Política

Hollande pide más tiempo y precisa el rol de Francia en la intervención en Irak

París, 18 sep (EFE).- El presidente de Francia, François Hollande, reclamó hoy más tiempo para que se vean los frutos de la acción gubernamental y para poder cumplir los objetivos de déficit público, y confirmó que su país apoyará al Gobierno de Irak con ataques aéreos, aunque no enviará tropas sobre el terreno.

En un nuevo ejercicio de rendimiento de cuentas sobre su mandato, Hollande centró en la política exterior parte de una intervención que sirvió para detallar el papel de su país en la coalición internacional orquestada por Washington para combatir al Estado Islámico (EI).

París, aseguró, limitará su acción a Irak, tras acordar dar apoyo aéreo al Ejecutivo iraquí para bombardear a las milicias yihadistas tan pronto como se hayan identificado los objetivos, y no enviará tropas sobre el terreno.

Hollande inició su discurso con esa declaración destacando que está amenazado no solo Irak sino el mundo en su conjunto, incluida Francia, y advirtió no solo contra los peligros que plantea el terrorismo sino también, a un nivel más local, la deriva separatista en Europa.

A horas de que se conozca el resultado del referendo sobre la independencia de Escocia, el presidente de Francia alertó de que "hacerse más pequeño para presuntamente ser más fuerte es lo contrario a lo que fue la idea europea", y de que la disolución del proyecto comunitario abre la vía "a los egoísmos, los populismos".

Pero, en un día en que surgió el rumor de que Moody's va a rebajar la calificación de la deuda soberana de Francia en un escalón, al tercero de su escala, la economía compartió igual protagonismo en la conferencia de prensa, la cuarta semestral desde que accedió al cargo en mayo de 2012.

Ante cerca de 400 periodistas franceses y extranjeros, Hollande defendió el rumbo marcado y justificó las acciones tomadas.

No obstante, ante la imposibilidad, en su opinión, de que una economía como la francesa, pero también otras de la eurozona, "puedan restablecer a la vez la competitividad y las cuentas públicas", avanzó la necesidad de que se posponga hasta 2017 la obligación de reducir el déficit al 3 % del PIB.

Pidió a Berlín que no exija a Francia concluir en cinco años las mismas reformas que los "alemanes han hecho en más de diez, con un contexto más favorable", e insistió en que su prioridad ha sido hasta la fecha el crecimiento, la competitividad y el empleo.

Los resultados "están tardando en llegar, pero llegarán", sostuvo el presidente, que afirmó ser consciente de la cólera e impaciencia de la ciudadanía pero pidió no ser juzgado hasta el final de su quinquenio.

La posibilidad de que a partir de entonces vuelva a aspirar a la jefatura de Estado es algo que, en su opinión, no debe plantearse todavía: "Soy presidente, no candidato, y seré presidente hasta el final. No tengo otro objetivo, otro deber, que el hacer todo, todo por mi país. La idea de mi candidatura no está presente".

Hollande llegaba a este encuentro ante la prensa con una impopularidad histórica que se eleva al 87 %, pero afirmó no verse afectado por las encuestas, porque su legitimidad, dijo, no viene dada por los sondeos, "sino por el mandato recibido de la población y por la mayoría que apoya al Gobierno".

Ese respaldo se vio renovado este martes en el voto de confianza en el Parlamento al que el primer ministro, Manuel Valls, sometió a su programa, y que perdió la mayoría absoluta pero fue superado con 269 votos a favor, 244 en contra y 53 abstenciones, de las cuales una treintena procedió de las filas socialistas.

Hollande no hizo ningún nuevo anuncio económico y se limitó a asegurar que los planes de ahorro del Gobierno no irán más allá de los 50.000 millones de euros de recortes prometidos entre 2015 y 2017, porque supondría "poner en riesgo el crecimiento".

"No hay que reformar por reformar. Lo que cuenta es hacer reformas útiles", añadió el presidente, quien reconoció que no fue fácil explicar la conveniencia de apoyar primero a las empresas, pero que vio ese tipo de acciones necesarias, porque es en ellas, en su opinión, donde reside la creación de empleo.

El único tema que evitó fue la polémica generada por el libro-venganza de su expareja, la periodista Valérie Trierweiler, que intentó dar por zanjada recordando su opinión de que, en todos los casos, debe respetarse la función presidencial.

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