Política

Renzi y sus críticos mantienen su división y pugnan por el liderazgo del Partido Demócrata italiano

Roma, 12 feb (EFE).- El secretario general del Partido Demócrata italiano (PD), el ex primer ministro Matteo Renzi, aclarará mañana sus intenciones ante la plana mayor de la formación, entre ellos numerosos de sus críticos que hoy reclamaron un nuevo liderazgo.

El PD celebrará el lunes una reunión de su dirección nacional que comenzará a partir de las 13.30 GMT y que los analistas consideran de gran trascendencia para el partido en el Gobierno, el mayor de centroizquierda del país.

Tras los mil días de Renzi en el Ejecutivo, que concluyeron por su fallido intento de cambiar la Constitución, la situación que el partido airea es de gran división entre una mayoría "renziana" y una minoría crítica y a la izquierda del político florentino. Mañana estos dos polos se verán nuevamente las caras.

La práctica totalidad de los comentarias políticos dan hoy por sentado que mañana Renzi presentará su dimisión como líder para satisfacer a sus oponentes y correligionarios anticipando un congreso para elegir un nuevo secretario general.

De este modo Renzi, en ese cargo hasta diciembre de 2016, podría presentar un proyecto político para confrontarlo con el de sus críticos y, en caso de imponerse en unas hipotéticas primarias, revalidar su liderazgo y dar un nuevo salto al Gobierno de Italia.

"L'Unita", medio vinculado históricamente al PD, plantea hoy que el escenario más posible es que Renzi presente su dimisión, convoque un congreso el próximo abril y fuerce el adelanto de unas elecciones generales, que podrían celebrarse en septiembre.

No obstante, sus verdaderas intenciones no se conocerán al menos hasta mañana, cuando según un comunicado, la dirección del PD hablará sobre el asunto y "debatirá claramente, a la cara, de todo y en riguroso directo".

En la víspera de esa reunión, muchos de los contrarios a Renzi se dieron cita en el pequeño municipio toscano de Cintoia, desde donde reclamaron un congreso del PD reflexivo, "verdadero" y en el que participe toda la militancia.

La minoría crítica rechaza las elecciones anticipadas y aspira a dotar al partido de una nueva dirección y un nuevo proyecto mientras el actual primer ministro, Paolo Gentiloni, agota la legislatura, que concluirá formalmente en febrero de 2018.

Los rostros visibles del ala crítica son los diputados Pierluigi Bersani, Gianni Cuperlo, Francesco Boccia, y los presidentes de las regiones de Apulia (sur), Michele Emiliano, y de Toscana (centro), Enrico Rossi.

Emiliano, que aspira a dirigir el PD, dijo que la dimisión de Renzi como secretario es "inevitable" tras un varapalo como el del referéndum y por el que dimitió como primer ministro, a la vez que pidió un congreso sosegado que permita presentar diversos programas.

Recalcó que también las corrientes que apoyan al ex primer ministro "saben que no puede continuar liderando el partido" y aseguró que "una campaña electoral hecha en base a la imagen de Renzi sería una ruina para el partido".

Boccia, por su parte, pidió un "congreso de verdad" que nombre a un secretario que "no ejerza como dueño del PD sino que tenga como primer deber escuchar a todos".

El diputado Roberto Speranza ha señalado recientemente al diario "La Repubblica" que, en caso de que Renzi orqueste un "congreso relámpago", el PD sufriría una escisión, algo que también ha vaticinado el ex primer ministro Massimo D'Alema.

El vicesecretario del PD, Lorenzo Guerini, aseguró hoy que mañana Renzi "dirá en un modo claro la perspectiva que pretende proponer al partido y al país" y llamó a los críticos a "abandonar la táctica del desgaste" porque, con ella, perjudican sobre todo al partido.

Mientras Renzi y la minoría debaten el futuro de su partido, la petición de adelantar las elecciones generales en Italia siguen llegando desde las principales fuerzas políticas, entre ellas el Movimiento Cinco Estrellas o la ultraderechista Liga Norte.

Para ello, tal y como ha pedido el jefe del Estado, Sergio Mattarella, el Parlamento deberá homogeneizar de alguna manera las dos leyes electorales que imperan actualmente en Italia, distintas para la Cámara de los Diputados y el Senado.

Algo en lo que los partidos tampoco se ponen de acuerdo y para lo que han presentado 18 proyectos diferentes, diez de ellos firmados por miembros de distintas facciones del PD.

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