Política

Aumento y descontrol de facciones armadas en Siria complica la solución política

Ginebra, 20 feb (EFE).- La multiplicación y el descontrol con el que actúan las facciones que luchan en la guerra civil de Siria hacen cada vez más difícil poner fin a este conflicto mediante una solución política, declaró hoy la comisión investigadora de la ONU para este país.

Cualquier intento de alto el fuego o de entablar un proceso político es cada vez más irreal debido a la expansión territorial del grupo yihadista Estado Islámico (EI), así como a la continua fragmentación de los grupos afiliados al Ejército Sirio Libre.

Bajo esa denominación se organizaron los primeros que empezaron a combatir en 2011 al régimen de Bachar al Asad, aún en el poder.

Así lo reconoce la comisión investigadora que trabaja desde ese año documentando las graves violaciones de los derechos humanos cometidos desde el estallido de la revolución en Siria, de la que se cumplirán cuatro años en marzo y que un año después se convirtió en una verdadera guerra civil.

La comisión, dirigida por el jurista brasileño Paulo Sergio Pinheiro, presentará hoy al Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York un informe que pasa revista a los crímenes sobre los que ha reunido evidencias y que, en muchos casos, constituyen crímenes de guerra y contra la humanidad.

El documento, que abarca el periodo de marzo de 2011 a enero de 2015, recalca también que el terreno ganado por el EI ha debilitado fuertemente la influencia del Consejo Nacional Sirio -la instancia política que ha buscado representar a la oposición siria- sobre el resto de grupos combatientes.

Asimismo, apunta a la responsabilidad indirecta del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas por sus repetidos fracasos en alcanzar un consenso que permitiera que los responsables de los atroces crímenes cometidos en Siria respondan por sus acciones.

Rusia, secundada por China, se ha opuesto sistemáticamente a cualquier resolución contra el Gobierno de Al Asad.

Esa situación ha permitido, según la comisión, "que los responsables continúen operando con impunidad".

"El que los responsables hayan cometido, durante cuatro años, crímenes que chocan a la conciencia de la humanidad nos hace preguntarnos sobre lo inadecuado de la respuesta de la comunidad internacional", señalan los comisionados en su informe.

Esta comisión, compuesta por cuatro juristas de renombre internacional apoyados por un equipo de investigadores puestos a disposición por la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos, se basó para preparar este último informe en más de 3.500 entrevistas con víctimas y testigos dentro y fuera de Siria.

En vista de que Al Asad les ha negado siempre acceso al país, las fuentes utilizadas han sido también fotografías, vídeos, imágenes de satélite, así como registros médicos y forenses.

De las evidencias reunidas, los comisionados han sacado en claro que una de las principales estrategias de las fuerzas gubernamentales ha consistido en sitiar áreas, sin importar que allí hubiese población civil, a las que dejaban sin agua, alimentos o suministros médicos.

Como lo han hecho las fuerzas oficiales, los grupos armados rebeldes también han torturado y ejecutado, en su caso a sospechosos de ser agentes del régimen.

A partir del momento en que los extremistas del EI y del Frente Al Nusra se consolidaron, el año pasado, los ataques suicidas y con coches bombas contra objetivos civiles aumentaron.

De manera general, el Gobierno centra sus esfuerzos en las ciudades y líneas de comunicación, mientras que los elementos rebeldes lo hacen en el interior del país, precisa el informe.

Asimismo, señala que a lo largo del conflicto, los hombres considerados en edad de luchar han sido atacados, asesinados, detenidos, desaparecidos o reclutados por ambas partes, incluso siendo niños.

En esta línea, la ONU ha estimado que el 85 por ciento de víctimas del conflicto -más de 210.000- han sido hombres.

En relación a los niños, se denuncia que el Estado Islámico "ha instrumentalizado y abusado de los niños a escalas nunca antes vistas" en el conflicto sirio.

Para ello ha creado especies de campamentos en las áreas bajo su control, donde se enseña a los niños a usar armas y se les entrena para que ejecuten ataques suicidas.

Con una población de unos 22 millones de habitantes cuando empezó el conflicto, 6,5 millones se han convertido en desplazados internos y más de tres millones han huido a alguno de los países vecinos.

De los que permanecen dentro del país -desplazados o no- 10,8 millones de personas necesitan ayuda humanitaria y 4,6 millones viven en zonas sitiadas militarmente o de muy difícil acceso.

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