Política

Mujeres, novias y ex de Pablo Iglesias: el debate sobre el machismo regresa a Podemos

  • Estos dardos no entienden de izquierdas o derechas: Ana Botella los sufrió
  • El líder morado señaló a la exalcaldesa como "esposa de Aznar"
Irene Montero y Pablo Iglesias. Imagen: Archivo.

Podemos quiere feminizar la política y para ello ha ascendido a Irene Montero como portavoz en el Congreso de los Diputados, una medida que ha vuelto a poner sobre la mesa el machismo político en España. ¿Un ascenso por sus méritos políticos o fruto de su relación con el líder de Podemos? Portadas caracterizándola como la "Yoko Ono del partido morado" (número 1782 de la revista Tiempo) y artículos diseccionando "el tabú de la relación sentimental" entre Montero y su jefe, el secretario general Pablo Iglesias, hacen que la sociedad se plantee esta cuestión, discutiendo si es un problema real o una campaña orquestada para cosechar réditos electorales.

La clave del problema estriba en si se considera a las mujeres como protagonistas políticas o no. Tal y como escribía la propia Montero poco antes de Vistalegre II (cuando, precisamente, arreciaron las críticas ), "el machismo nos castiga y agrede cuando las mujeres decidimos y somos protagonistas, cuando decimos 'venimos para quedarnos'". El salto conceptual parece claro: pasar de ser objeto a sujeto.

No es la primera vez que los cuadros de Podemos se enfrentan a estas acusaciones: a finales de año, Teresa Rodríguez denunciaba que había sufrido una agresión machista por parte de un empresario andaluz. El caso más paradigmático no es ese, si no el de Tania Sánchez, a la sazón última ex de Iglesias y que pasó desde las filas pablistas a las errejonistas.

El pasado septiembre y en un mensaje al alimón, la diputada nacional ex de IU y Rita Maestre (portavoz municipal del Ayuntamiento de Madrid y a quien a su vez también se la relacionó con Íñigo Errejón) eran claras:  "No somos novias o exnovias de, somos mujeres, seres con decisión propia. No necesitamos que un hombre nos lance o conduzca, tomamos nuestras decisiones y sabemos defendernos solas. A veces acertamos, otras nos equivocamos, pero lo hacemos nosotras".

Ambas recalcaban que "se ha acabado el tiempo del monopolio político masculino, pero todavía cuesta aceptarlo". "La política no es el cortijo de los hombres, las mujeres no venimos de invitadas", zanjaban.

Cinco meses después, la cuestión rebrota ahora con Montero, quién no dudó en enfrentarse con El País y El Mundo por el tratamiento de su nueva responsabilidad. En el primer caso, Rubén Amón no duda en dedicarle un segundo artículo para señalar que Montero ha lanzado "una campaña de victimismo machista al tiempo que asume los poderes de Errejón en la bicefalia con Iglesias".

Amón, de hecho, afea que Podemos se queje pero a la vez adopte una estrategia parecida en el 'caso Nóos', al indicar que la infanta Cristina de Borbón se había mimetizado con su marido, Iñaki Urdangarin. El columnista va todavía más allá, al identificar a Montero con Lady Macbeth, cuya ambición llevó al trono al personaje de Shakespeare. "Que se parezca a Iglesias en el discurso, en los gestos, no quiere decir que se haya mimetizado con él. Podría haber sucedido lo contrario", termina.

La portavoz podemita también se ha enfrentado con Jorge Bustos, de El Mundo, por insinuar éste que actúa con ventrílocua de Iglesias.

Sea machismo político o campaña de la propia Montero o, incluso, una mezcla de ambas, la discusión sobre este hipotético machismo político español ha vuelto a surgir. 

¿Izquierda o derecha?

No obstante, esta lacra no distingue de siglas ni de bandos políticos, no se circunscribe a izquierdas o derechas. Si ahora lo sufre Podemos, hace bien poco lo padeció el PP, por poner los extremos más alejados. El paradigma de Ana Botella lo ejemplifica, ya que la exalcaldesa madrileña nunca pudo escapar de la sombra de ser la "señora de Aznar", algo que a su juicio era "un machismo de los más antiguos, de otras épocas".

Allá por 2012, la exregidora capitalina recordaba en Onda Cero que ella tuvo "la inmensa suerte no sólo de estudiar una carrera, sino de hacer unas oposiciones al Cuerpo de Administradores Civiles del Estado", su pasaporte a la independencia real. "La independencia sólo es de verdad si hay independencia económica", subrayó, además de recordar que ella fue la sostenedora de José María Aznar durante el primer año de matrimonio, cuando el expresidente aún terminaba sus estudios.

Este tema persiguió al PP durante muchos años y, prueba de ello, el propio Iglesias definía en 2014 a Botella como "una mujer cuya única fuerza proviene de ser esposa de su marido y de los amigos de su marido". Estas declaraciones dan fe de la fina línea que separa víctimas y victimarios cuando la vara de medir es el machismo político. 

En cualquier caso, y ya obviando el examen sobre si es machismo o campaña, lo que está claro es que la arena pública sí sufre esta lacra, como la hemeroteca recuerda. Ministros (como Fernández Díaz y Méndez de Vigo, ambos del PP) deseando que el 'caso Torbe' no interfiriera con La Roja; la polémica del debate entre Miguel Arias Cañete y Elena Valenciano en las europeas de 2014; Albert Rivera declarando en 2015 que "los hombres tenemos que ser los que abanderemos"; o el socialista Emiliano García-Page admitiendo en 2014 que no sabía si María Dolores de Cospedal sabía usar "la aspiradora" son claros ejemplos de que el machismo no distingue de partidos.

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Comentarios 2

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ía
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Es de vergüenza. La que "LE HACE LOS RECAOS" ahora, ascendida con el dedazo del MACHO ALFALFA... La que ya no le hace los recaos, al GALLINERO...

Qué asco, qué asco, qué asco.

Puntuación -3
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ía
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Es de vergüenza. La que "LE HACE LOS RECAOS" ahora, ascendida con el dedazo del MACHO ALFALFA... La que ya no le hace los recaos, al GALLINERO...

Qué asco, qué asco, QUÉ ASCO..

Puntuación -4
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