Política

El Gobierno de Renzi afronta sus días más difíciles con el voto de la ley electoral

Roma, 29 mar (EFE).- El primer ministro Matteo Renzi afronta desde hoy sus días más difíciles después de la decisión de aprobar mediante un voto de confianza la nueva ley electoral, lo que ha provocado duras reacciones desde su grupo, el Partido Demócrata (PD), y la oposición.

El mismo Renzi resumía ayer con un "tuit" la complicada situación de su Gobierno: "La Cámara (de los diputados) tiene el derecho de mandarme a casa si quiere. El voto de confianza sirve para esto. Mientras estoy aquí yo, voy a probar a cambiar Italia".

Renzi dispuso que el voto final para aprobar la nueva Ley electoral, llamada "Italicum", se realizaría con el sistema de la confianza, algo muy utilizado en Italia para evitar que se complique y alargue el debate parlamentario con la votación de numerosas enmiendas.

Pero sobre todo porque el voto así no es secreto y existe menos posibilidades de que se produzcan los llamados "francotiradores", es decir, aquellos que no votan como dicta el partido.

La ley electoral, con este complicado sistema, se votará en tres veces y hoy será la primera votación relativa a algunos artículos del proyecto de ley.

Mañana, jueves, se celebrarán otras dos votaciones y el voto final sobre la totalidad de la ley se prevé que será la próxima semana, aunque aún no hay fecha.

Según las cuentas que hace la prensa italiana, no se cree que el Gobierno de Renzi tenga problemas para pasar el voto de confianza, pero quedan dudas sobre todo después de las declaraciones de ayer de algunos diputados del PD.

El exsecretario del PD Pierluigi Bersani anunció que no votará la confianza al Gobierno: "Pienso como Roberto Speranza (dimisionario portavoz en la Cámara de los diputados). Un Gobierno no pone un voto de confianza sobre la democracia".

Lo mismo anunciaron otros diputados del PD como Gianni Cuperlo, Alfredo D'Attorre, Stefano Fassina, Giuseppe Civati y el expresidente del Gobierno Enrico Letta. Seis votos menos declarados para Renzi desde su propio partido al que se podrían sumar otros disidentes.

Además, a pesar de que el sistema "Italicum" había sido concebido en las reuniones entre Renzi y el líder del opositor Forza Italia, Silvio Berlusconi, el "exCavaliere" tampoco votará la ley que él mismo diseñó.

El clima de tensión que se vive en estos días quedó escenificado ayer en la Cámara de los diputados cuando tras el anuncio del voto de confianza se levantó una dura protesta por parte de los partidos de la oposición.

Desde los escaños del "Movimiento 5 Estrellas" llegaron insultos a la presidenta de la Cámara, Laura Boldrini, y otros diputados lanzaron crisantemos al grito de que había "muerto la democracia".

Mientras tanto, Renzi, en una entrevista emitida anoche por el telediario del canal público "RAI1", defendió esta decisión al asegurar que "no hay nada más democrático que el voto de confianza".

"Si pasa, el Gobierno sigue, si no se va a casa. No hay nada más democrático que quien corre peligro por defender sus propias ideas. Ha llegado la hora del valor y no de quedarse pegado a la silla", afirmó Renzi.

El Italicum comprende un nuevo sistema de listas cerradas, un premio para la mayoría más votada del 15 % adicional y que en ningún caso podrá superar el 55 % de los escaños, así como una posible segunda vuelta en el caso de que ninguna coalición electoral consiga el 37 % de los votos en la primera ronda.

También pone un límite del 4,5 % de los votos para entrar en el Parlamento a los partidos políticos que se presenten en coalición con otros grupos y del 8 % a los que acudan en solitario.

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