Política

La polémica reforma de la ley electoral italiana, en la Cámara de Diputados

Roma, 26 abr (EFE).- La reforma de la ley electoral del Gobierno de Matteo Renzi llega mañana al Parlamento no exenta de polémica y con la amenaza de que desde la disidencia del gobernante Partido Demócrata (PD) se ponga en riesgo la estabilidad del Ejecutivo.

El propio Renzi advirtió este fin de semana a los disidentes de su partido de que lo que está en juego es el propio Ejecutivo, puesto que, según afirmó, si la reforma, conocida como "Italicum", no resulta aprobada, "el Gobierno cae".

Valoraciones sobre si el jefe del Gobierno quiere o no realmente hacer caer a su equipo no faltaron este fin de semana en los medios italianos, en los que se cruzaron cálculos sobre cuántos podrían ser realmente los disidentes "dem" (por el nombre del partido de Renzi).

Lo que la Cámara de Diputados comienza a discutir el lunes es el texto que contiene la primera gran reforma de calado del Gobierno de Renzi, la nueva ley electoral.

Renzi es contrario a la propuesta de nuevas enmiendas que sometan al texto a una cuarta lectura y posterguen, por consiguiente, su aprobación, y entre quienes pretenden revisar el texto están varios de sus propios compañeros de partido.

A las desafiantes palabras del primer ministro respondió el exsecretario del PD Pierluigi Bersani, quien se despachó el sábado con un "no somos un partido de patrón" y advirtió de que con la reforma planteada "se está cambiando el sistema, lo que merecería un poco de atención".

Bersani opina además que, sobre la reforma de la ley electoral, "no se ha llegado a aclarar bien qué está en juego" y que los cambios que contiene la propuesta del Gobierno apuntan a que en Italia se va hacia un sistema presidencialista "sin contrapesos".

El "Italicum" fue concebido como un sistema electoral español modificado, pero en la práctica poco o nada tienen que ver, y tiene como principal objetivo dar estabilidad a un país acostumbrado al tambaleo de sus Gobiernos.

Será un sistema en el que el número de escaños será asignado proporcionalmente al número de votos recibidos y calculado sobre base nacional y no regional.

Entre otras cosas, prevé un total de cien circunscripciones electorales y no contará con un sistema de listas cerradas sino que solo los cabeza de lista estarán bloqueados, exigencia del ex primer ministro, el conservador Silvio Berlusconi, líder de Forza Italia (FI, oposición) y principal crítica de la minoría del PD.

También prevé una doble vuelta ya que, si ninguna coalición consigue el 40 % de los votos en la primera ronda, las dos principales listas concurrirán en una segunda votación.

El texto ha sido diseñado para ser aplicado únicamente a la Cámara de los Diputados, ya que Renzi se ha propuesto suprimir el Senado como órgano legislativo.

Varios diputados demócratas, integrantes de varias alas críticas del partido, no comparten algunos de los cambios propuestos y exigen la introducción de modificaciones, como, por ejemplo, que se pueda elegir a los cabezas de lista.

Una votación interna del partido celebrada el pasado 16 de abril se saldó con un apoyo al "Italicum", pero de los 310 diputados del PD 120 optaron por no votar.

El socialdemócrata cuenta con el apoyo de alrededor de 380 escaños de los 630 existentes en la Cámara y de aquellos 307 son del PD.

Últimos recuentos de los rebeldes del PD indican que podrían ser en realidad no más de una docena los que votarían contra la reforma, aunque no está claro cuántos votarían "no" en un sufragio que permitiera esconderse tras el voto secreto.

Ya se sabe que Renzi apoya ir al final a un voto de confianza sobre el "Italicum", lo que impediría precisamente el temido sufragio secreto y los ataques de los conocidísimos "francotiradores" de la política italiana.

Así se denomina en la práctica de este país la actitud de algunos correligionarios de partido que primero dicen sí al líder y luego votan lo que quieren amparados en el anonimato.

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