Política

Un escándalo político abre las puertas a elecciones anticipadas en Polonia

Varsovia, 21 jun (EFE).- Polonia se enfrenta a la posibilidad de unas elecciones anticipadas después de que las filtraciones de un medio local hayan sacado a la luz los presuntos arreglos entre el Gobierno y el Banco Central, lo que ha provocado una profunda crisis política.

El escándalo estalló hace una semana, cuando el popular semanario "Wprost" hizo pública una conversación grabada en secreto entre el responsable del Banco Central de Polonia y el ministro de Interior de ese país, en la que ambos discutían cómo el banco podría ayudar al partido gubernamental para ganar la reelección en 2015.

De confirmarse el contenido, la grabación evidenciaría la violación de la independencia del Banco Central, una institución que, según la legislación polaca, ha de regirse de manera independiente del Ejecutivo.

En la conversación, que según el semanario tuvo lugar en julio de 2013, el actual gobernador del Banco Central, Marek Belka, se comprometía a adoptar medidas favorables al Gobierno del primer ministro polaco Donald Tusk, pero pedía a cambio la cabeza del entonces titular de Finanzas, Jacek Rostowski.

Rostowski salió del Ejecutivo cuatro meses después en una crisis de gobierno y fue sustituido por Mateusz Szczurek, un economista independiente en la línea con lo sugerido por Belka en la conversación.

Tusk, que primero vio en la grabación un intento de "derribar al gobierno de forma ilegal", compareció el jueves y apuntó a la posibilidad de convocar elecciones anticipadas para calmar la situación.

Una posibilidad que antes ya había planteado el Partido Campesino, la formación que gobierna Polonia en coalición con el partido de Tusk.

"No voy a dimitir en respuesta a unas acciones que pueden tener carácter penal y que, a lo mejor, están dirigidas a mi dimisión o a hacer caer al Gobierno", aclaró el primer ministro polaco en respuesta a la petición de dimisión hecha por la oposición y recordó que la grabación hecha pública podría ser constitutiva de delito.

La fiscalía polaca investiga el origen de esa grabación, mientras la revista esgrime el derecho a proteger sus fuentes ante la presión de las autoridades.

Esta semana un grupo de agentes encabezados por la fiscalía de Varsovia irrumpió en las oficinas de "Wprost" con el objetivo de registrar la redacción y obtener evidencias del origen de las filtraciones.

Aunque las autoridades se retiraron sin requisar ningún material y el fiscal general de Polonia, Andrzej Seremet, aseguró que los fiscales y los agentes actuaron dentro de la legalidad, desde la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa se critica la presión a la que están sometidos los periodistas de "Wprost".

La OSCE mostró ayer desde Viena su "preocupación" por "los intentos de obligar a los periodistas a revelar sus fuentes" que tuvo lugar durante la redada en las oficina de "Wprost".

"Este tipo de métodos de investigación son inaceptables, ya que tienen un efecto negativo sobre el periodismo de investigación y podría socavar la libertad de los medios", dijo la organización en referencia a las imágenes del registro.

En ellas se mostraba el forcejeo entre el redactor jefe de la publicación, Sylwester Latkowski, y uno de los agentes que trataba de hacerse con un ordenador portátil.

Medios y políticos polacos sugirieron diferentes hipótesis sobre el origen de la grabación, desde un entramado formado por agentes secretos, hasta un grupo empresarial afín a la oposición o rivales políticos de Tusk.

También son varios quienes apuntan a que el Kremlin podría estar detrás de estas filtraciones, hechas públicas con el objetivo de desestabilizar al Gobierno polaco.

"Hay una situación internacional difícil", ha dicho el líder del principal partido de la oposición, Ley y Justicia, Jaroslaw Kaczynski, y "no sabemos de dónde proviene esta información, que podría ser el resultado de una intervención del exterior".

El general Marek Dukacewski, uno de los anteriores responsables de la inteligencia militar polaca, afirmó en una entrevista con el diario local "Polska-The Times" que es "probable" que la grabación haya sido posible gracias al trabajo de "servicios secretos extranjeros hostiles a Polonia", y recordó el interés de Rusia por desestabilizar la política interna polaca.

Las relaciones entre Polonia y Rusia han sido tensas durante los últimos años, pero han empeorado sustancialmente tras la anexión rusa de la península ucraniana de Crimea.

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