Política

Ucrania acusa a los prorrusos de bombardear sus posiciones con armamento pesado

Kiev, 19 abr (EFE).- El mando militar ucraniano acusó hoy a las milicias prorrusas de bombardear sus posiciones con armamento pesado, como lanzaderas de misiles, que fue prohibido por los acuerdos de paz de Minsk de febrero pasado.

Los rebeldes utilizaron lanzaderas Grad y también piezas de artillería y morteros de más de 100 milímetro de calibre, armamento que debía haber sido retirado de la zona de separación de fuerzas.

Los ataques se produjeron en varias localidades de la región de Donetsk, el principal bastión insurgente, como Avdeévka y Shirókino, cerca del puerto de Mariúpol (mar de Azov).

También fueron martilleadas anoche con Grad las posiciones gubernamentales en la vecina región de Lugansk, ataques en los que resultaron heridos tres soldados, uno de ellos de gravedad, y dos civiles.

La tensión en la línea de separación ha ido en aumento durante los últimos días con acusaciones de violación de la tregua por ambas partes, especialmente en la zona del aeropuerto de Donetsk y en la estratégica localidad de Shirókino.

Shirókino se encuentra a orillas del mar de Azov, entre las ciudades de Novoazovsk, controlada por las milicias separatistas, y Mariúpol, de casi medio millón de habitantes, leal al Gobierno de Kiev.

Varios soldados ucranianos murieron esta última semana en combates con las milicias insurgentes, que acusan a Kiev de preparar una ofensiva para reconquistar Donetsk.

El pasado lunes los ministros de Exteriores de Ucrania, Rusia, Francia y Alemania acordaron la retirada de la zona de combate de tanques, vehículos blindados, morteros y "armas pesadas de menos de 100 milímetros".

No obstante, ambos bandos no han procedido a poner en marcha por el momento esa segunda fase del repliegue.

La aplicación de los acuerdos de paz se ha estancado en su aspecto político, ya que Ucrania aprobó una ley de autonomía para las zonas controladas por los separatistas, pero puso como condición la celebración de elecciones locales.

Kiev no considera legítimos a los actuales líderes rebeldes, que fueron elegidos en noviembre del pasado año tras unas elecciones separatistas respetadas, que no reconocidas, por Rusia y condenadas por la comunidad internacional.

Mientras, los separatistas acusan a Kiev de boicotear las negociaciones de paz y aducen que el no levantamiento del bloqueo económico, que incluye el impago de pensiones, a las zonas controladas por los rebeldes significa el reconocimiento de facto de su independencia.

Al respecto, el presidente ruso, Vladímir Putin, declinó aludir ayer a un posible reconocimiento ruso de la independencia de esos territorios, aduciendo que cualquier comentario por su parte "sería contraproducente", y precisó que Moscú actuará dependiendo de las circunstancias sobre el terreno.

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