Política

Podemos llegó a negociar la renuncia a las subvenciones a cambio de cuatro grupos

Carolina Bescansa, mano derecha de Pablo Iglesias. Imagen: EFE

Apenas quedan unas horas para que se cierre el plazo de inscripción de grupos parlamentarios en el Congreso, y este martes coinciden dos diarios ideológicamente opuestos, El País y La Razón, para poner el acento en la "teatralización" y "escenificación" de Podemos y "su pulso con el PSOE", en una negociación de la que se ha sabido, quedó paralizada por parte de la formación morada cuando se comprometió a renunciar a una serie de prerrogativas a cambio de tener cuatro grupos en la Cámara Baja. Iglesias acusa al PSOE de preferir un pacto con la derecha.

Cuenta este martes el diario La Razón como Pablo Iglesias se quedó fuera del pacto de la Mesa del Congreso porque no consiguió que sus tres formaciones aliadas -En Marea, Compromís y En Comú Podem- tuvieran grupo propio. Según este diario, para "camuflar este fracaso", Iglesias "teatralizó su enfado contra los partidos del bunker", acusando a Albert Rivera y a Pedro Sánchez.

Con esta actuación, insiste el diario madrileño, Iglesias intentaba "zanjar la petición de sus aliados y trataba de pasar página a la polémica". Pero la paz política duró poco. De inmediato, Ada Colau, en nombre de En Comú Podem, dejaba claro que no tenía intención de renunciar a su grupo parlamentario. Después se sumaba Compromís. Mónica Otra volvía a la tesitura de alcanzar un acuerdo que diera satisfacción a estas reivindicaciones.

Un compromiso de renuncia que no llegó

Ante esta situación reivindicativa, Iglesias intentó un acuerdo de negociación con la Mesa del Congreso. Intercambió conversaciones y mensajes con sus interlocutores, y dejaba claro que no tenía ninguna intención de renunciar a los cuatro grupos en la Cámara Baja. En ese momento entra en escena Carolina Bescansa. A las nuevas reuniones asisten Rafael Hernando (PP), Miguel Gutiérrez (Ciudadanos), y Antonio Hernando en representación del Partido Socialista. En las conversaciones, Bescansa insistía en un grupo para cada candidatura vinculada a Podemos. La situación se encuentra bloqueada, hasta un momento determinado en el que -narra La Razón- Bescansa pone sobre la mesa la renuncia a las prerrogativas en materia de subvenciones. En este punto, PP, PSOE y Ciudadanos consideran la petición de Podemos, que no se encuentra dentro del Reglamento. No obstante pusieron una condición al acuerdo: que Bescansa detallara todo por escrito.

Pero el compromiso de Podemos nunca llegó a la Mesa. Y el pacto no se pudo cerrar. La dirección de Podemos no pudo imponer a sus aliados su renuncia, y aún menos por escrito. Ninguno de sus aliados quiso renunciar a las subvenciones ni tampoco a las prerrogativas de los grupos. Bescansa deja de ir a las reuniones y desde ese momento Iglesias asume otro papel y culpa a PP, PSOE y Ciudadanos, en lo que La Razón llama una "sobreactuación para que sus aliados bajaran la presión y camuflar su debilidad", y El País interpreta como "la escenificación de un pulso con el PSOE hasta el último momento".

Las opciones de Iglesias

Según el diario de Prisa, La alternativa más probable, la que defiende el propio Iglesias es la conformación de una especie de grupo "confederal" en el que las distintas alianzas pueden colaborar; o lo que es lo mismo, un único grupo en el que se repartirían el poder las cuatro coaliciones emulando el modelo de Izquierda Plural en la pasada legislatura.

La segunda opción pasa por separar el grupo en dos, 42 para Podemos, 27 para los aliados; y un tercer escenario, la diáspora de sus diputados en el mixto o con otras fuerzas, expone La Razón. Todavía este martes, tampoco está resuelto el futuro de los cuatro diputados de Compromís, integrados en la candidatura de Compromis-Podemos, que amagaron con irse al Grupo Mixto si no logran grupo propio.

Este martes, Podemos presenta, acompañado de los portavoces de sus confluencias, su petición de cuatro grupos parlamentarios en el Congreso de los Diputados, es decir, el de la formación morada (que tiene 42 escaños) y los de En Marea (6), En Comú Podem (12) y Compromís-Podemos (9).

Según fuentes del partido, los portavoces de En Marea, En Comú Podem y Compromís-Podemos también acuden a formalizar esta petición a la Mesa del Congreso. El plazo finaliza este martes a las 20.00 horas.

Podemos ha querido apurar hasta última hora para solicitar los cuatro grupos parlamentarios en la Cámara Baja, una petición que, todo parece indicar, no aceptará la Mesa del Congreso.

Esto es así porque en uno de los artículos del Reglamento del Congreso, en concreto en el 23, se especifica que "en ningún caso pueden constituir Grupo Parlamentario separado diputados que pertenezcan a un mismo partido. Tampoco podrán formar Grupo Parlamentario separado los diputados que, al tiempo de las elecciones, pertenecieran a formaciones políticas que no se hayan enfrentado ante el electorado".

Por este artículo se entiende que tanto En Marea como En Comú Podem y Compromís-Podemos no podrían obtener grupos separados ya que en los comicios del 20 de diciembre hicieron campaña conjuntamente en sus respectivas comunidades.

Aun así, hoy los portavoces de estas confluencias quieren solicitar a la Mesa agrupaciones separadas. Por parte de En Comú Podem acudirá Xavier Domènech; por En Marea, Alexandra Fernández, y por Compromís-Podemos irá Joan Baldoví.

Además, todos ellos serán recibidos por el rey Felipe VI por separado en Zarzuela esta misma semana, en la ronda de contactos iniciada por el Monarca.

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Beltenebrós
A Favor
En Contra

Enrique Riobóo, máximo responsable de Canal 33, conoció a Pablo Iglesias durante las protestas del 15-M en la Puerta del Sol. De aquellos primeros encuentros acabó surgiendo La Tuerka, el programa de televisión con el que el hoy líder de Podemos empezó a convertirse en una figura clave para la extrema izquierda española.

El éxito de La Tuerka contrasta con las sombras de la gestión de Pablo Iglesias al mando de dicho proyecto. Por un lado están las dudas sobre la financiación extranjera que está investigando la UDEF. Por otro lado, están los pagos "en negro" que, según Riobóo, estaban a la orden del día.

Pero la cosa no acaba aquí. Y es que el antiguo socio del líder de Podemos también quiere denunciar las condiciones laborales que soportaba el equipo de La Tuerka. Según el responsable de Canal 33, "Pablo manejaba unos ingresos muy altos, pero los trabajadores no podían decir lo mismo, puesto que para él eran poco más que una herramienta".





Riobóo recuerda que Iglesias llegaba a "bromear" sobre la retribución que recibían quienes participaban en el programa: "Les vacilaba diciendo que eran voluntarios y que, por tanto, no deberían cobrar ni un euro... Aunque se reía para quitarle hierro al asunto, el ambiente no era bueno".

De hecho, el autor de La cara oculta de Pablo Iglesias (Editorial Vivelibro) recuerda que "en las actas de las reuniones del equipo del programa están recogidas diversas quejas de los trabajadores por la situación que estaban atravesando... ¡y eso que no sabían el dineral que manejaba Iglesias!".

Enrique Riobóo apunta que "el sueldo de un cámara de La Tuerka apenas alcanzaba los 25 euros por programa, lo que apenas serían unos 100 euros al mes. A los productores les repartía algo más, pero hablamos también de cantidades muy bajas: 50 euros por programa...".

"Un explotador con la cara muy dura"

Riobóo no ahorra calificativos para denunciar las condiciones laborales que sufrían los trabajadores del programa de Pablo Iglesias: "Le describiría como un explotador, un explotador con la cara muy dura que se llenaba los bolsillos mientras tenía esclavizado a su equipo de La Tuerka".

El empresario audiovisual denuncia que el político comunista "se quedaba con el 85% de todos los ingresos que conseguía para La Tuerka. La inmensa mayoría del dinero que entraba en el programa acababa en sus manos".

Sarah Bienzobas, figura clave

"El dinerito lo repartían en sobres. De eso se encargaba Sarah Bienzobas, que ahora está colocada en el Ayuntamiento de Madrid", apunta el máximo responsable de Canal 33. Nacida en 1985 y vinculada al movimiento okupa a través de su participación en el Centro Social Seco, esta joven madrileña apenas declaró ingresos de 1.600 euros en 2013:

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Enrique Riobóo, máximo responsable de Canal 33, conoció a Pablo Iglesias durante las protestas del 15-M en la Puerta del Sol. De aquellos primeros encuentros acabó surgiendo La Tuerka, el programa de televisión con el que el hoy líder de Podemos empezó a convertirse en una figura clave para la extrema izquierda española.

El éxito de La Tuerka contrasta con las sombras de la gestión de Pablo Iglesias al mando de dicho proyecto. Por un lado están las dudas sobre la financiación extranjera que está investigando la UDEF. Por otro lado, están los pagos "en negro" que, según Riobóo, estaban a la orden del día.

Pero la cosa no acaba aquí. Y es que el antiguo socio del líder de Podemos también quiere denunciar las condiciones laborales que soportaba el equipo de La Tuerka. Según el responsable de Canal 33, "Pablo manejaba unos ingresos muy altos, pero los trabajadores no podían decir lo mismo, puesto que para él eran poco más que una herramienta".





Riobóo recuerda que Iglesias llegaba a "bromear" sobre la retribución que recibían quienes participaban en el programa: "Les vacilaba diciendo que eran voluntarios y que, por tanto, no deberían cobrar ni un euro... Aunque se reía para quitarle hierro al asunto, el ambiente no era bueno".

De hecho, el autor de La cara oculta de Pablo Iglesias (Editorial Vivelibro) recuerda que "en las actas de las reuniones del equipo del programa están recogidas diversas quejas de los trabajadores por la situación que estaban atravesando... ¡y eso que no sabían el dineral que manejaba Iglesias!".

Enrique Riobóo apunta que "el sueldo de un cámara de La Tuerka apenas alcanzaba los 25 euros por programa, lo que apenas serían unos 100 euros al mes. A los productores les repartía algo más, pero hablamos también de cantidades muy bajas: 50 euros por programa...".

"Un explotador con la cara muy dura"

Riobóo no ahorra calificativos para denunciar las condiciones laborales que sufrían los trabajadores del programa de Pablo Iglesias: "Le describiría como un explotador, un explotador con la cara muy dura que se llenaba los bolsillos mientras tenía esclavizado a su equipo de La Tuerka".

El empresario audiovisual denuncia que el político comunista "se quedaba con el 85% de todos los ingresos que conseguía para La Tuerka. La inmensa mayoría del dinero que entraba en el programa acababa en sus manos".

Sarah Bienzobas, figura clave

"El dinerito lo repartían en sobres. De eso se encargaba Sarah Bienzobas, que ahora está colocada en el Ayuntamiento de Madrid", apunta el máximo responsable de Canal 33. Nacida en 1985 y vinculada al movimiento okupa a través de su participación en el Centro Social Seco, esta joven madrileña apenas declaró ingresos de 1.600 euros en 201.

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