Política

Cameron evalúa su plan autonómico para Inglaterra

Londres, 22 sep (EFE).- El primer ministro británico, el conservador David Cameron, evalúa hoy con destacados miembros de su partido el plan autonómico para Inglaterra, después del recelo que el proyecto ha causado en las filas de la oposición laborista.

Tras el rechazo a la independencia en el referéndum escocés, Cameron dio a conocer unas propuestas destinadas a entregar más autonomía a otras regiones, como Gales e Irlanda del Norte, pero en especial a Inglaterra pues es la única de las cuatro naciones que forman el Reino Unido sin órgano legislativo.

Para abordar la "cuestión inglesa", según fuentes oficiales, Cameron ha reunido hoy en su residencia de Chequers, a las afueras de Londres, a varios diputados "tories" que en los últimos años han apoyado la necesidad de "devolver" también poderes a Inglaterra.

A Chequers han acudido el diputado John Redwood, antiguo ministro para Gales y más conocido por haber desafiado el liderazgo del exprimer ministro John Major, y el parlamentario Bernard Jenkins, partidario de un sistema más federal para el Reino Unido.

Aunque un portavoz del Partido Conservador dijo hoy a Efe que se trata de una reunión privada, se espera que a ella acuda también el exministro de Asuntos Exteriores William Hague, a quien Cameron ha encargado el estudio de una eventual autonomía de Inglaterra.

Según los analistas, esta cita es vista como un mensaje claro que el primer ministro quiere enviar al electorado inglés de que el Gobierno también protegerá los intereses de Inglaterra, después del compromiso de los principales partidos de darle más competencias a Escocia, especialmente en materia fiscal y servicios sociales.

Como manera de contener el auge independentista en Escocia, las tres principales formaciones británicas -conservadores, laboristas y liberaldemócratas- se comprometieron antes de la consulta a entregar más autonomía a Escocia si el electorado votaba por el "no".

Pero una vez constatado un claro triunfo del "no", el primer ministro consideró que la "devolución" de poderes a Escocia debía ir en paralelo a unos cambios autonómicos en todo el Reino Unido.

Sin embargo, los laboristas expresaron su descontento por este proyecto pues consideran que se trata de un asunto constitucional serio que debería ser evaluado primero por una convención.

Con un plan para Inglaterra, los laboristas perderían poder en el Parlamento de Londres ya que tienen cuarenta diputados de Escocia frente a sólo uno de los "tories".

Cameron es partidario de que los parlamentarios escoceses no voten en competencias que afectan exclusivamente a Inglaterra, así como los diputados ingleses no tienen voz en asuntos escoceses que corren a cargo del Parlamento de Edimburgo.

Redwood dijo hoy que algunos diputados conservadores sienten que "si Escocia va a tener más poder, nosotros necesitamos contar con nuestro propio Gobierno para equilibrar el reino".

El Parlamento escocés y las asambleas galesa y norirlandesa se encargan de legislar asuntos como medio ambiente, educación, agricultura o pesca, pero Inglaterra no tiene un organismo propio, por lo que todo está en manos del parlamento de Westminster.

Las ansias de los escoceses por un mayor control de sus asuntos ha provocado la reacción en otras naciones, como es el caso de Gales, cuyo ministro principal, Carwyn Jones, dijo hoy que la autonomía tenía que extenderse también a otras regiones.

"El futuro que hemos prometido para Escocia debe ser cumplido (...) pero no sólo autonomía para Escocia, autonomía en todos", declaró Jones durante el congreso anual del Partido Laborista que se celebra hoy en la ciudad inglesa de Manchester.

"Podemos tener un Reino Unido mejor y más justo con una estructura de Gobierno moderna", defendió el laborista Jones.

Por su parte, el portavoz en Gales del Partido Laborista, Owen Smith, calificó hoy de "truco de mal gusto" la propuesta de Cameron para Inglaterra por considerar que el único objetivo ha sido contener el malestar en las filas "tories".

"La descentralización no es un fin en sí mismo, pero puede ser un medio para un fin. Un medio para resucitar la fe en la política", agregó Smith.

Viviana García

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