Política

Barcelona impulsa el primer código ético municipal de obligado cumplimiento

Barcelona, 29 mar (EFE).- El Ayuntamiento de Barcelona impulsa el primer código ético de un consistorio de España de obligado cumplimiento y con un carácter punitivo.

El teniente de alcalde de Derechos de Ciudadanía, Participación y Transparencia, Jaume Asens, y el gerente de recursos, Joan Llinares, han presentado hoy el primer borrador de Código Ético y de Conducta del Ayuntamiento de Barcelona, que el gobierno de la alcaldesa Ada Colau quiere que el pleno apruebe antes de verano.

El código ético propuesto afectaría a más personas que las leyes de transparencia catalana y española, ya que, en concreto, en estos momentos obligaría a 412 electos y cargos directivos de la organización municipal barcelonesa, incluidas sus empresas, institutos y fundaciones.

Esta primera propuesta de texto de 'Código ético y de conducta' fija unas normas específicas a los conflicto de intereses, de las que se destacan, entre otros, que las personas sujetas a su cumplimiento deberán abstenerse de participar de cualquier asunto en el que pueda considerarse que concurren intereses privados que afecten a la consecución de los intereses públicos.

Entre otras normas, el código prevé que estos cargos públicos deban hacer una declaración de incompatibilidades, bienes y actividades, tanto al inicio como al final del mandato.

También que cuando cesen de su cargo en el ayuntamiento tendrán que esperar dos años para poder prestar servicios en entidades privadas afectadas por decisiones en las que hayan participado, para evitar las llamadas "puertas giratorias", contra las que en estos momentos no se puede "hacer nada", ha destacado el gerente de recursos, Joan Llinares, en la explicación del anteproyecto.

Electos y directivos tampoco podrán participar en los procesos de contratación pública en los que concursen empresas a las que han estado vinculados en los dos últimos años o personas con las que mantengan una vinculación de parentesco hasta de cuarto grado.

Esta prohibición no afecta a los cargos de confianza, 92 en estos momentos, que tienen su propia regulación y que nunca alcanzan la condición de empleado o funcionario municipal.

El teniente de alcalde de Derechos de Ciudadanía, Participación y Transparencia, Jaume Asens, ha asegurado que este código ético es "un paso decisivo en la regeneración democrática de las instituciones" y ha expresado su esperanza en que sea "un cortafuegos en defensa del bien común y contra las corruptelas en la función publica".

Asens ha destacado el carácter pionero en España de esta iniciativa y la voluntad de que el Ayuntamiento de Barcelona sea "referente" y "punta de lanza lucha de las buenas prácticas y la lucha contra la corrupción", para que "otras administraciones hagan códigos características similares".

El teniente de alcalde ha explicado que el anteproyecto de código ético ha sido trasladado hoy mismo al resto de grupos municipales para que hagan sus sugerencias de cara al proyecto inicial que se someterá a la aprobación del pleno.

Por su parte, el gerente de Recursos, Joan Llinares, ha subrayado que el Código Ético y de Conducta del Ayuntamiento de Barcelona tiene la característica de ser "norma de obligado cumplimiento" y el hecho de que su incumplimiento tenga una respuesta punitiva, lo que le otorgará una fuerza que no tienen los códigos de adhesión voluntaria.

Llinares también ha destacado que integra al máximo personal posible (412 personas), en vez de ajustarse a las leyes de transparencia que solo afectan a electos y personal directivo (70 personas, en el caso del Ayuntamiento de Barcelona).

De los 18 artículos en que se estructura el anteproyecto, Llinares ha destacado la definición del conflicto de intereses y la creación de una estructura administrativa propia que garantizará que la aplicación del código sea un objetivo permanente (Gestor Ético y Comité Ético).

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