núcleo duro para asuntos vascos del expresidente José María Aznar (con Oreja, San Gil y Carlos Iturgaiz a la cabeza), Rajoy ha optado por escenificar esta ruptura y dar alas a Arantza Quiroga, líder del PP vasco tras el paso de Antonio Basagoiti. Este mismo jueves, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saenz de Santamaría, viajaba a Bilbao para transmitirle el apoyo del Gobierno y "el aliento de muhos compañeros"  de toda España.

Ella, que en marzo tendrá que recibir el espaldarazo como presidenta de los populares vascos en el XIV Congreso Extraordinario, tampoco se arredra y ha ligado su futuro político al de Rajoy y Saénz de Santamaría, en oposición a la vieja guardia.

Así -y aunque tanto el presidente como María Dolores de Cospedal, secretaria general del partido, fueron muy cautos-, Quiroga disparó con bala al valorar la marcha de Alejo Vidal-Quadras a Vox y la decisión de Mayor Oreja de no repetir como cabeza de cartel de esta formación en las próximas europeas. "Si una persona se va del PP, no se lleva sus valores, ni diluye su proyecto. Hay relevo, y no pasa nada. Es ley de vida", fueron sus palabras.

La política vasca tampoco se escondió a la hora de valorar sus acuerdos con partidos nacionalistas: "No hacemos nada que no requiera el momento. Ahora le toca liderar Euskadi al PNV [del lehendakari Íñigo Urkullu] y hay que llegar a acuerdos con ese partido, al igual que hizo en su momento Aznar", señaló en un claro dardo a los críticos al aparato oficial. Y es que, según su visión, "Hay una campaña por tierra, mar y aire para poner en 'solfa' la determinación contra ETA" de Rajoy.

Poco a poco, y aunque lo hace en un contexto adverso, ella gana fuerza y confianza, promocionada por los actuales líderes del partido. Hacia abajo, también tiene dos grandes apoyos Iñaki Oyarzábal y Borja Semper. El primero, su número dos en Euskadi, es el representante del PP ante las víctimas del terrorismo en calidad de secretario de Libertades Públicas y Justicia de la formación, mientras que Sémper ejerce de su mano derecha en la Cámara vasca.

Dardos y ataques de 'los duros'

Pero no lo tienen fácil, como tampoco lo tienen los actuales inquilinos de Génova 13. El punto de inflexión fue el fallo del Tribunal de Estrasburgo contra la aplicación retroactiva de la 'doctrina Parot'. "¿Por qué nos han traicionado?", clamaban las víctimas, aquellas que hace años fueron símbolos de su lucha contra ETA.

Poco a poco, los acontecimientos se precipitaron, como quedó demostrado en el homenaje a Gregorio Ordóñez. Su hermana, que también preside la asociación Covite, llegó a decir que los populares "despreciaban a las víctimas".

La creación de Vox por parte del José Antonio Ortega Lara (que pasó 532 días en un zulo) y del vasco Santiago Abascal; las acusaciones de un referente como San Gil; y el adiós de Mayor Oreja -que se fue con palabras enigmáticas pero con supuestas promesas de que no será un traidor- ponían más presión sobre Quiroga y Rajoy. Al final, la situación explotó: Aznar no acudiría al cónclave del presidente por estar fuera de España. 

Los frentes están ya claramente definidos y, pese a ello, Génova 13 luchará por escenificar unidad.

 

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Comentarios 1

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Ya no se llaman fascistas, ahora se llaman voxcistas.
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A la larga, igual le viene bien al PP deshacerse de voxcistas. España necesita una derecha democrática, así que está bien que todos los voxcistas se vayan a Vox.

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