Política

Errejón, fuera de foco

Madrid, 12 feb (EFE).- Poco más de dos años han sido suficientes para que Podemos deje de ser el mismo partido del primer Vistalegre, con una foto fija en la que Íñigo Errejón, aunque sigue en la dirección, ni sale y puede que ni se le espere.

Con una cara que era todo un poema, el que hasta ahora ha sido el "número dos" del partido, ha subido al escenario intentando corear las consignas de "unidad, unidad" repetidas machaconamente en las gradas, y trataba de hacerlo con una convicción que no reflejaba su mirada.

Al lado de Pablo Echenique, el segundo consejero de la dirección más votado, Errejón y su proyecto de "Recuperar la ilusión" ha quedado fuera de foco. Del todo.

Si en 2014 fue fotografiado al lado de Iglesias y junto a Carolina Bescansa, Luis Alegre y Juan Carlos Monedero, los cinco fundadores de Podemos, hoy Errejón aparecía orillado, alejado de la foto ganadora: Iglesias, entre Irene Montero y Rafael Mayoral.

Bescansa es otra de las grandes ausentes, que en esta guerra entre Iglesias y Errejón decidió no formar parte de ninguna candidatura, y tampoco está ya Luis Alegre, que en este pulso llegó incluso a acusar al equipo del reelegido secretario general de ser un grupo de "conspiradores".

Monedero es otro de los que ya no está en la foto de Vistalegre II, pero él sí que no ha perdido ni un ápice de su peso y de su influencia permanente sobre Pablo Iglesias.

Nada volverá a ser lo mismo después de este cónclave en el que no solo Podemos no se ha roto, aunque la amenaza ha sido real, sino que Iglesias ha recuperado el trono con una fuerza arrolladora al revalidar su liderazgo a la Secretaría General con el 89,03 por ciento de los votos de los inscritos.

Pero no solo eso, sino que su candidatura al Consejo Ciudadano Estatal ha conseguido más de la mitad de los 62 miembros y no ha perdido ninguna votación de los documentos.

Una victoria indiscutible que deja a Errejón desarmado, por más que éste haya insistido después en hacer valer la "pluralidad" salida de las urnas, y con su futuro político dentro de Podemos en manos de lo que decida la nueva dirección.

Si ayer a la plaza de Vistalegre le costaba vibrar con Podemos, hoy la fuerza del triunfo de Iglesias ha logrado ser bastante contagiosa y en las gradas se ha llegado a ver mucha más emoción que en la jornada inaugural.

Pero el mensaje que se escuchaba era el mismo, sin parar: "unidad, unidad, unidad".

Otra vez, los que se han llevado los aplausos más sonoros han sido Miguel Urbán, que mete a sus anticapitalistas en la nueva dirección con dos consejeros, y el diputado y jornalero Diego Cañamero -en la lista de Iglesias-, que hoy también ha vuelto a poner en pie a la concurrencia.

Aunque este Vistalegre II quiere echar el telón con una imagen de unidad y fraternidad, pasará a los libros como el que provocó que a Iglesias y a Errejón se les "rompiera" el amor, igual de tanto usarlo, como cantaba la Jurado, pero siempre les quedará L'Estaca de Lluís Llach para intentar recomponer las piezas rotas.

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