Política

La pareja feliz

Pablo Iglesias e Irene Montero se abrazan en Vistalegre II. Imagen: EFE

Pocas escenas te reconcilian tanto con la vida como la de dos enamorados expresando su pasión. La semana pasada saltó a los digitales un escueto vídeo en el que Pablo Iglesias e Irene Montero delataban su amor.

Unos pocos segundos de imágenes robadas en la barra de un bar que constituyen la prueba fehaciente de un secreto a voces que sus protagonistas se habían esforzado hasta el denuedo en mantener a salvo de miradas indiscretas. Tanto era así que, en el núcleo duro de la formación morada, se había extendido una suerte de "omertá" frente a los periodistas ante cualquier cuestión que tuviera que ver con la relación del líder morado con su directora de gabinete.

La imagen de la pareja feliz corrió como la pólvora en las redes al coincidir en el tiempo con los cambios operados en el grupo parlamentario de Unidos Podemos, consecuencia de la victoria pablista de Vistalegre 2. Una reestructuración lógica, a juicio de los vencedores, y una purga en toda regla, en expresión "sotto voce" de los vencidos.

Su representación mas gráfica fue el movimiento de escaños escenificado en el Congreso de los diputados. Por una parte, la humillante relegación a la tercera fila del hemiciclo de Íñigo Errejón, otro hora uña y carne con Pablo Iglesias, para cederle el asiento a su vera a Irene Montero. Al mismo tiempo, Tania Sánchez, ex pareja de Iglesias, escalaba hasta el gallinero mientras que Rafael Mayoral, el hombre que presentó en su día a Irene y a Pablo, ganaba posiciones al ocupar el escaño en la tercera fila en el que se sentaba Carolina Bescansa, quien era "degradada" al tendido cuatro al ser sustituida por Txema Guijarro como secretario general del Grupo.

El baile de asientos, fruto de los cambios en el organigrama del partido, tenía su más polémica guinda en la designación de Montero como nueva portavoz de la formación morada en el Congreso. Polémica al tratarse precisamente de la novia del líder. Iglesias se arriesgaba a infringir esa norma universal que aconseja que "donde mores no enamores" o esa otra más soez que indica lo que no debes hacer en materia sexual "donde tengas la olla".

El mismo día en que Pablo e Irene eran cazados besándose en aquel bareto próximo a las Cortes trataba yo de explicarle a una destacada miembro del sector pablista los inconvenientes que veía en la designación de Montero como portavoz parlamentaria, inconvenientes incluso para la propia portavoz morada. Intenté que entendiera la posición de debilidad en que la situaba el hecho de que fuera la pareja sentimental de su recién reforzado jefe de filas y cómo esa circunstancia sería, mas pronto que tarde, utilizada contra ella por sus detractores y rivales políticos dentro o fuera del partido.

Se lo contaba cuidando mis palabras al advertir que mi interlocutora estaba más interesada en hallar en el argumento algún sesgo machista, que desde luego no logró encontrar, que en comprender los riesgos reales de lo que le estaba explicando. Creo que ni me escuchó cuando le pronostiqué que, al menor fallo de Irene Montero en su nueva función, ella vería cómo se la cuestionaba inmisericorde acusándola de ocupar un puesto inmerecido por ser la novia del jefe.

Mientras manteníamos aquella conversación, las redes extendían una intervención repicada de Pablo Iglesias en los debates de la SEXTA NOCHE hace dos años en la que acusaba a Ana Botella de ocupar la alcaldía de Madrid por ser "esposa de su marido". La comparación les resultará particularmente dolorosa porque, independientemente de la opinión que se tenga de la gestión realizada por Botella al frente de la Corporación madrileña, es obvio que su meteórico ascenso a la alcaldía de Madrid fue el fruto de una machada de Aznar.

Cuestionamientos por favoritismo como los que un día tuvo, con fundamento, la esposa del ex presidente son los que ahora se arriesga a padecer la compañera sentimental del líder de PODEMOS. Es algo que la mayoría de las grandes compañías privadas conjuran vetando a sus altos directivos el que tengan a familiares dentro de la organización.

En aquel durísimo artículo publicado a principios de Febrero por Luis Alegre, el miembro del equipo fundador de PODEMOS aseguraba que el entorno más cercano a Pablo Iglesias acabaría destruyendo el proyecto y la figura de su líder. Hablaba de una pandilla de cortesanos entre los que citaba específicamente a Rafael Mayoral e Irene Montero. Su pronóstico era demoledor, "estoy seguro -decía- que Pablo se dará cuenta un año o dos después de que le hayan matado los suyos, pero ya será tarde".

Un miembro de la corriente anticapitalista me aseguraba que a Iglesias lo había cambiado Montero, y que poner de portavoz parlamentaria a su chica era un poco "machirulo", justo el término que ella popularizó. Lo comentan por lo bajo. Después de Vistalegre, el poder de Iglesias es omnímodo. Y también el de Montero, al menos mientras que dure el amor. Así que por lo alto, lo que gritan es "vivan los novios".

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aa
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Me recuerda a algunos que conoci del PComunista, allá por los años 75 en la UNi, algunos otros de la LCR.

Usaban su pertenencia a esos partidos para ligar obreras, según sus propias palabras y tener sexo, porqué de otra manera no se comian un rosco.

A este pablo le pasa igual, se va pasando por el catre a todas las que puede del comité central, y supongo que a cambio de prebendas como parece ser el caso con Irene.

Pobre Irene, pero tú no eras una progre, como para acostarte con el lider del partido, ó es que estamos en los años 70 del franquismo ?

Est pablo usa el partido para pasarse por la piedras a las obreras de hoy, porque si no no te comias un colin.

Increible y bochornoso

Puntuación 5
#1
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Me recuerda a algunos que conoci del PComunista, allá por los años 75 en la UNi, algunos otros de la LCR.

Usaban su pertenencia a esos partidos para ligar obreras, según sus propias palabras y tener sexo, porqué de otra manera no se comian un rosco.

A este pablo le pasa igual, se va pasando por el catre a todas las que puede del comité central, y supongo que a cambio de prebendas como parece ser el caso con Irene.

Pobre Irene, pero tú no eras una progre, como para acostarte con el lider del partido, ó es que estamos en los años 70 del franquismo ?

Este pablo usa el partido para pasarse por la piedra a las obreras de hoy, porque si no no te comias un colin.

Increible y bochornoso

Puntuación 4
#2
SENTADO EN UN SILLON QUE CALIENTA EL CULO
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En Contra

TODO QUEDA EN FAMILIA= VIEJISIMA POLITICA...

Puntuación 1
#3